Fiestas de San Esteban Arguedas 2026
José Luis Sanz, alcalde de Arguedas, en el nuevo centro BTT de la localidad
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Arguedas volverá a vestirse de blanco y rojo el próximo sábado 1 de agosto para dar inicio a sus fiestas de San Esteban. Nueve días en los que la localidad ribera volverá a llenar sus calles de música, vacas, almuerzos, peñas y tradiciones.

El alcalde, José Luis Sanz, vive estos días con ilusión, responsabilidad y una preocupación clara: que todo salga bien. En esta entrevista repasa la organización de las fiestas, el peso del Estrecho, la adaptación al calor, el papel de los jóvenes y esa emoción difícil de explicar que se siente al prender el cohete ante todo un pueblo reunido en la plaza.

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“La concejalía de Festejos trabaja durante todo el año”

San Esteban, un año más. Para los vecinos las fiestas empiezan con el cohete, pero ¿cuándo empiezan realmente a organizarse desde el Ayuntamiento?

La concejalía de Festejos lleva trabajo durante todo el año. Las fiestas patronales empiezan a prepararse casi antes de que termine el año anterior. En noviembre ya estás contratando las vacas y las orquestas más importantes. Esas son las dos partidas más fuertes y, a partir de ahí, se va completando el programa.

¿Hay alguna decisión especialmente complicada en la organización?

Más que decisiones complejas, es trabajo. Las partidas importantes son esas, vacas y orquestas, pero luego hay que ir encajando actividades. El programa se repite bastante porque ya sabemos cómo funcionan las fiestas de Arguedas, pero siempre hay que ajustarlo todo.

Este año, sin embargo, sí hay una medida novedosa relacionada con el calor.

Sí. El año pasado hizo muchísimo calor y nos hizo pensar en el encierro del Estrecho. Queremos que, a partir de cierta temperatura, se pueda cancelar. Estamos barajando los 38 grados. Por encima de eso no tiene sentido. Ni los animales están en condiciones ni la gente lo disfruta. Puede ser más peligro que otra cosa.

¿Se suspendería todo el festejo taurino?

No. Las vacas en la plaza se pueden mantener porque hay zonas de sombra, agua y otras condiciones. El problema es el Estrecho. Allí las vacas llegan con mucho calor, a veces no se mueven, y la gente puede estar tres cuartos de hora al sol. Hay que evitar riesgos.

“La seguridad es lo más importante”

¿La seguridad es lo que más preocupa al alcalde durante las fiestas?

Sí. Una orquesta puede gustar más o menos, una actividad puede salir mejor o peor, pero lo importante es que no haya cogidas, que no se escape ninguna vaca y que no ocurra ningún problema grave. Eso es lo principal.

¿El cambio climático está obligando a repensar las fiestas?

Sí, parece inevitable. Tenemos que adaptar algunas cosas a las altas temperaturas. En las actividades infantiles, por ejemplo, tenemos plan B si hace mucho calor. También ponemos sombras en la plaza y estamos pensando en ventiladores industriales con agua para aliviar esos momentos de más calor.

¿Se está pensando también en cubrir con sombreado la plaza?

Nos gustaría darle una vuelta al tema de la plaza, pero este año no va a poder ser. Hay obras pendientes en algunas casas y solares cercanos y eso condiciona cualquier planteamiento de sombra. Pero es algo que tenemos en mente.

El nuevo mirador de estrellas de Arguedas

“El Estrecho es lo que nos diferencia”

Si tuviera que elegir un acto representativo de las fiestas de Arguedas, ¿cuál sería?

El Estrecho. El cohete es el día de la emoción, cuando todo el mundo está con ganas de fiesta. El día de San Esteban es el día solemne, con la banda, la iglesia, la procesión y los ayuntamientos invitados. Pero el Estrecho es lo que nos diferencia del resto de fiestas de otras localidades.

¿Qué tiene de especial?

Es algo distinto. Te puede gustar más o menos, pero es muy nuestro. Siempre hay un momento de emoción, algún encierro en el que parece que las vacas van a escaparse o pasa algo que mantiene a la gente pendiente.

¿Ha generado debate la decisión de suspender por altas temperaturas?

Tocar algo tradicional da respeto. Por eso una medida como la de la temperatura tiene que estar muy justificada. Se de actuar cuando las condiciones hacen que no se disfrute y que aumentan los riesgos.

“La charanga en los barrios es un acto muy entrañable”

Además de los actos más multitudinarios, ¿hay alguno que le parezca especialmente bonito y no tenga tanta visibilidad?

Sí, la visita de la charanga a los barrios. Empezamos hace un par de años, el año pasado ya lo repetimos de forma más oficial y este año vamos a seguir. Es un acto muy entrañable porque acercas la fiesta a gente que no puede salir al pueblo por problemas de salud o movilidad.

Que la charanga vaya a tu casa, que puedas bailar un poco con los vecinos, con la gente del Ayuntamiento y con los colaboradores, emociona. Además preparamos un almuercico en cada barrio y se crea un ambiente muy especial.

También me gusta mucho el día del niño. Es un día bonito porque salen los chavales del colegio, se les reconoce, se reconoce también a personas que han hecho algo por el pueblo… Cada acto tiene su punto. Hay cosas que se repiten todos los días y otras que pasan una vez en fiestas y quedan muy bonitas.

“Los jóvenes ya lideran el Día de las Peñas”

Desde el inicio de la legislatura se está trabajando de manera intensa con los jóvenes. ¿Cómo ve ahora mismo su papel en las fiestas?

