galápago invasor
Ejemplar de galápago leproso
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Ha terminado la campaña de control de galápagos invasores que cada año realiza la Dirección General de Medio Ambiente. Este 2026 se han capturado o recogido 107 galápagos, frente los 59 de 2025, año en que se capturaron 35 y se entregaron 24. La cifra es importante dado que el total de ejemplares retirados entre 2021 y 2025, cuando se comenzó a aplicar el actual protocolo, fue de 251.

Del total,63 de los galápagos exóticos (un 66,67% de ellos) han sido capturas, en su mayoría, logradas en el lago de Mendillorri (42). Ese lago ha arrojado, además, algunos de los ejemplares de mayor tamaño de toda la campaña que, este año por primera vez se ha extendido a la Ribera tudelana. En esta nueva ubicación no se han detectado exóticas y, sin embargo, se ha capturado en trampa siete ejemplares de galápagos autóctonos de especies protegidas, concretamente en las del río Alhama en Cintruénigo (6) y en la de Sotosardilla en Funes (1).

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En total, son 9 los galápagos protegidos hallados en la campaña, lo que supone un 8,4% del total. A los siete atrapados en la Ribera se suman dos más entregados a Guarderío de Medio Ambiente / Basozainak de la demarcación de Pamplona. Todos esos galápagos han sido devueltos a su medio.

El trampeo se ha extendido entre mayo y octubre y se ha desarrollado en 15 enclaves situados en lagos, balsas artificiales y cauces naturales. Los trabajos han estado a cargo de personal especializado de Basozainak / Guarderío de Medio Ambiente y de la empresa pública Orekan. Lo previsto es que en 2027 se mantenga la captura en la demarcación de Guarderío de Pamplona y se trasladen puntos de monitoreo de la campaña a Tafalla.

Trampas de la Ribera comprometidas por la sequía

La prospección nueva de este año arroja como dato que no se ha capturado ningún galápago invasor en la Ribera pese a que, en vez de las siete posiciones inicialmente previstas, se ha trampeado en ocho posiciones de Corella, Cintruénigo, Funes y Tudela. Las trampas de la demarcación se colocaron en lugares donde se habían visto galápagos exóticos que, en todo caso, en esas zonas no alcanzan las densidades poblacionales de balsas o lagos periurbanos,

Dado que las plataformas tienen que estar suspendida en líquido, el descenso en el nivel del agua en de La Estanca y La Estanquilla de Corella hizo que, a mediados de agosto, esas trampas se tuvieran que ubicar, una en un espacio nuevo, la Balsa del Pulguer (Tudela), y la segunda reforzando la posición de Sotosardillas que en esos momentos contaba con una trampa.

No se han atrapado exóticos y sin embargo, en las trampas de la Ribera se han encontrados siete ejemplares de galápagos autóctonos: 6 de galápago leproso (Mauremys leprosa) protegidos y un galápago europeo (Emys orbicularis), especie “vulnerable”.

En Pamplona, solo exóticas

En Pamplona en total han revisado 14 trampas en lugares como Sarriguren, Ripagaina (Burlada / Burlata), Barañáin / Barañain, Cizur, Mutilva, Pamplona / Iruña o Beriáin, más que en la Ribera y, sin embargo, aunque ha habido muchas capturas, todas han sido de exóticos: 63 ejemplares, casi la mitad (31) en las tres trampas del lago de Medillorri. A este barrio le siguen numéricamente en esa clasificación los siete ejemplares trampeados en el lago de Ardoi y otros tantos en la balsa de Beriain. Es conocido el dato de que las densidades poblacionales de los galápagos autóctonos en el entorno de Pamplona y alrededores son menores, por lo que la probabilidad de que caigan en las trampas es mucho menor.

Los dispositivos de captura no ocasionan daños a los animales. Son unas plataformas flotantes a las que se suben los galápagos para tomar el sol en las horas centrales del día. La base de la trampa es una red y una vez dentro el animal no puede salir fácilmente, por lo que el personal técnico puede recogerlo en la revisión. En esta campaña han sido vandalizadas o volcadas algunas trampas de la demarcación de Pamplona, como en Beriáin o Huarte / Uharte. Además de obstaculizar el desarrollo de las capturas, cada trampa tiene un importe de alrededor de 150 euros.

Dos galápagos “viajan” fuera de Navarra

La campaña anual busca, además, la entrega de aquellos galápagos que están en posesión de la ciudadanía para evitar que acaben en el medio natural de forma incontrolada y como parte de la labor de sensibilización. Hoy no está prohibida la tenencia de Trachemys, pero no se pueden vender, regalar ni reproducir, y no se deben liberar en la naturaleza porque se adaptan con facilidad, compiten con las especies nativas y alteran los ecosistemas acuáticos. La Dirección General de Medio Ambiente se ofrece cada año para recogerlas de aquellos propietarios que ya no las quieran mantener.

En este primer año de campaña para la Ribera, no ha habido entregas, pero la ciudadanía sí ha entregado galápagos a Guarderío de Medio Ambiente / Basozainak de la demarcación de Pamplona: 35, 11 más que el año pasado. Dos de esos ejemplares han resultado ser de especies protegidas. En Torres de Elorz se entregó una tortuga mediterránea (Testudo hermanni), ejemplar de una especie peligro de extinción, y en Mendillorri un ejemplar de tortuga de caparazón blando del Nilo (Trionix triunguis), una especie vulnerable que es única en su género. Estando catalogadas, Navarra no es su área de distribución, por lo que siguiendo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), se han trasladado al Centro de Recuperación de Fauna de Ilundáin, desde donde se tramita su traslado a alguno de los centros de rescate declarados por el MITECO para la recogida de estas especies.

De entre las otras 33 entregadas, todas ellas exóticas, en su mayoría han sido galápagos de orejas amarillas (Trachemys scripta scripta), aunque también se ha recogido un Galápago chino de tres crestas (Mauremys reevesi) y tres ejemplares de Galápagos de orejas rojas (Trachemys scripta elegans).

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