Marina Agramonte
Marina Agramonte Úcar
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La atleta cascantina Marina Agramonte Úcar ha participado en la prueba de 3.000 metros del Campeonato de España sub-23 de short track, celebrado recientemente en Sabadell, consolidando así su presencia entre las mejores fondistas jóvenes del panorama nacional.

Con solo 22 años —recién cumplidos— Agramonte puede decir que el atletismo ha sido la banda sonora de toda su vida. “Llevo toda la vida en este deporte”, asegura. “Empecé como casi todos los niños, haciendo multideporte en el colegio. Mientras otros elegían hip hop o ballet, yo me quedé en el atletismo”.

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Sus primeras zancadas competitivas llegaron muy pronto: conserva fotos de 2010 en las que, con apenas seis años, ya participaba en carreras. Tras iniciarse en el club Cantera, dio un salto de calidad al Ribera Atlético de Tudela, donde comenzó a especializarse en el medio fondo y el fondo bajo la dirección de Iván Muñoz. Más tarde, su llegada a la universidad la llevó a Pamplona, donde entrena con el grupo de Ignacio Santa María, aunque sigue compitiendo con el club tudelano.

Especialista en medio fondo… y reina del cross navarro

Dentro de un deporte tan amplio como el atletismo, Agramonte ha encontrado su lugar en las pruebas que combinan resistencia y estrategia.

“Me dedico al medio fondo y fondo, desde los 800 metros hasta distancias más largas. Estoy especializada en el 1.500 y el 3.000, y en invierno hago mucho cross, que además se me da bastante bien”.

Los resultados lo avalan: ha sido campeona navarra sub-23 de campo a través durante dos años consecutivos.

Un salto físico que ya da resultados

La atleta llegaba al Campeonato de España en uno de sus mejores momentos. El aumento de la carga de entrenamiento ha sido clave en su evolución.

“Este año hemos dado un saltito de calidad. Antes hacía entre 60 y 70 kilómetros semanales y ahora estoy llegando a los 90. Me encontraba muy bien físicamente”.

Las marcas mínimas exigidas por la Federación Española no fueron un problema: logró clasificarse tanto en 1.500 como en 3.000 metros. Sin embargo, optó por la distancia larga por una mezcla de ambición deportiva y compañerismo.

“Siempre había hecho el 1.500 y me apetecía cambiar de escenario. Además, si yo renunciaba entraba una compañera que no se había clasificado, así que también fue un gesto de equipo”.

Una carrera inesperadamente rápida

La prueba no salió como imaginaba. En los campeonatos suele primar la táctica sobre la velocidad, pero en Sabadell ocurrió lo contrario.

“Pensaba que sería una carrera lenta, de ir a ganar, pero fue rapidísima. Las seis primeras hicieron marca personal y yo no pude seguir ese ritmo”.

Terminó en decimocuarta posición. Una clasificación que inicialmente le supo amarga.

“La verdad es que salí bastante decepcionada. Lo pasé un poco mal”.

Sin embargo, la perspectiva llegó pronto gracias a su entorno.

“Mi entrenador, mis compañeras y mi familia me hicieron poner en valor la carrera. Al final estamos hablando de las 14 mejores de España en una categoría casi semiprofesional. El nivel es altísimo”.

Estudiar Enfermería y entrenar cada día

Lejos del tartán, Marina lleva una vida tan intensa como organizada. Estudia Enfermería en la Universidad de Navarra y dedica las tardes al entrenamiento, con sesiones de entre 10 y 14 kilómetros diarios.

“Ahora estoy tranquila porque no tengo prácticas, pero cuando empiezo en el hospital es más difícil compaginarlo. Aun así, como me gusta tanto, voy a entrenar muy contenta, incluso cuando lleva un mes entero lloviendo en Pamplona”.

El grupo de entrenamiento y el apoyo de su técnico son fundamentales para mantener la motivación.

Próximos retos en el calendario

La temporada no da tregua. Su siguiente parada es la Copa de la Reina en Valencia, donde competirá en el 1.500 defendiendo a uno de los ocho mejores clubes del país.

“Vamos a ver quién es el mejor club de España y yo cubriré esa prueba”.

Después llegarán nuevos desafíos: el Campeonato Navarro de 10K —una distancia que quiere probar aprovechando su gran volumen de entrenamiento— y un 5.000 en verano, aunque su mirada sigue puesta en el 1.500 metros y en futuros campeonatos nacionales.

Un mensaje para las chicas que dudan en empezar

Más allá de marcas y clasificaciones, Agramonte tiene claro el valor social del deporte.

“Me gusta mucho animar a todas las chicas a que hagan deporte. Tengo amigas de toda la vida y amigas del atletismo que son las que más me entienden. Es una oportunidad buenísima para conocer gente y, además, es salud”.

En plena explosión del running femenino, lanza una invitación clara: “Animo a todas las que salen a correr a que prueben el atletismo”.

Con 22 años y toda una carrera por delante, Marina Agramonte representa el talento joven del atletismo navarro: constancia, esfuerzo y la naturalidad de quien todavía se sorprende al mirar atrás y descubrir que lleva corriendo prácticamente desde que aprendió a andar.

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