El entrenador del CD Muskaria de Arguedas, Daniel Zubieta, afronta su segunda temporada como primer técnico del equipo con una idea clara, consolidar un bloque reconocible, competitivo y, sobre todo, unido. Tras una temporada marcado por el descenso y la necesidad de reconstrucción, el conjunto ribero mira al futuro con mayor estabilidad y ambición.
Zubieta no es nuevo en el club. Tras varias etapas como segundo entrenador y su paso por categorías inferiores, asumió el reto de liderar el banquillo en un momento delicado. “El año pasado no pudimos hacer bloque porque hubo fuga de jugadores y se hizo el descenso con mucha gente de fuera. El objetivo ha sido volver a recuperar gente de casa”, explica. Y ese propósito, asegura, se ha cumplido. “De 25 jugadores, unos 20 son de aquí. Eso se nota en el ambiente y en el vestuario”.
Recuperar la identidad ha sido, a su juicio, uno de los grandes aciertos. Más allá de los resultados, el técnico destaca la cohesión del grupo como principal virtud del equipo. “La unión. Somos una familia. Se corre todos a una. Saldrán mejor o peor las cosas, pero el bloque está ahí”, resume.
En el plano deportivo, el equipo ha mostrado dos caras. Cuando la plantilla está al completo, el rendimiento es alto; sin embargo, las segundas partes y el aspecto físico han pasado factura en algunos encuentros. “Cuando estamos todos, estamos muy bien. Pero si aflojamos en lo físico, en las segundas partes nos hundimos un poco”, reconoce haciendo autocrítica, aunque nunca pierde el optimismo. “Estoy muy contento con la respuesta de los chavales”.
El arranque de temporada no reflejaba, a su juicio, el verdadero nivel del equipo. “Los primeros ocho partidos no eran la realidad. Creo que debemos y vamos a hacer una buena segunda vuelta. En casa tenemos que hacernos fuertes y fuera competir mejor”, apunta para consolidar el crecimiento del equipo y confiado en que los resultados acaban llegando.












