El Deseo de Mamá
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La Ribera de Navarra se ha convertido durante estas semanas en un gran plató cinematográfico. Desde el pasado 28 de septiembre, Tudela, Ablitas, Cascante y Corella acogen el rodaje de El Deseo de Mamá, el nuevo largometraje del director Caye Casas, conocido por películas como Matar a Dios y La mesita del comedor. La producción, una comedia negra con tintes macabros y familiares, se prolongará hasta finales de octubre y cuenta con la participación de la productora tudelana Son Pelis.

El alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, acompañado por las concejalas Irune García y Verónica Gormedino, y por el alcalde de Cascante, Alberto Añón, visitó el miércoles 14 de octubre el rodaje, junto a representantes del Consorcio EDER y de varias empresas de la Ribera. El encuentro comenzó con un desayuno en el paseo del Queiles, donde fueron recibidos por el productor tudelano Manu Serrano y el propio director, antes de conocer el set de grabación.

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La película parte de una premisa tan provocadora como reconocible: una abuela que, el día de su cumpleaños, pide a su hijo un deseo muy particular, que secuestre a un político para intentar arreglar el país.

«Es una peli que es una comedia negra, macabra, familiar también, y no deja de ser una crítica a gran parte de la clase política», explica Caye Casas. El cineasta reconoce que la idea nació de una conversación con su propia madre, que, mientras veía las noticias, le comentó que le gustaría tener a un político delante para decirle unas cuantas cosas.

«De ahí viene El Deseo de Mamá. Es una película muy autobiográfica», señala el director, que considera que la historia conecta con el clima de crispación política y social actual. Su intención es abordar ese malestar desde el humor: «Es triste, porque hay un ambiente muy crispado, pero yo creo que es una historia que, a modo divertido, porque se van a reír, va a hacer que la gente se sienta identificada».

Una comedia negra para después de ‘La mesita del comedor’

Con guion de Cristina Borobia y el propio Caye Casas, El Deseo de Mamá supone un nuevo paso en la trayectoria de un director que ha alcanzado una notable proyección con La mesita del comedor, película que llamó la atención del escritor Stephen King.

Casas reconoce que el nuevo proyecto era precisamente la historia que quería contar después de aquel largometraje, que define como una obra perturbadora y trágica, con algunos toques de humor negro. Ahora busca un registro diferente, aunque mantiene su particular gusto por lo macabro.

«Esta es una peli divertida, es comedia negra absoluta, muy macabra, pero muy diferente a La mesita del comedor», afirma. El director adelanta que habrá momentos para la risa y otros en los que el público podrá sentirse escandalizado.

El cineasta mantiene el contacto con Stephen King, que ya conoce la existencia del proyecto y al que tiene previsto enviar la película cuando esté terminada. Casas cree que la historia puede gustarle porque, en sus palabras, ambos comparten «un mundo muy similar».

El reparto está encabezado por David Pareja, Elena Uriz, Assumpta Serna, Josep Riera, Emilio Gavira, Estefanía de los Santos y Javier Botet.

La Ribera, escenario y motor de la producción

La elección de la comarca no ha sido casual. Aunque Caye Casas ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional fuera de Navarra, mantiene una vinculación familiar con el entorno. «Parte de mi familia es de Malón y Tarazona, que está muy cerca, y todos estos pueblos, Tudela, etcétera, siempre han sido muy familiares para mí», explica.

La oportunidad de rodar en la Ribera surgió a través de Juan Manuel y Mayra, que facilitaron el contacto con Norbert Llaràs, productor de Alhena Production. Tras estudiar distintas localizaciones, el equipo encontró en la comarca los escenarios necesarios para desarrollar la historia.

«La Ribera tenía todas las localizaciones que yo necesitaba para contar esta historia, y estamos encantados de estar por aquí», señala Casas, que también destaca la acogida recibida y la colaboración de los profesionales del territorio.

