Carmen Ochoa y Andrés Martínez con el chaleco de la Jota acompañados por sus familias

Carmen Ochoa López, de 8 años de edad, aunque nos aclara que cumplirá 9 el próximo 4 de octubre, y Andrés Martínez Martínez, con 7 años recién cumplidos, serán los encargados de imponer el pañuelico rojo a la reja de Santa Ana cuando caiga el atardecer del próximo 24 de julio en el acto más veterano de los que protagoniza la Peña La Jota de Tudela.

La imposición del pañuelo es uno de esos «momenticos» que se viven en las fiestas de Tudela, con el Casco Antiguo y la Plaza Vieja como escenarios, el final de una Novena que siempre es muy especial para marcar su inicio, y la jota como banda sonora del acto.

Carmen, que estudia en el colegio de Griseras, reconoce que para ella va a ser un día muy bonito. «Mi familia y yo somos muy de Santa Ana y vamos a ver bastante a verla, así que significa mucho para mí».

Reconoce que es un acto que recuerda desde que eran bien pequeña y que siempre ha tenido claro que quería ser uno de esos niños y niñas que se han subido al tablado para encaramarse a la reja y anudar el pañuelico a Santa Ana. «Mi prima, Cecilia López, y mi primo, Pablo Martínez, lo pusieron hace unos años y aunque era muy pequeña recuerdo que lo quería hacer, así que me ha hecho mucha ilusión que me elijan».

Andrés es el pequeño del dúo de protagonistas. Acaba de cumplir 7 años y estudia en el colegio de la Compañía de María. Es un pequeño valiente que pese a los nervios del momento nos cuenta que subir a poner el pañuelico a Santa Ana le va a hacer mucha ilusión. «Y que aunque es la primera vez que lo veo ya se hacer nudos».

Una tradición vinculada a los gaiteros de Estella

La imposición del Pañuelo Rojo a la Reja de Santa Ana es un acto que organiza la Peña La Jota desde hace años pero cuyo origen se desconoce con certeza.

Todo indica a que es una tradición vinculada a la presencia de los Gaiteros de Estella en Tudela que cada 24 de julio, nada más llegar a las fiestas de la capital ribera, lo primero que hacían era detenerse ante la Reja y tocar su primer tema. «Lo hacían por la noche, nada más llegar, y luego se iban a descansar para empezar al día siguiente con las dianas», recordaba Luis Martínez Suberviola, socio de la peña, en una entrevista en LA VOZ de la Ribera en el año 1997.

La Jota recogió el testigo de esta tradición cuando la entidad comenzaba a dar sus primeros pasos allá por el año 1977 y en 1978 lo incluyeron como acto de las fiestas dándole una dimensión popular.