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Brillita la despistada

Cuentos de Navidad, Colegio Anunciata de Tudela

Esta historia se desarrolla en una noche estrellada en vísperas de Navidad. Una estrella llamada Brillita estaba volando por el cielo, como solía hacer todas noches.

Esta estrella tenía una misión especial, anunciar la Navidad brillando más fuerte que cualquier otra estrella, ya que tenía que darles parte de su luz, a las estrellas que se ponen en los árboles de Navidad. La noche transcurría sin problema, pero cuando estaba llegando a la última ciudad, algo la despistó y chocó con la luna.
Ahí estaba Oscur esperándola, él era el rey de la oscuridad y odiaba la Navidad. Por ello estaba intentado que la luz de Brillita se apagará, para que el resto de estrellas no pudieran brillar. Brillita aunque estaba atrapada en la luna, antes de apagarse consiguió hacer una señal, parpadeo 3 veces seguidas. Por suerte, dos elfos esa noche estaban mirando el cielo y decidieron coger el trineo de Papá Noel e ir a ver qué pasaba.

Cuando los elfos llegaron, vieron a Oscur intentando apagar la luz a Brillita, como no sabían qué hacer y Brillita estaba atrapada en la luna sin poder moverse. Los elfos se disfrazaron de Papá Noel, con un traje que tenía guardado en el trineo, Oscur cuando lo vió aparecer salió corriendo.

Gracias a la rápida reacción de los elfos, consiguieron espantar a Oscur y ayudaron a Brillita a salir de la Luna. Tenían que hacer todo esto, antes de que Papá Noel se despertara para hacer su ruta de regalos y viera que le faltaba su trineo. Brillita gracias a la ayuda de sus amigos los elfos, pudo terminar de anunciar la llegada de la Navidad.

Iratxe Arrastio Royo – 5ºA


La importancia de la Navidad

Érase una vez y mentira no es, en una casa a las afueras de Tudela vivían dos niños con sus padres. Will, era el hermano menor. Le gustaba jugar con sus amigos y siempre gastaba bromas. Su hermana mayor se llamaba Alicia. Le encantaba leer, cantar y bailar; pero lo que más le gustaba era hacer feliz a la gente.
Un día Will se despertó súper contento. Alicia le comentó:
Seguro que estás así de contento porque llega la Navidad y podrás estar con toda la familia.
¡Qué dices! Estoy contento porque voy a preparar la carta a los Reyes Magos y… ¡Les voy a pedir un montón de cosas!- Respondió Will muy emocionado.

A Alicia no le gustó nada lo que dijo su hermano y volvió a preguntarle:
Pero lo que más te gusta de la Navidad es estar con la familia, ¿No?

Will le contestó:
¡Pero qué dices! ¡Si lo mejor son los regalos!
Al oír esto, Alicia se enfadó muchísimo y le regañó:
Pues… ¿Sabes qué? ¡Que ni Papá Noel ni los Reyes Magos te van a traer regalos!
Will se enfadó y se marchó. Estaba tan cabreado que salió a la calle y se puso a destruir cosas. Lo que no sabía es que Los elfos de Papa Noel y los ayudantes de los Reyes Magos le estaban vigilando.
Alicia, como era tan buena, decidió disculparse por haberle hablado mal a su hermano. Entró en su habitación pensando que estaba allí, pero lo que encontró fueron dos cartas. Abrió la primera y era de Will: “Me voy a destruir la ciudad”. Abrió la segunda y ponía: “Will, somos los ayudantes de Los Reyes Magos y de Papa Noel, te hemos puesto en la lista de los niños que se portan mal”.
Alicia fue corriendo a detener a su hermano, pero no podía. Así que no tuvo más remedio que ponerle una trampa. Como le encantaban los regalos, enganchó un regalo a una caña de pescar para que Will lo persiguiera. Will cayó en la trampa y así Alicia consiguió enseñarle la carta que le habían dejado en la habitación.
Al leerla, Will se entristeció, se arrepintió y entendió que este año no merecía regalos. Alicia, como era tan generosa, le compró un detalle e hizo comprender a su hermano que el mejor regalo de Navidad es la familia.

