De izquierda a derecha delante: Noelia Artesero, intensivista; Edurne Binue, tcae; Ruth Gonzalez, intensivista; Pili Avenoza, enfermera; Tania Ojuel, intensivista; y Cristina Casado. Detrás de izquierda a derecha Paula Lacarra, Jefa de Unidad de Enfermería; Raquel Garrido, intensivista; Raquel Flecha, intesivista; y Alicia Donlo, enfermera Sheila Sanz de Galdeano, intensivista

Tania Ojuel es una de las 5 intensivistas que ha estado al frente de la UCI del Hospital de Tudela durante la crisis por la enfermedad del coronavirus. Son profesionales acostumbrados a trabajar en situaciones de estrés, con pacientes críticos que requieren una atención inmediata sobre los que en esta ocasión se ha cuatriplicado la presión asistencial en los peores momentos de la pandemia. «El apoyo entre nosotras y la colaboración con el equipo de anestesistas ha sido fundamental para solventar la situación», señala.

¿Cómo han sido los días más intensos de la pandemia en la UCI del hospital de Tudela?

Creo que las palabras que lo describen han sido tensión e incertidumbre, sobre todo las dos primeras semanas. Había mucho desconocimiento y se iban haciendo las cosas conforme íbamos analizando nuevos estudios y datos.

¿Ha habido contacto con profesionales de otras zonas para compartir impresiones, tratamientos?

Ha habido mucha ayuda y comunicación, y el contacto con los profesionales de otras zonas ha ayudado bastante, ya que enseguida se compartían protocolos. La Sociedad Española de Medicina Intensiva también elaboró sus propios protocolos tanto de ética hacia el paciente, de tratamiento médico, de soporte… ha habido muchas vías de comunicación y ayuda entre los profesionales.

¿Qué características han tenido los pacientes?

Han sido neumonías bilaterales con deterioro respiratorio. Algunos han sufrido el deterioro respiratorio en sus casas pero en la mayoría de los casos se ha tratado de pacientes que estaban ingresados en el hospital y que después de tres o cuatro días tenían un deterioro respiratorio. El traslado de pacientes desde planta a la UCI se coordinó desde el principio con Medicina Interna. Ha habido pacientes con pluripatologías aunque también algún caso sin historial médico de enfermedades previas que se complicó y motivó que su estancia se alargara.

Al tratarse de pacientes sedados y aislados, ¿cómo ha sido el trato con los familiares para informarles de la evolución?

Todas las mañanas cada facultativo responsable del paciente se ha encargado de llamar por teléfono a las familias. Hemos tratado que fuese siempre más o menos a la misma hora pero han tenido que tener paciencia. Al final había tanto volumen de pacientes que requerían una atención multidisciplinar que muchas veces nos ha sido imposible.

Agradecemos la confianza que han tenido en nosotros. Han confiado siempre en nuestras palabras. Siempre han sabido que sus familiares han estado atendidos, cómo estaban y eran conscientes de la gravedad de la situación.

También nos hemos coordinado con el equipo de enfermería, que se ha encargado de trasladar una nueva información a las familias por las tardes en las que, incluso, si se trataba de pacientes conscientes podían hacer videoconferencia.

¿Qué es lo que más os ha llamado la atención de esta patología?

La afectación respiratoria tan grave que ha ocasionado afectando incluso a gente joven sin patología previa. También han sido llamativos los despertares de los pacientes: lentos y en ocasiones difíciles de manejar.

El proceso de intubación es uno de los momentos más delicados y en el que más se exponen los profesionales al virus, en vuestro caso ¿habéis estado bien protegidos?

La verdad es que ha habido material y no hemos notado carencia del mismo.

¿Cómo habéis aparcado el miedo al contagio, a llevaros el virus a casa, a exponer a vuestras familias?

Dentro del hospital la presión asistencial y la demanda de atención ha sido tan alta que no da mucho tiempo a pensar. Sabes que tienes que protegerte de la mejor manera posible e ir haciendo tu trabajo. En casa ha sido aplicar las medidas que nos ha recomendado Salud Laboral y el servicio de preventiva, ducharse nada más llegar, tener cuidado con los móviles y otros objetos, lavarlos con lejía o algún otro tipo de desinfectante, y tratar de descansar. Desconectar para cargar pilar y volver otra vez al hospital.

¿Llegasteis a temer estar desbordados?

Al principio no, pero luego cuando veíamos lo que comenzaba a pasar en otros lugares se empezó a pensar que aquí también podía pasar. En Tudela hemos cuadriplicado las camas. Si normalmente tenemos cinco camas hemos llegado a tener 22 y todo esto ha sido posible gracias a la colaboración del servicio de anestesia, que se ha volcado con todas nosotras. Han controlado parte de las camas, se han hecho cargo de los respiradores y gracias a la colaboración entre anestesistas e intensivistas hemos ido solventando la situación. Me gustaría señalar también el trabajo global del equipo de enfermeria y auxiliares de UCI tanto su trabajo con el paciente y sus familias como en la docencia de enfermeras nuevas

¿Por qué ha se llegado a este límite? ¿por qué no se toman medidas antes?

Se tiende a pensar que en una población pequeña no va a pasar lo que ocurre en China o en Italia. No hay núcleos tan concentrados como ocurre en Madrid, en Valencia o en Barcelona.

La UCI del Hospital Reina Sofía preparó un plan de contingencia coordinado entre la responsable de la unidad y la dirección médica con el objetivo de incrementar el número de camas dependiendo de los diferentes escenarios que pudieran producirse. Se trabajó mucho en este sentido y la UCI estuvo preparada para dar respuesta a tiempo.

¿El estado de alarma y el confinamiento de los ciudadanos ha servido de ayuda a los profesionales médicos?

Sí que ha ayudado. De hecho empezaron a bajar los ingresos en planta y en UCI.

¿Teméis que la ciudadanía se tome ahora la desescalada con relajación?

Por lo general he visto que la mayor parte cumple con las medidas, mantiene las distancias, usa mascarillas. Aunque las medidas de escalada vayan avanzando y cada vez se permita más salidas la gente debe concienciarse de la importancia del lavado de manos, el uso de las mascarillas y mantener las distancias y aunque se pueda ser muy pesado con el tema cubrirse al toser o estornudar.

Poco a poco se van suspendiendo las fiestas del verano, ¿cómo profesional médico es una medida acertada?

Personalmente creo que sí. Todo lo que sea evitar multitudes aunque sean al aire libre es un acierto. Vuelvo al principio de la conversación. Hay mucha incertidumbre y mucho desconocimiento de cómo se va a comportar este virus. No sabemos si habrá una nueva ola o rebrote, por lo que hay que mantener la cautela.