Ignacio Escribano

«Matías Escribano, una semblanza humana y profesional» es el particular homenaje con el que su hijo, Ignacio Escribano, ha querido recordar y homenajear al popular periodista, voz inconfundible de las ondas radiofónicas que desde su altavoz de la Ribera se hizo eco y fue construyendo día a día las crónicas que acaban dando forma a la pequeña historia de nuestros municipios.

El libro es un compendio de vivencias y recuerdos de un hijo a un padre, de un colega de profesión y de quien durante muchos años compartió, en definitiva, la vida. La bienvenida al libro nos la dan, precisamente, esas páginas más personales, en la que el hijo escribe al padre, repasa recuerdos y añoranzas tanto como padre como compañero de profesión. El relato de la vida de un hombre bueno, bondadoso y cariñoso, reconoce el autor. «Un padre extraordinario, generoso, pacífico, que siempre aportaba paz. Trataba bien a todo el mundo. Buen profesional, amante de su oficio, amante de la palabra, de la escritura, un hombre al que le gustaba leer, que le gustaba expresar y  que le gustaba estar con los amigos en su tertulia».

No faltan las referencias a El Altavoz de la Ribera, el particular rincón que Matías se reservó en las ondas. Su programa estrella, reconoce, Escribano, con el que cumplió 40 años en la radio. «Fueron unos 10.000 programas, siempre hablando de cosas de la Ribera de Navarra. El era un enamorado de su oficio y su profesión. Y eso es lo que me quedo como profesional. Un buen periodista, un periodista honesto de verdad, siempre con sus ideas y que respetó las de los demás».

En la segunda parte, Ignacio Escribano cede el protagonismo a una pequeña parte de la infinidad de amigos, periodistas, políticos y colaboradores radiofónicos que han querido recordar a Matías Escribano en las páginas del libro que se cierra con el álbum personal de su protagonista. Instantáneas que nos hablan de momentos personales pero también de relatos de historia, de importancia tanto para España como para Navarra.

«Es un libro muy familiar, muy cariñoso y muy sentimental», explica Ignacio Escribano. «Un homenaje que creo que él se merecía y que yo le quería dar. Como todo el mundo sabe él me lo dio todo, me enseñó todo de esta profesión», concluye el autor.