Sara Jiménez Cintruénigo
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Alrededor de 2.000 personas se concentraron este lunes 9 de marzo en la plaza de los Fueros de Cintruénigo para recordar a Sara Jiménez Jiménez, fallecida el pasado 27 de febrero de 2026. El acto sirvió también para mostrar apoyo y cariño a su familia y para alzar la voz contra el acoso escolar.

La concentración reunió a vecinos, familiares, amigos y personas llegadas de distintos lugares que quisieron acompañar a la familia en un acto marcado por el respeto y el recogimiento.

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Durante el encuentro, Sandra Alduán Ayala, tía de Sara, fue la encargada de leer un manifiesto en el que recordó la figura de la joven y reclamó mayor implicación social e institucional frente al acoso escolar.

En el texto se describió a Sara como “una joven cariñosa, amiga de sus amigos, responsable y buena estudiante”, destacando también su sensibilidad y su capacidad para escuchar y apoyar a quienes la rodeaban. El manifiesto subrayó además que el acoso escolar no puede considerarse algo menor, sino una forma de violencia que genera miedo, aislamiento y graves consecuencias para quienes lo sufren.

La familia aprovechó el acto para reclamar una mayor implicación de toda la sociedad y de las instituciones públicas. Entre otras cuestiones, pidieron revisar los protocolos escolares frente al acoso y reforzar los recursos de atención en salud mental para jóvenes.

Datos sobre acoso escolar en Navarra

Según los datos citados durante el manifiesto leído en la concentración:

  • El 46 % del alumnado reconoce haber acosado a otros compañeros.
  • El 60 % de los estudiantes afirma haber presenciado situaciones de acoso.
  • El 54 % del alumnado asegura haber sufrido algún tipo de acoso escolar.

Detrás de estas cifras, recordaron los familiares de Sara, hay menores que viven con miedo, adolescentes que sufren en silencio y familias que afrontan una situación de angustia diaria, por lo que reclamaron mayor implicación social e institucional para prevenir y combatir el acoso escolar.

Tras la lectura del manifiesto, los asistentes escucharon la canción “El eco de Sara”, compuesta por Nerea Abete Landa, conocida en redes sociales como Mia Proyect. El homenaje concluyó con un minuto de silencio en memoria de la joven.

Sara Jiménez nació en Ucrania en 2008 y llegó a Cintruénigo siendo muy pequeña, donde fue criada junto a su hermano mayor por la familia Jiménez Jiménez. Realizó sus estudios de infantil y primaria en el CEIP Otero de Navascués de la localidad y posteriormente cursó secundaria en el IESO La Paz de Cintruénigo.

Según ha explicado la familia, el acoso escolar comenzó cuando tenía 12 años, dentro y fuera del entorno escolar y también a través de redes sociales, una situación que motivó su atención en los servicios de salud mental de Navarra. Posteriormente fue trasladada a un centro formativo de Barcelona para continuar sus estudios.

En 2025 regresó a Cintruénigo, donde comenzó el grado de Dependencia en el centro ETI de Tudela, aunque más tarde tuvo que ser nuevamente ingresada en un centro de salud mental de Navarra, donde finalmente falleció.

Quienes la conocieron recuerdan a Sara como una joven con inquietudes artísticas y una gran sensibilidad. Practicaba gimnasia rítmica, tocaba la trompeta y disfrutaba de la pintura y la expresión artística. Su mayor pasión era cantar, por lo que formaba parte de la escuela de jotas Aires del Alhama de Cintruénigo.

Además, dedicaba parte de su tiempo al voluntariado en ANFAS, donde colaboraba con niños con discapacidad.

La concentración concluyó con un mensaje compartido por los asistentes: transformar el dolor en compromiso colectivo para que ningún menor vuelva a sentirse solo frente al acoso.

Manifiesto completo:

Hoy nos hemos reunido aquí, por Sara.

Pero, sobre todo, nos hemos reunido aquí por todos los niños y niñas que hoy siguen sufriendo acoso.

Sara era una joven cariñosa.
Amiga de sus amigos.
Una chica responsable, buena estudiante, con una bonita voz que llenaba de vida a quienes la escuchaban.

Tenía una capacidad especial para escuchar y para acercarse a quienes más lo necesitaban.

Era una chica con sueños.
Con ilusiones.
Con toda una vida por delante.

Durante mucho tiempo lo sufrió callada.
Calló para no preocupar a sus padres.
Calló para no hacer daño a quienes más quería.

Hasta que un día no pudo más… y pidió ayuda.

Pero la ayuda, aunque llegó, no fue suficiente.

Hoy queremos decir algo muy claro: El acoso no son cosas de niños.

El acoso es violencia.
Es humillación.
Es aislamiento.
Es miedo.
Y, en algunos casos …. es muerte.

Le fallamos los padres, todos los padres, porque somos nosotros los que educamos a nuestros hijos en los valores que la sociedad necesita de convivencia y libertad. En los centros educativos se imparte conocimiento.

Le falló el sistema sanitario de Salud Mental, que no tiene suficientes recursos para ayudar a estos jóvenes.

Según datos del Gobierno de Navarra, el 46 % del alumnado reconoce haber acosado a otros compañeros.

Un sistema donde el 60 % de los estudiantes ha presenciado acoso.

Y donde más de la mitad del alumnado —el 54 %— ha sufrido algún tipo de acoso escolar.

Estos datos son números. Pero detrás de los números hay vidas.
Son niños que tienen miedo de ir al colegio o salir a la calle.
Son adolescentes que lloran en silencio en sus habitaciones.
Son familias enteras que viven un angustioso día a día.

Por eso, hoy pedimos algo muy sencillo.
Que nadie vuelva a mirar hacia otro lado.
Que las administraciones públicas actúen con urgencia.
Que revisen los protocolos escolares.
Que mejoren los sistemas de atención sanitaria en Salud Mental.
Que reformen las leyes para proteger realmente a las víctimas.

Porque ahora mismo hay niños y niñas que están sufriendo y que esperan ayuda.

Por Sara ya no podemos cambiar lo ocurrido.
Pero podemos transformar el dolor en compromiso.
Podemos convertir el silencio en denuncia.
Podemos unirnos para proteger a nuestros jóvenes.
Y, como hoy, podemos alzar la voz muy alto.
Gracias, por estar hoy aquí

Gracias, por cada gesto de apoyo.
Gracias, por cada mensaje recibido desde toda España.
Gracias a todos los profesionales que ayudaron a Sara.

Que nadie piense que esto termina hoy.

Porque esto no es un final, es el comienzo de una lucha.

Una lucha por la dignidad de nuestros hijos para que sean libres y auténticos.
Una lucha por la justicia.
Una lucha para que ningún menor vuelva a sentirse solo frente al acoso.

Por ti, Sara. Y por todos aquellos a los que todavía estamos a tiempo de ayudar.

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