Naia Pardo Cardenal – 5ºB


El mejor regalo del mundo

Había una vez, en Francia, una niña llamada Sofía y un niño llamado Juan, y ellos dos eran hermanos.

Un día de Navidad, el tío de Sofía y Juan se había enfermado. Sofía y Juan, querían de regalo de navidad, que se curará su tío. Al cabo de un rato, los dos hermanos terminarón su carta, y cuando bajaron a echarlo en el buzón vieron que el cartero ya se estaba yendo. Al ver que se había ido se pusieron muy tristes pero, Sofía tuvo una idea.Aunque, quería ir al Polo Norte a dar le la carta al mismísimo Papá Noel. Era una locura pero Juan estuvo de acuerdo con Sofía. Esa misma noche, salieron de camino hacía el Polo Norte.

A medio camino se encontraron a un oso polar, y vieron que tenía una cría. Se acercaron poco a poco para que el oso y la cría no pensáran que les iban a hacer daño. La madre parecía que estaba herida, entonces se acercaron más y más hasta poder curarla. Al cabo de un rato, estaba mejor la mamá osa ya así que Sofía y Juan siguieron su camino hasta ver a unos elfos con juguetes en las manos. Al cabo de un rato se dieron cuenta de que ya estaban en su destino. Allí hablaron con un elfo, que les preguntó por qué estaban aquí. Ellos le contaron todo lo que les pasó durante su recorrido. El elfo les dijo donde se encontraba Papá Noel haciendo los juguetes de los niños. Sofía y Juan fueron hacia allí encontraron a Papá Noel. Él se sorprendió mucho al verlos. Sofía le dijo todo lo que había pasado. Papá Noel dijo que eran unos niños muy amables y fuertes por venir desde Francia hasta el Polo Norte. Finalmente los dos hermanos le dieron la carta y Papá Noel y les concedió su regalo y les dijo que era el mejor regalo que podía haber pedido.

Colorin colorado este cuento se ha acabado.

Nerea Siles 5ºC


Una Navidad distinta

Hace unos años, en Tudela, había un hombre que se llamaba Lucas. Cuando él era pequeño, los Reyes Magos no le habían traído regalos porque se había portado mal. Por esa razón no le gustaba la Navidad. Sin embargo, había una familia  que era todo lo contrario, les encantaba la navidad, decoraban la casa, montaban el belén, el árbol… También les ponían comida a los Reyes Magos. En época navideña todo el mundo les llamaba “la familia navideña”

Cuando era Navidad, Lucas siempre quería que los niños no recibieran sus regalos, así que decidió que fuera este año. Pensaba y pensaba pero no se le ocurría nada. Además no tenía mucho tiempo hasta la noche en la que los Reyes Magos repartían los regalos a todos los niños.
Pero un día, se le ocurrió una idea, iría al descampado donde dejan todos los regalos junto a los camellos mientras están en la cabalgata y se los llevaría a un lugar, que poca gente conoce. Y eso hizo, saliendo todo como había planeado.
Cuando llegaron los Reyes Magos al descampado vieron que no estaban los regalos, así que Melchor dijo:

¿Dónde están los regalos?
No lo sé, deberían estar aquí- dijeron Gaspar y Baltasar a la vez
Hay que ir a buscarlos- ordenó Baltasar.

Eso hicieron, estuvieron horas y horas caminando pero no los encontraron. Así que, volvieron al descampado.
El niño de la familia navideña se despertó a media noche y bajó al salón a ver los regalos, pero no estaban, así que llamó a toda su familia. Cuando su familia estaba ya en el salón, la otra hija dijo:
¿Dónde están los regalos?
No lo sé, deberían estar aquí- respondió la madre.
¿Podemos ir al descampado donde están los regalos y los camellos?, igual les ha pasado algo- propuso el hijo.

