La película de Chloé Zhao (Nomadland), es la gran amenaza en la carrera por los Oscar, al film de Paul Thomas Anderson, Una batalla tras otra. El film de la directora china adapta la novela homónima de Maggie O´Farrel, narrando como Shakespeare supuestamente escribe una de sus obras más célebres, en homenaje a la memoria del hijo muerto, Hamnet. El film lo protagonizan: Jessie Buckley, Paul Mescal, Joe Alwyn, Emily Watson.
Estamos en el siglo XVII, en un bosque cercano a Strafford, William (Paul Mescal), se gana la vida como profesor de latín, y allí se enamora de Agnes (Jessie Buckley), una joven con reputación de bruja como su madre, por su especial carácter y sintonía con la naturaleza. A pesar de la oposición de los padres de William, Mary (Emily Watson) y John (David Wilmot), los jóvenes consiguen casarse.
William viaja a Londres para trabajar como confeccionador de guantes, y profesor de gramática. Durante este tiempo, la pareja tendrá tres hijos: Susanna, los gemelos Judith y Hamnet. William logra el éxito como escritor y desea que su familia le siga a Londres, pero Agnes se niega, acostumbrándose a criar a sus hijos en soledad. La muerte del hijo desgarrará a Agnes, y marcará su relación con William. El escritor incapaz de consolar a su mujer, transformará el dolor en inspiración creando Hamlet…
Zhao narra esta historia de amor desde el punto de vista femenino, expresando como la muerte del hijo produce una devastación en la pareja, manifestada por Agnes a nivel emocional, y William usando la escritura como terapia. La directora china recrea con detalle el universo mágico de la naturaleza, la Inglaterra rural, con una excelente fotografía, y apoyada por la música de Max Ritcher. Sin embargo, el problema que plantea la narración es que, en algunas escenas, la sobreexposición de sentimientos resulta un poco artificiosa, provocando la lágrima fácil muy del gusto de Hollywood.
Paul Mescal está desdibujado, y es devorado por la interpretación de Jessie Buckley, capaz de expresar el amor, la pasión, el dolor insoportable, con una facilidad pasmosa, catapultándola al Oscar, salvo sorpresa.
Un film construido como un tapiz donde el amor, la creatividad, el dolor, son expresados por unos personajes que no esperan grandes respuestas de la vida, solo motivos para seguir existiendo, “That is the question”.












