Las excavaciones arqueológicas desarrolladas este verano en los yacimientos de Piecordero I y Camponuevo I, en Cascante, están permitiendo avanzar en el conocimiento de cómo se cultivaba, se producía y se vivía en el antiguo municipio romano de Cascantum.
La campaña ha sido impulsada por las asociaciones cascantinas Muérdago y Vicus, en colaboración con la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y el Centro Asociado de Tudela de la UNED, y da continuidad a una línea de investigación iniciada en 2023.
El objetivo es completar la información disponible sobre las prácticas agrícolas durante la época romana y conocer con mayor detalle qué productos se cultivaban, cómo se organizaba la actividad económica y qué características tenía el entorno natural.
Tras las excavaciones realizadas durante las primeras semanas de julio, el equipo ha procesado aproximadamente 700 litros de sedimento para recuperar pequeños restos de carbón, semillas y microfauna que pueden ofrecer información difícil de obtener mediante otros materiales arqueológicos.
Semillas que ayudan a explicar cómo se vivía
Para localizar estos restos se ha utilizado una técnica denominada flotación de sedimentos. Las muestras extraídas durante la excavación pasan a un depósito con agua y, debido a su menor densidad, flotan y quedan recogidas mediante tamices de malla muy fina.
Aunque a simple vista puedan parecer restos insignificantes, su análisis permite obtener información sobre aspectos tan diferentes como la alimentación, los cultivos, el combustible utilizado o las condiciones ambientales existentes hace siglos.
Las investigaciones realizadas en campañas anteriores ya habían permitido comprobar que las villas romanas localizadas en Cascante no basaban toda su actividad agrícola exclusivamente en la vid, aunque la producción de vino tenía un peso destacado.
Los estudios arqueobotánicos habían documentado también la presencia de olivo, castaño y nogal, además de distintas plantas silvestres. Las semillas recuperadas este verano permitirán ahora comprobar y ampliar esos datos.
Camponuevo I y la producción romana de vino
Uno de los puntos de mayor interés de la campaña se encuentra en el yacimiento de Camponuevo I, donde los trabajos se han centrado especialmente en las zonas relacionadas con la producción vinícola.
Los arqueólogos han documentado allí el derrumbe del tejado de una cella vinaria, el espacio utilizado como bodega para almacenar el vino en grandes recipientes.
La estructura colapsó cuando se abandonó y conserva información especialmente valiosa sobre cómo estaba organizado aquel espacio productivo.
El hallazgo contribuirá a conocer mejor la importancia que tuvo la viticultura y la elaboración de vino dentro de la economía de la Cascantum romana.
Un proyecto para conocer la agricultura de Cascantum
La campaña forma parte del proyecto Silvae et fruges in Cascantum, promovido por la Asociación de Amigos de la Naturaleza Muérdago y financiado por el Gobierno de Navarra.
Los materiales recuperados están siendo estudiados actualmente en los laboratorios del Centro Arqueológico Cascantum y de la UPV/EHU.
Será ese análisis el que permita determinar con mayor precisión qué semillas y especies aparecen entre los restos y extraer conclusiones sobre los cultivos y el paisaje de la época.
Los resultados no servirán únicamente para profundizar en la historia romana de Cascante. La información obtenida podrá convertirse también en una referencia para otros estudios sobre la economía, el clima y el medio ambiente en época romana.
De esta forma, pequeños restos que durante siglos han permanecido enterrados —semillas, carbones o fragmentos asociados a las antiguas áreas de producción— se convierten ahora en piezas fundamentales para reconstruir cómo era la vida cotidiana y la actividad agrícola de la antigua Cascantum.