Todos aceptaron, así que fueron. Allí, se encontraron a los Reyes Magos, tristes, así que les preguntaron qué les pasaba y ellos le contaron todo .Todos se pusieron de acuerdo en ir a buscar los regalos. Buscaron y buscaron y…

¡Veo los regalos!-exclamó el hijo de la familia navideña.

Todos fueron corriendo y allí cerca vieron a Lucas (que no lo conocían) triste. Así que le preguntaron que qué le pasaba .Y Lucas respondió:

Yo he sido quien ha robado los regalos.
¿Por qué?-le preguntó la hija intrigada
Porque cuando era pequeño a mí no me traían regalos ya que me portaba mal, por lo que tenía celos de los demás niños. Lo siento, estoy muy arrepentido -se explicó Lucas.

Los Reyes Magos lo entendieron y le perdonaron a cambio de que les ayudará a repartir los regalos ya que iban con retraso. Lucas, aceptó. Todos fueron a repartir los regalos y cuando era de día todos los regalos habían sido por fin entregados.

FIN

Olaya Ustarroz Navarro – 5ºD


La verdadera magia

Y entonces llegó Baltasar. Melchor y Gaspar ya estaban en su casa de Oriente. Después de la entrega de regalos a los niños de Tudela. Los tres estaban agotados.Se sentaron en el sofá, echaron polvos mágicos encima de sus cabezas y recuperaron su apariencia real.¡ERAN TRES ADOLESCENTES!.

Estos tres chicos eran los nietos de los verdaderos Reyes Magos. Los tres chicos, que se llamaban igual que sus abuelos, habían heredado su trabajo. No querían que la magia del día de Reyes se acabara.

Era muy importante mantener la tradición de los Reyes Magos ,así que los adolescentes adoptaron la imagen de sus abuelos al echarse polvos mágicos en la cabeza. Querían que continuara esta bonita fiesta.

Era una gran responsabilidad,y ellos estaban dispuestos a cumplir con ella.La magia de los Reyes Magos estaba a salvo.

Alejandra Alonso 6ºA


Una Navidad especial


Llegó la hora de repartir los regalos y por mucho que Melchor y Gaspar miraban el reloj, Baltasar no aparecía; Después de esperar cinco minutos decidieron repartir los regalos ellos solos,sabían que les iba a costar más tiempo pero no les importaba,se repartieron las casas y empezaron de una en una.

Estaban muy felices porque imaginaban las caritas de los niños cuando encontrasen sus regalos al amanecer. Cuando quedaban pocas Zonas por repartir y el cansancio empezaba a aparecer, Melchor se tropezó y sonó un gran ruido,se asustó muchísimo porque pensaba que lo iban a descubrir,se quedó inmóvil porque escuchó unos pasos que venían hacia él, y entonces llegó Baltasar.

Paula Samanes 6ºB


El milagro de la Navidad

Había una vez un niño llamado Héctor. Era Navidad y Héctor estaba muy contento de abrir sus regalos

En su casa estaban muchos familiares suyos: su padres, su abuela,
su tío… Héctor ya había recibido sus regalos y le encantaron. Era por la tarde y todo el jardín de su casa estaba repleto de nieve. Héctor ya había terminado de comer y les preguntó a sus padres si podía salir al jardín a hacer un muñeco de nieve.

Héctor estaba contento haciendo su muñeco de nieve. Para ello, les pidió a sus padres una bufanda, un gorro, unos guantes, una zanahoria para la nariz y un poco de carbón para hacer los botones los ojos y la boca de la chaqueta del muñeco, para los ojos y la boca.

Al día siguiente, Héctor fue al jardín y entonces vio asombrado, ¡¡que el muñeco de nieve se estaba moviendo!! y entonces dijo:
-¡Hola!
El muñeco le contestó: – ¡Hola!
Héctor le dijo a sus familiares que el muñeco que había creado había cobrado vida. Toda la familia se sorprendió. Y Héctor y el muñeco fueron amigos para siempre. ¡Fue el milagro de la Navidad!

Jorge Garnica Beltrán 6º C