La concejala de Festejos del Ayuntamiento de Corella, Amaia Bienzobas, afronta la recta final de los preparativos de las próximas fiestas de San Miguel, que volverán a llenar de actividades la localidad durante ocho días. En esta entrevista repasa las principales novedades de la programación, explica el trabajo que hay detrás de su organización y destaca la importancia de las asociaciones, peñas y colectivos locales para dar forma a unas fiestas que, asegura, volverán a tener en la calle uno de sus principales puntos de encuentro.
¿Con qué sensaciones llega a estas fiestas después de tantos meses de preparación?
Con ganas de que empiecen y también de que todo salga bien y la gente esté contenta. Hacer el programa de fiestas de Corella es algo muy especial para mí. Como corellana vivirlas desde este punto de vista es un orgullo y también las disfruto de otra manera.
Si tuviera que señalar algunas fechas imprescindibles, ¿cuáles elegiría?
El día 23, sin duda, porque es uno de los días más especiales para todos los corellanos y corellanas. Es el momento en el que empiezan las fiestas después de estar esperándolas durante tanto tiempo. Sean Miguel llega después de haber visto pasar prácticamente todas las fiestas de los pueblos de Navarra y por fin llegan las tuyas.
Después destacaría el día 26, que este año será especialmente importante porque coinciden en un mismo día la Feria del Vino y la tradicional corrida de toros.
Y, por supuesto, el día 29, San Miguel. Es una jornada que se vive mucho en familia y con sentimiento. Quien quiere acude a misa y a la procesión, y después está también la comida con la familia o las cuadrillas.
La Feria del Vino cambia este año de día. ¿Qué supone trasladarla al sábado?
Es una de las novedades. Normalmente se celebraba el domingo y este año será el sábado. Es una cita que ya atrae a muchísima gente, así que esperamos que ese cambio pueda hacer que todavía haya más ambiente. El cambio responde sobre todo a una cuestión de logística y a probar una distribución diferente del programa.
¿Qué otras novedades encontrará el público este año?
Este año las fiestas van de miércoles a miércoles y eso hace que el fin de semana concentre mucha actividad. Además del cambio de la Feria del Vino, la corrida de toros también se celebrará el sábado.
Y hay otra novedad que hemos querido mantener hasta la publicación del programa. La hemos llamado «Aquí no hay playa». En Corella pasa como en muchos pueblos: durante las fiestas hay gente que se va de vacaciones y entre semana nos quedamos los de siempre. Queremos hacer una fiesta que sirva como pequeño homenaje a quienes se quedan aquí. Será un vermú con temática playera, comida popular y música basada en éxitos del verano de distintas épocas.
¿Cada vez tienen más protagonismo los vermús y las comidas populares?
Sí. Creo que el horario de día se ha convertido en uno de los momentos más importantes porque es para todo el mundo. Por la mañana pueden estar los niños, los jóvenes, los mayores… todas las edades. Por la noche el ambiente ya es más específico para quienes disfrutan más de salir de fiesta. Pero el día es para todos.
¿Qué hace diferentes a las fiestas de Corella?
La ronda de los vinos. Los corellanos ya sabemos lo que nos gusta, estar en la calle y hacer nuestras rondas. Pero la gente que viene de fuera se sorprende mucho con el ambiente que se genera.
Por la mañana quizá resulta todavía más vistosa porque las charangas acompañan el recorrido y se crea un ambiente para todas las edades. Está la charanga, están los niños, los padres, las cuadrillas… y buena parte de todo ese movimiento pasa por la calle Mayor. Creo que la calle es una de las grandes protagonistas de las fiestas de Corella.
¿Cuándo empieza realmente a prepararse una nueva edición?
Cuando terminan unas fiestas ya estás pensando en las siguientes. No es solamente organizar actividades. También hay que revisar material, trabajar con la brigada municipal y comprobar que todo quede preparado para volver a utilizarse al año siguiente.
Después empiezan las reuniones con asociaciones y peñas y se van cerrando las distintas propuestas. Este año, además, empezamos un poco antes con algunas cuestiones porque el eclipse también nos llevó muchísimo trabajo y había que ir adelantando cosas.
¿Qué papel tienen las asociaciones y las peñas en la elaboración de las fiestas?
Un papel fundamental. Las fiestas no las organiza solamente el Ayuntamiento. El Ayuntamiento es una parte, pero las asociaciones y las peñas son uno de los núcleos principales porque aportan fiesta para jóvenes, mayores y niños.
