Situado en un enclave estratégico junto al río Ebro y con acceso directo al entorno natural de las Bardenas Reales, Buñuel se presenta como uno de los municipios con mayor proyección turística de la Ribera. Su ubicación como puerta sur de este espacio natural, unida a una oferta en crecimiento, convierte a la localidad en un punto de referencia tanto para visitantes como para quienes buscan descubrir una Ribera más tranquila y auténtica.
A sus recursos naturales – los paseos por los sotos del Ebro, las rutas senderistas o espacios como el mirador de la Arboleda – se suman nuevas iniciativas que miran al pasado para construir el futuro. Este año, el municipio pone el foco en dos actuaciones muy distintas, pero con un mismo hilo conductor: la memoria colectiva.
Recuperar la fuente: reconstruir un recuerdo
En la calle La Fuente, el Ayuntamiento impulsa una iniciativa que va más allá de la simple rehabilitación urbana. Se trata de recuperar una antigua fuente desaparecida hace décadas, un espacio que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana del municipio.
Documentada ya en el siglo XIV, esta fuente era un punto de encuentro fundamental: allí acudían los vecinos a recoger agua, lavar y abastecerse en una época en la que el suministro no estaba canalizado. El paso del tiempo y el crecimiento del pueblo acabaron por hacerla desaparecer, sepultando también parte de su historia.
Ahora, gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento y la Asociación de Patrimonio Histórico Cabezo el Fraile, el proyecto busca devolverla a la vida. Lo hará, además, de una forma muy especial: mediante trabajo voluntario y reconstruyendo su forma a partir de la memoria de los vecinos más mayores.
No existen fotografías. Solo recuerdos. Testimonios que, aunque a veces difieren en detalles, han permitido elaborar un diseño aproximado: una fuente de piedra, con cinco caños y un espacio destinado también a los animales, reflejo de una época en la que la vida giraba en torno a estos puntos de agua.
Aunque el nuevo abastecimiento será de la red actual, la intención es respetar el espíritu original. Incluso se plantea que, en su inauguración – y posiblemente una vez al año – uno de sus caños llegue a manar vino, en una celebración simbólica que conecte pasado y presente.
El proyecto tiene un fuerte componente emocional. Especialmente para los vecinos de mayor edad, que recuerdan la fuente como parte de su infancia. Recuperarla es, en cierto modo, recuperar una parte de su propia historia.
La “guerra del pimiento”: un homenaje a la dignidad del campo

El próximo 15 de mayo, coincidiendo con la festividad de San Isidro, el municipio rendirá homenaje a los agricultores que en 1973 protagonizaron una protesta histórica. Aquel año, ante los bajos precios del pimiento – dos pesetas ofrecían los comisionistas-, los agricultores decidieron plantarse. La plaza de San José de Calasanz se llenó de camiones cargados de producto que no se vendía. Un productos vital para la economía de cientos de familias. La imagen ha quedado grabada en la memoria colectiva del municipio y que se convirtió en la primera huelga que se le hizo al régimen de Francisco Franco.
Lo que comenzó como una reivindicación local terminó extendiéndose a otros pueblos de la zona, convirtiéndose en un ejemplo de unidad y defensa de los derechos del campo en un contexto especialmente difícil.
Más de medio siglo después, Buñuel quiere recordar aquel momento. El acto incluirá la colocación de una placa conmemorativa en la plaza, en recuerdo de aquel septiembre de 1973 en el que todo un pueblo se unió.
La elección del día no es casual. San Isidro, patrón de los agricultores, refuerza el carácter simbólico de un homenaje que no solo mira al pasado, sino que reconoce también el trabajo de quienes siguen sosteniendo el sector primario en la actualidad.













