Gustavo Rodríguez, alcalde de Cabanillas

Gustavo Rodríguez, alcalde de Cabanillas, confiesa que ha sido algo “insólito” vivir y tomar la decisión de suspender las fiestas patronales en honor a San Roque, que se deberían de haber celebrado desde el 15 hasta el 21 de agosto pasado, aunque el 14 los actos comienzan con el día de los mayores.
Como alcalde de Cabanillas, ¿Cómo ha vivido la suspensión de las fiestas?
Nunca imaginé esta situación. Como es lógico, con tranquilidad y hago lo que debo hacer. No hay que dar más importancia.
¿Qué sintió el día del no cohete viendo la plaza vacía?
Algo que no tiene explicación. Cuando pase el tiempo, nos hará pensar y nos parecerá que no fue real. Tendremos que dejar constancia de la situación vivida.
¿Y el día del patrón?
Igualmente. Una sensación de nostalgia e impotencia por no poder vivir este día tan importante para todos. Insólito.
¿Qué va a representar esto a nivel histórico para Cabanillas?
Como en todos los pueblos de España y de Navarra, quedará para los anales de la historia. Siempre será recordado.
¿Qué veía esos días en las caras de sus vecinos?
Los comentarios de mis vecinos, fue el tema de actualidad, solo se hablaba de eso. “Qué raro se hace esto”, “Parece mentira”, y con la esperanza de que el año que viene las podamos celebrar.
¿Y en la de los colectivos que participan activamente en las fiestas?
Desilusión colectiva, es muy fuerte, pero no queda más remedio que colaborar con las indicaciones de las autoridades sanitarias, ¿Qué más se puede hacer?
Mensaje a los cabanilleros
¿Qué mensaje lanzaría a sus vecinos de cara a la situación actual de la pandemia?
Que sigamos colaborando como hasta ahora. Lo estamos haciendo muy bien y quiero agradecerles su actitud.¡Ojalá se pueda mantener la situación en nuestro pueblo como hasta ahora!
De cara al año que viene ¿Confía en que las fiestas vuelvan a la normalidad?
La esperanza nunca se debe perder. Después de la tempestad viene la calma.
El próximo año, espero que todo vuelva a la normalidad, que sirva para pensar y podamos valorar la falta de no poder celebrar nuestras fiestas.