Me reúno todos los años con las asociaciones que quieren participar y también con las peñas para conocer qué van a hacer, qué necesitan y cómo podemos coordinarnos. Hay colectivos que organizan comidas, otros participan en actividades como el Grand Prix y cada asociación aporta desde su ámbito. Sin ellas las fiestas no serían lo mismo.
¿Cómo se consigue que el programa recoja también lo que pide la gente?
Escuchando mucho. A lo largo del año nos llegan muchísimas propuestas y también opiniones y críticas. Siempre va a haber gente a la que le guste lo que haces y gente a la que no.
Nosotros escuchamos, valoramos y, si llega una propuesta que nos gusta y creemos que puede funcionar, apostamos por ella. Todo se puede mejorar y por eso es importante escuchar lo que va diciendo la gente.
¿Cuál es el principal quebradero de cabeza al organizar unas fiestas como estas?
Más que una preocupación concreta, es conseguir encajarlo todo. Como Corella celebra unas de las últimas fiestas de Navarra, intento cerrar las orquestas lo antes posible para tener un abanico amplio y asegurar las fechas.
Después toca ir repartiendo las actividades por días: el Día del Niño, el Día del Mayor, las actividades del fin de semana…
Hay que hacer un calendario con todo lo que quieres incluir y después leer el programa veinte veces para comprobar que no se ha quedado nada en el tintero.
¿Qué es lo que más le sorprendió cuando asumió por primera vez Festejos?
Prácticamente todo. Aunque llevas toda la vida viviendo las fiestas, nunca pasas por todas las actividades ni conoces todo lo que hay detrás. Cuando llegué tenía programas anteriores como referencia, pero para mí era casi un papel en blanco. Tuve la suerte de contar con compañeros que ya tenían experiencia y me ayudaron mucho. A día de hoy siguen siendo una parte fundamental de la organización.
¿Consigue disfrutar de las fiestas siendo concejala de Festejos?
Sí, aunque llego al día 30 sin poder más. Además de ser joven y disfrutar de las fiestas, tengo el papel de concejala y eso significa estar presente en muchos actos para comprobar que todo está en orden o solucionar cualquier necesidad que pueda surgir.
Hay que estar pendiente de espacios, de cambios y también de la climatología. Septiembre puede darte mucho calor, frío o lluvia y siempre hay que tener una alternativa.
¿Existe un plan B para el mal tiempo?
Sí. El frontón municipal es nuestro principal plan alternativo. Hace unos años tuvimos una situación en la que parecía que iba a llover durante una comida popular. Al final el tiempo cambió, pero había que tomar una decisión con suficiente antelación porque todo tenía que montarse. En esos casos no puedes esperar hasta el último momento.
¿Qué acto vive usted con mayor emoción?
Para mí, desde pequeña, el día 23. Llevas un año entero esperando a que llegue y cuando explota el cohete te relajas. Sabes que ya empiezan las fiestas y que puedes comenzar a disfrutarlas.
También destacaría mucho la Feria del Vino por todo el trabajo que lleva detrás. Es una de esas actividades que empiezas a preparar prácticamente cuando terminan las fiestas anteriores. Participan muchas bodegas y contamos además con numerosos voluntarios, algo que hay que agradecer muchísimo porque ayudan a montar y organizar una feria por la que pasan miles de personas para probar vinos de Navarra. Para mí es uno de los días más importantes de las fiestas.
Cuando llegue el Pobre de Mí, ¿qué tendrá que haber ocurrido para decir que han sido unas buenas fiestas?
Lo primero, que el tiempo nos haya acompañado. Que no nos muramos de calor, que no nos muramos de frío y que no tengamos que ir en barca por las calles. El tiempo es fundamental porque las fiestas de Corella son fiestas de calle, de estar con todo el mundo, de disfrutar de la música fuera.
Y después, que las actividades hayan gustado, que las comidas salgan bien y que todo funcione. Si el día 30 a las doce de la noche no ha llovido, ha hecho un tiempo estupendo y todo ha salido bien, entonces podré decir, «Gracias».
¿Qué les pide a los corellanos y corellanas para estos días?
Que disfruten mucho. Es una semana que llevamos todo el año esperando y que tarda mucho en llegar. Que la disfruten con sus amigos, con su familia y, sobre todo, que se cuiden.
¿Y qué les diría a quienes estén pensando en acercarse desde otros puntos de la Ribera?
A quienes ya conocen nuestras fiestas poco hay que explicarles. Saben a qué vienen, a pasarlo bien, disfrutar e integrarse con los corellanos y corellanas.
Y a quienes todavía no hayan venido nunca, les diría que descubran las fiestas de Corella. Estoy segura de que se llevarán un bonito recuerdo y querrán volver.












