La escritora navarra Mª Carmen Navascués Capdevila presentará su cuarta novela, Un mar de espigas, el próximo martes 19 de mayo, a las 19:30 horas, en la Biblioteca de Cintruénigo. La autora, conocida también por la trilogía formada por La Sirena de Fonmiñá, La estela del peregrino y Sabela Andrade, continúa consolidando una trayectoria literaria marcada por la memoria, las raíces familiares y la profundidad humana de sus personajes.
Además de esta cita literaria, Navascués tiene previsto presentar la novela el 25 de junio, a las 19:00 horas, en el Museo de Castejón. Asimismo, el sábado 23 de mayo participará en la III Feria del Libro de Puente la Reina-Gares, donde compartirá encuentro con lectores y firmará ejemplares de sus obras.
Una historia de destinos cruzados
Un mar de espigas narra la vida de dos hombres marcados desde la infancia por circunstancias muy distintas. Vicente aparece abandonado en la Casa-Cuna de Mondoñedo, sin nombre ni pasado conocido, mientras que Manuel crece en las montañas asturianas soñando con el Ejército como vía de escape hacia nuevos horizontes.
A través de sus caminos paralelos, la novela construye un retrato coral de personajes que luchan por encontrar su lugar en una sociedad llena de dificultades y silencios. Desde los campos manchegos hasta los ecos de la Guerra de Cuba, la obra rescata las historias de quienes quedaron al margen de los relatos oficiales: expósitos, soldados, jornaleros y mujeres que resisten en un mundo que apenas les concede voz.
Con una narrativa que mezcla realidad y ficción, la autora vuelve a poner el foco en la condición humana y en el peso de la memoria, una constante en toda su producción literaria.
Una autora marcada por la genealogía y la memoria
Nacida en Tudela en 1970 y vinculada especialmente a Cintruénigo, Mª Carmen Navascués escribe desde niña. A lo largo de su trayectoria ha recibido diversos reconocimientos literarios, entre ellos el Primer Premio de Cuentos Infantiles-Juveniles no sexistas de la librería Una palabra otra, de Zaragoza, y el premio del Concurso de Voluntariado de Anfas en Pamplona.
Su pasión por la investigación genealógica marcó profundamente su obra. La búsqueda de las raíces familiares de su marido la llevó hasta Mondoñedo, donde descubrió la Casa-Cuna en la que había sido criado uno de sus tatarabuelos. De esa experiencia nació el universo literario que dio vida a La Sirena de Fonmiñá y a las novelas posteriores de la trilogía.
En Un mar de espigas, Navascués retoma precisamente la historia de sus tatarabuelos, Manuel y Vicente, construyendo una novela en la que los personajes secundarios vuelven a adquirir una relevancia especial, sello característico de su estilo narrativo.