Desde hace dos años se ha impulsado la Asociación de Peñas y este año el Día de las Peñas ya lo lideran ellos en todos los sentidos. Se han encargado de concretar los DJs, la comida y las actividades en la plaza. Nosotros damos apoyo financiero, pero la organización la llevan ellos.

La nueva junta de la Asociación de Peñas es bastante activa. Han organizado campeonatos en Semana Santa, concursos de ranchos, concursos de mojitos… Y ahora tenemos también un técnico de juventud, que se va a centrar en desarrollar actividades para los jóvenes durante todo el año, no solo en fiestas.

“El alcalde disfruta, pero poco; quieres estar en todos los sitios”

En toda esa vorágine festiva, ¿el alcalde tiene tiempo para relajarse y disfrutar?

Poco. Quieres estar en todos los sitios. Por la mañana tienes que comprobar que la noche anterior ha ido bien, que no ha habido problemas. Luego también te apetece cenar con tus amigos en el pipero, aunque te den la una o a las dos de la mañana. Pero al día siguiente hay que volver a estar. Y no es un día ni dos: son nueve días. Terminas agotado.

Pero también los vive como un arguedano más.

Sí, claro. Quieres estar con los jóvenes, en los conciertos, por la noche, por la mañana… Es parte del cargo, pero también te gusta vivirlo.

“El cohete te pone la piel de gallina”

¿Cuál es la primera imagen festiva que le viene a la cabeza de cuando era niño?

El cohete. Recuerdo el cohete y también las ferias, los chiringuitos de juguetes, esos juguetes que de niños no teníamos tan al alcance como ahora. Llegaban las fiestas y aquello llamaba mucho la atención.

¿Y qué acto espera cada año con mayor emoción?

El cohete. Para mí es el acto más emotivo. Ver a todo el pueblo en la plaza, a la gente joven, la emoción, la alegría… se te pone la piel de gallina.

¿Qué siente cuando sale al balcón y escucha los vivas a San Esteban?

Satisfacción. Ves a todo el pueblo unido y con ganas de divertirse. En Arguedas tenemos la suerte de que la gente está bastante unida. No hay un conflicto importante ni una polarización. Todos vamos a una, y eso se nota en la plaza.

“Las fiestas son vida en la calle”

¿Recibe muchas críticas durante las fiestas?

Siempre hay alguna, como en todos los sitios, pero no hay una crítica generalizada. Cada colectivo puede tener sus cosas. Los de las vacas pueden hablar de la plaza, del calor o de que algunos días se queda pequeña. También hay comentarios sobre los almuerzos o sobre otros actos, pero entra dentro de lo normal.

¿La plaza se queda pequeña?

Algunos días sí, sobre todo en los espectáculos centrales. Hay gente que llega muy pronto para coger sitio y luego a veces la gente del pueblo tiene dificultad para encontrar sitio. Es complicado reservar zonas porque también queremos que venga gente de fuera. Eso sí, para las personas mayores o con problemas de movilidad reservamos espacio en la Casa de Cultura.

¿Y la convivencia entre fiesta y descanso?

También es complicada. La gente que vive en el centro es la sufridora. Tiene la arena, el polvo, la música, los toriles, las orquestas… Pero las fiestas son eso: mucha gente, ruido y vida en la calle. Estamos trabajando en un pabellón municipal que permitirá trasladar algunas actividades.

“Cuando termina, sientes alivio si todo ha salido bien”

Llega el Pobre de Mí, se quita el pañuelo y terminan nueve días de fiesta. ¿Qué siente el alcalde: alivio, tristeza o ganas de empezar ya con el año siguiente?

Primero alivio, si todo ha salido bien. Te quedas tranquilo. Luego también da pena que se acaben, claro. Cuando eres joven quieres que duren más. Yo recuerdo que terminaban las fiestas y ya estábamos marchándonos a Tafalla porque nos parecían pocos días. Este año, además, tendremos poco alivio porque enseguida nos metemos en la celebración del eclipse del 12 de agosto. No vamos a tener mucho descanso.

Un acto.
El cohete.

Un olor de fiestas.
A humanidad, a gente.

Una calle o un lugar por su ambiente.
La Plaza de la Noria y todo ese triángulo peatonal de la Plaza Real, con las terrazas, los toricos, la charanga y los chavales corriendo.

Una peña.
La mía, El Talión. Por la cuadrilla, por la amistad y por la convivencia.

Un sonido.
La charanga.

Un día de fiestas.
El día del cohete.

San Esteban, en una palabra.
El pueblo. La unión del pueblo alrededor de su santo.

Una frase para definir las fiestas de Arguedas.
Buen ambiente.

“Que todo fluya con respeto y educación”

Para terminar, ¿qué mensaje lanzaría a vecinos y visitantes?

Invitar a todo el mundo a venir y, sobre todo, pedir respeto y educación. Que no haya problemas, que todo fluya como tiene que fluir y que sepamos respetarnos. Hay espacios para todos y tiempo para todos.

¿Y agradecimientos?

A la brigada, a las asociaciones, a los colaboradores, a la gente que ayuda en los almuerzos, en el Día del Niño, en el Día de la Juventud, en el Día de la Mujer, a quienes sacan los toricos… Hay muchísima gente detrás. La brigada empieza a las seis de la mañana y al día siguiente todo tiene que estar limpio otra vez. Las fiestas no salen solas. Hay mucho trabajo y mucha gente implicada.

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