El rodaje combina la participación de técnicos y colaboradores habituales del director con la incorporación de profesionales y empresas locales. Para Casas, contar con una productora que conozca bien la zona resulta fundamental. «Ellos dominan toda la zona, a nivel de localizaciones y de toda la gente que ha aportado su granito de arena, tanto a nivel de inversores también. Es básico tener productores que conozcan la zona y que tengan la confianza de gente que nos ha ayudado muchísimo».

Esa labor corre a cargo de Son Pelis, productora con sede en Tudela que participa en el proyecto y presta servicios a producciones audiovisuales nacionales e internacionales. Su trabajo incluye la gestión de localizaciones, permisos, alojamientos, transporte, contratación de equipos y coordinación de proveedores del territorio.

Manu Serrano, productor ejecutivo de la película y socio de Son Pelis, Caye Casas, director de la película, y Maira Barcellos, socia de la compañía

Más de 50 empleos y 1.400 pernoctaciones previstas

Más allá de su dimensión cultural, el rodaje representa una actividad económica para la comarca. Según las estimaciones de la productora, las 32 jornadas de trabajo previstas darán empleo a más de 50 personas, generarán alrededor de 1.400 pernoctaciones y concentrarán en Navarra el 40 % del gasto de la producción.

Hoteles, restaurantes, empresas de transporte, servicios técnicos y proveedores de material forman parte de la actividad diaria que requiere una filmación de estas características. A ello se suma la participación de empresas e inversores navarros que han respaldado el proyecto mediante el incentivo fiscal de Navarra para producciones audiovisuales.

Manu Serrano, productor ejecutivo de la película y socio de Son Pelis, considera que este tipo de proyectos demuestra la capacidad de la Ribera para acoger rodajes de cierta envergadura. «Que una película de este nivel se ruede en la Ribera demuestra que aquí tenemos localizaciones, profesionales y proveedores para cualquier producción. Nuestro trabajo es que todo eso funcione como un reloj», afirma.

El productor destaca, además, la importancia de que los rodajes cuenten con una red empresarial local que permita que el gasto repercuta en el territorio. «Cada jornada de rodaje deja empleo y gasto en la comarca: hoteles, restaurantes, comercios y técnicos de aquí. Queremos que El Deseo de Mamá sea la primera de muchas», añade.

Para Caye Casas, el apoyo de empresas y entidades locales también tiene una dimensión que va más allá de la rentabilidad económica. «Estamos apoyando a la cultura, estamos apoyando a autores estatales que queremos explicar historias hechas desde aquí. Sin su apoyo es mucho más complicado, por no decir imposible», sostiene. «Ya no es solo invertir para sacar un rendimiento económico, que ojalá sea así, sino que es invertir en cultura».

Navarra gana peso en el mapa audiovisual

La presencia de productoras locales y los incentivos fiscales están contribuyendo a que Navarra y otros territorios amplíen su participación en la industria cinematográfica. Casas considera que este contexto está favoreciendo una progresiva descentralización de los rodajes, tradicionalmente concentrados en Madrid y Barcelona.

«Partes de España como Navarra, País Vasco o Canarias están recogiendo un montón de proyectos que antes estaban centralizados, sobre todo en Madrid y parte en Barcelona. Ahora se está abriendo un poquito y eso está bien porque permite al público conocer otras zonas de España súper interesantes para rodar», explica.

La productora Alhena Production, responsable del proyecto en colaboración con Fosca Films, Apocalipsis Producciones, Agave Azul Producciones, Tr3s Comunicaciones y Son Pelis, ya había trabajado anteriormente en Navarra con Each Of Us, una producción cuyo estreno está previsto para 2027.

Con El Deseo de Mamá, la Ribera suma así una nueva experiencia cinematográfica que combina localizaciones, profesionales, inversión y actividad económica. El rodaje continuará hasta finales de octubre, antes de que la película inicie las siguientes etapas de su producción.

Para la comarca, la experiencia supone también una oportunidad para reforzar su presencia en el sector audiovisual y demostrar que, además de ofrecer escenarios para contar historias, puede contribuir a hacerlas realidad.

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