El grupo de teatro Siete Caños de Cascante lleva un cuarto de siglo demostrando que la pasión por la interpretación se mantiene muy viva en la localidad ribera. Lo que comenzó hacia el año 2000 como un curso de teatro terminó por convertirse en una compañía amateur que ha recorrido numerosos escenarios de toda Navarra. Durante este tiempo, han representado comedias, dramas y obras de enredo, han visto cómo unos compañeros se despedían y llegaban otros nuevos. Pero, sobre todo, han encontrado en el teatro una afición compartida.
Anabel Miramón y Romero Jiménez forman parte de aquella primera generación que se acercó a la interpretación a través de un curso impartido por José Miguel Litago. Junto a ellas, otras integrantes como Sonia Roldán, Maritxu Navarro y Ana García y otros compañeros mantienen viva una formación sobre la que rotan alrededor de una decena de personas.
La trayectoria de Siete Caños se ha construido a base de trabajo, ensayos y representaciones que han ido más allá de aprender un papel. Sus componentes preparan decorados, vestuario, sonido e iluminación para sacar adelante cada montaje. «Nos tenemos que hacer a todo. Desde coser a hacer de carpinteras, le damos a todo», explican las veteranas del grupo, que recuerdan cómo, casi sin quererlo. han asumido responsabilidades técnicas, especialmente cuando no toca participar del reparto de la obra de cada temporada.
La pasión por el teatro les lleva a no perder la oportunidad de animar a otras personas de Cascante y, en cuanto pueden, invitan a quienes nunca se han planteado actuar, a descubrir esta afición. «El teatro aporta muchas cosas, desde perder el miedo a hablar en público hasta compartir experiencias con personas de distintas edades». Y no olvidan la que es su mayor recompensa. «Después de cada representación sales por la calle y te dicen: ¡Ay, qué bien estuviste, lo pasé genial! Eso no está pagado con ningún dinero», aseguran.

Una afición que engancha
En estos 25 años han pasado por numerosos escenarios pero hay representaciones que permanecen muy vivas en la memoria de sus protagonistas. Una de ellas es Ocho mujeres, una comedia con elementos de misterio que llegó a representarse en unos quince teatro. «Entonces no estábamos más que mujeres en el grupo, no teníamos hombres, y era lo que tocaba, pensar una obra de mujeres, y fue muy complicado encontrar una», recuerdan de uno de los primeros éxitos de la compañía.
Después llegarían otras propuestas, como Para siempre o El congelador, y distintas etapas bajo la dirección de distintos directores que fueron aportando nuevas experiencias al grupo. Aunque también han abordado textos dramáticos, la comedia ha sido su género preferido.
«Te pica un poco el gusanillo por el teatro y te acabas enganchando», relatan. Reconocen que los primeros ensayos pueden resultar complicados, especialmente cuando todavía no dominan el texto. Sin embargo, las dificultades desaparecen cuando los personajes cobran vida sobre el escenario. «Lo más bonito es cuando sales al escenario, se te pasan todos los nervios y ves a la gente que le encanta y te aplauden. Eso es muy bonito».
La complicidad ha ayudado a mantener unido al grupo incluso en los momentos difíciles como la pandemia. La situación obligó a interrumpió su actividad y luego se complicó la vuelta a los escenarios. Algunos componentes abandonaron y durante un tiempo el proyecto quedó pausado en el tiempo.

Una nueva etapa con Lucas Eza
La oportunidad de recuperar la actividad llegó en octubre de 2024 con la incorporación de Lucas Eza Moreno como director. El polifacético murchantino, con una larga trayectoria vinculada al teatro, conocía a varios integrantes de Siete Caños por su participación en las representaciones de la Semana Romana de Cascante. «Llevaban un tiempo en barbecho, estaban parados, y me propusieron dirigirles. Les dije que sí y empezamos en octubre del 24», recuerda.
Eza acumula más de tres décadas de experiencia en el grupo de teatro GAT de Corella y había dirigido anteriormente pequeñas representaciones y sainetes. Sin embargo, asumir una producción de esta envergadura con Siete Caños suponía también un desafío personal.
El primer proyecto de esta nueva etapa ha sido Dinero negro, una comedia del dramaturgo británico Ray Cooney que los propios integrantes de Siete Caños habían elegido antes de su llegada. «La estudié y me pareció una comedia desternillante. No soy fácil de reírme leyendo y cada vez que revisaba el guion para actualizarlo, se me escapaban unas carcajadas», confiesa el director.
Las propias integrantes del grupo reconocen que esta nueva etapa con Eza les ha devuelto la ilusión. «Nos dirige muy bien y aprendemos cosas nuevas», explican. La incorporación de nuevos componentes también ha permitido renovar energías. «Una vez que empiezas, yo creo que ya no puedes dejarlo. Es algo que te atrapa», reconoce el grupo.
‘Dinero negro’, una comedia de enredos y carcajadas
Estrenada en 2025 en el Centro Cultural Avenida de Cascante, Dinero negro ha permitido a Siete Caños reencontrarse con el público. La obra cuenta cómo la aparición inesperada de una importante cantidad de dinero altera las vidas de los protagonistas y desencadena una sucesión de situaciones disparatadas.
Lucas Eza, ha introducido además referencias a lugares y situaciones cercanas al público. «La obra es tan desternillante que funciona. La gente se lo está pasando muy bien», asegura. También sus protagonistas reconocen que disfrutan especialmente de este montaje. «Cada ensayo son unas risas, nos lo pasamos bomba».
La siguiente oportunidad de disfrutar de la comedia llegará el domingo 22 de noviembre, a las 19:00 horas, en la Casa de Cultura de Murchante. Las entradas tienen un precio de 3 euros y pueden adquirirse anticipadamente en www.murchante.es o en taquilla desde 45 minutos antes del comienzo de la función.
La representación tendrá un significado especial para Eza, natural de Murchante, localidad de la que también procede su hermano Lorenzo, incorporado al reparto. Además, el grupo cuenta con la colaboración de la actriz Belén Martínez, que acompañará en escena a Anabel Miramón, Lorenzo Eza, Romero Jiménez, Sonia Roldán, Maritxu Navarro, Txema Caballero, Ana García y Bernardo Arnedo.
Lucas Eza invita al público a disfrutar de la propuesta. «Yo animaría a todo el mundo que quiera pasar una hora y media a gusto, riéndose, a que acuda a ver la obra, porque el buen rato está garantizado».












