Francisco Zardoya Fontellas
Francisco Zardoya en el balcón del ayuntamiento de Fontellas
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Francisco Zardoya Huguet lleva casi 24 años al frente de la brigada municipal de Fontellas. Natural de Ribaforada, ha convertido la localidad en su «segundo pueblo» y este año recibirá un reconocimiento muy especial: será el encargado de lanzar el cohete que el 2 de septiembre dará comienzo a las fiestas patronales. Una designación que ha recibido con sorpresa, ilusión y como un reconocimiento a los años de trabajo y dedicación al municipio.

No me lo esperaba, pero lo recibí como un reconocimiento y con mucha ilusión

Lleva casi 24 años trabajando en Fontellas. ¿Qué supone para usted que le hayan elegido para lanzar el cohete?
No me lo esperaba en absoluto. Lo recibí como un reconocimiento y con mucha ilusión, porque significa que se valora no solo el trabajo que he hecho durante estos años, sino también el interés que siempre he puesto en hacerlo lo mejor posible. Para mí el interés es fundamental. Si tienes interés, trabajas y el trabajo sale; si no lo tienes, puedes trabajar mucho un día y al siguiente echarlo todo a perder.

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Usted es de Ribaforada. ¿Qué vínculo ha desarrollado con Fontellas después de tantos años?
Desde siempre he tenido a Fontellas como si fuese mi segundo pueblo. He comido de aquí, me han dado de comer y le tengo mucho cariño. Incluso les digo a mis amigos de Ribaforada que, si algún día se quemasen los dos pueblos, yo me iría a apagar Fontellas. Es una manera de decirlo, pero refleja el cariño que le tengo a este pueblo.

¿Ha pensado ya qué dirá cuando lance el cohete?
Quiero agradecer que me hayan elegido y pedir que se celebren las fiestas con respeto. Y poco más. Lo importante es disfrutarlas y que todo salga bien.

¿Cree que se pondrá nervioso?
No lo sé. Creo que no, pero tampoco puedo asegurarlo. He lanzado muchos cohetes durante procesiones y otros actos, pero este es diferente. Este es el cohete que marca el comienzo de las fiestas y eso tiene otro significado.

Después de 24 años tengo todo el trabajo de las fiestas en la cabeza

Cuando pensamos en el cohete pensamos en el momento de la fiesta, pero detrás hay mucho trabajo. ¿Cómo son las semanas previas para la brigada municipal?
Hay muchísimo trabajo de preparación. Hay que montar todo el vallado, que lleva unos siete u ocho días, preparar la grada, la plaza, las calles y las puertas, montar la carpa para el día de las paellas, retirar porterías y otros elementos, preparar el escenario, colocar contenedores, cuidar los jardines, poner las banderas… Hay que intentar que el pueblo esté lo más lucido posible porque durante las fiestas viene mucha gente.

Después de 24 años, personalmente, tengo todo ese trabajo en la cabeza. Ya me viene todo rodado porque conozco cómo funciona cada cosa.

Este año, sin embargo, le está tocando vivir las fiestas desde otra perspectiva.
Sí. Llevo ocho meses de baja porque tuve un infarto en octubre y no sé todavía si volveré a trabajar. Por eso intento ayudar en lo que puedo desde la sombra. Me llaman por teléfono y me preguntan cómo se hace esto, cómo se organiza aquello… y, gracias a la experiencia, intento echar una mano en todo lo que puedo.

¿Hay trabajos de la brigada que la gente no ve o no es consciente de todo lo que implican?
En la calle, prácticamente todo el trabajo se ve. Otra cosa son los trabajos que hacemos en la oficina, que muchas veces pasan más desapercibidos. Pero en la preparación de las fiestas, yo diría que el 90% del trabajo se ve. Hasta ahora nunca hemos tenido problemas y esperamos que siga siendo así.

Durante las fiestas también disfruto, aunque estoy pendiente de que no ocurra nada

¿Y además de trabajar, disfruta de las fiestas?
Sí, también me involucro. Estoy siempre dando vueltas por el recorrido del vallado, voy por los bares, compruebo que los papeleras estén vacías, hablo con la gente… Eso también se disfruta.

Durante los festejos taurinos, por ejemplo, nuestra función es estar pendientes por si ocurre algo. Se puede romper un madero, puede ser que haya que abrir una puerta para que entre una ambulancia… No queremos que pase nada, pero hay que estar preparados y pendientes de lo que pueda ocurrir.

¿Hay algún acto que le guste especialmente?
Me gustan mucho las comidas populares, la paella y también la vaca. En la carpa se pueden reunir unas 600 personas, que en un pueblo de alrededor de mil habitantes es muchísima gente. Además, viene mucha gente de fuera y da gusto ver ese ambiente.

¿Cómo afrontará este año las fiestas?
Voy a venir a casi todo, pero tengo que hacerlo con tranquilidad. El corazón me ha quedado bastante dañado y a poco esfuerzo que hago me fatigo. Así que disfrutaré lo que pueda y de la mejor manera posible, pero con calma.

Un cohete con una dedicatoria muy especial

Hay algo que tiene especialmente claro para el día del cohete: quiere dedicarlo a varias personas.
Sí. Quiero dedicárselo a mi familia, especialmente a mi mujer y a mi hija, pero también a un amigo de Ribaforada que ha fallecido: Javier Pérez, Zaporka. Era el presidente del Motoclub Caballos de Fuego, y una persona muy vinculada a nosotros. Veníamos muchas veces a Fontellas a almorzar con la «Pellejo», era concejal de Ribaforada, conocía a todos los conejales…

Aunque no era de Fontellas, tenía esa vinculación con el pueblo y lo llevamos en el corazón. Por eso quiero dedicarle también el cohete.

Recientemente también le habéis rendido homenaje desde el Motoclub Caballos de Fuego.
Sí, hemos hecho varios homenajes. En fiestas de Ribaforada, el Motoclub le entregó a título póstumo un reconocimiento durante uno de nuestros actos. Era una persona que siempre estaba pensando en cómo podía ayudar a los demás. Tenía sus cosas de su enfermedad, y aún así siempre viendo cómo poder ayudar.

Tenía una forma muy especial de bromear, de hacerte reír, y era una muy buena persona. Por eso quiero que esté presente también en ese momento.

El 2 de septiembre, cuando Francisco Zardoya encienda la mecha, el cohete no solo anunciará el comienzo de las fiestas de Fontellas. Para él será también un momento de agradecimiento, de reconocimiento y de recuerdo a las personas que forman parte de su vida y de su vínculo con el municipio.

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