Rodolfo Pérez Garcés, capitán de la Guardia Romana
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Encabezar la Guardia Romana es casi algo más que un título en Cabanillas, es un símbolo de orgullo y tradición para los más jóvenes de la localidad ribera. Este año, Rodolfo Pérez Garcés asume el mando de un colectivo presente en los actos más emblemáticos de la Semana Santa.

La Guardia Romana, con su solemne presencia en los actos principales, encarna una especie de vínculo intergeneracional de un orgullos que se transmite de abuelos a padres y de padres a hijos. Este año, Rodolfo Pérez Garcés asume el papel de capitán, un honor que describe con emoción. “Es un orgullo muy grande. Llevo muchos años aquí y no todos tienen la suerte de encabezar la guardia”.

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Rodolfo pertenece a la Guardia Romana desde hace ocho años, y ha vivido distintos roles dentro del colectivo, desde corneta a capitán. Para él, la esencia de esta tradición reside en la conexión que se genera entre quienes participan de manera activa y el resto de jóvenes de la localidad que desde pequeños ven este acto y no dudan en contemplar emular a sus mayores entre sus propósitos conforme van cumpliendo años. “Creo que es algo así. Desde pequeños hemos estado siempre viéndolo. Me parece algo súper bonito. Quizás visto desde fuera no se entienda tanto, pero siendo de aquí, de Cabanillas, es algo especial”, asegura dispuesto a que la Guardia Romana cumpla un  año más con su labor de custodia, manteniendo viva la Semana Santa de Cabanillas a través de sus actos.

Protagonismo de la Guardia Romana

La participación de a Guardia Romana comienza la tarde del Jueves Santo, cuando los soldados romanos custodian el Santísimo tras la misa. Durante dos horas se turnan en relevos periódicos, recreando una vigilancia que hace algunos años se mantenía durante toda la noche. “Ahora se hace de siete a nueve, con los relevos, y después comienza la Hora Santa”, explica el capital de la Guardia Romana de Cabanillas.

El Viernes Santo los integrantes de la Guardia Romana acompañan la procesión y participan en el acto del sellado del sepulcro. Finalmente, el Domingo de Resurrección llega uno de los momentos más esperados, la persecución del Judas, donde el capitán y sus soldados ponen a prueba su destreza y forma física coordinación en un acto en el que no falta la teatralidad e incluso toques de ironía bajo un manto de tradición. “Mi papel consiste en encabezar la guardia y, simbólicamente, protagonizar la captura del Judas”, comenta Rodolfo que también ejerce de guía y motiva a los jóvenes que forman parte de la Guardia para que la tradición siga viva.

Miembros de la Guardia Romana

Rodolfo estará acompañado este año por un grupo de jóvenes comprometidos con la Guardia Romana: Iñaki Pérez Cervera, Héctor Gil Rosauro, Ismael Jiménez Valbuena, Ibai Jimenez Gil, Álvaro Gil Enciso, Miguel Roig López, Simón Elía Valbuena, Alejandro Alonso Santos, Abel Rodríguez Cervera, Iker Litago Jordán, Miguel Rodríguez Sierra, Pablo Magallón Blasco, Ángel Zardoya Valbuena, Carlos Garcés Estella, Javier Urzaiz Tudela, Víctor Redondo Estella y Marcos Pérez Cervera.

Para Rodolfo, la presencia de gente joven de la localidad y la existencia de un relevo generacional es la garantía de que la Guardia Romana continuará siendo un símbolo de identidad para Cabanillas. “Van entrando chavales nuevos cada año. Si eres de aquí, lo has vivido desde pequeño y no hay duda de que seguiremos participando”, asegura con orgullo.

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