Inicio Opinión Punto limpio, juego sucio, por Ramón Liza

Punto limpio, juego sucio, por Ramón Liza

-- Publicidad --

Que reciclar es fundamental para proteger el planeta y asegurar un entorno saludable para las generaciones venideras, es algo que poco a poco ha ido calando cada vez más en nuestra sociedad. Pero si además tomamos conciencia de algunos de sus beneficios clave como: ahorro energético, reducción de residuos, disminución de la contaminación, o la reducción de la cantidad de basura en los vertederos, queda suficientemente claro que las campañas de sensibilización ciudadana, para realizar una gestión adecuada de la basura que generamos están más que justificadas. Sin embargo, quiero destacar algo que no me cuadra en el proceso de recepción selectivo de los residuos en los “puntos limpios móviles”.

Recientemente he llevado residuos (no peligrosos) al punto limpio móvil de Murchante, puesto que los mismos no se deben depositar en los contenedores habituales y disponibles que hay en las calles, como son por ejemplo pequeños aparatos eléctricos, restos de aceite, cartuchos de tinta, bolígrafos y rotuladores gastados o pequeñas herramientas férricas estropeadas entre otros. Pero cuál ha sido mi sorpresa cuando, para poder hacer la entrega de dichos residuos, primero he tenido que facilitar a la persona responsable de dicho punto de recogida todos mis datos personales (nombre, apellidos, DNI, teléfono móvil y por si fuera poco la matrícula del coche), porque de no ser así no me los recepcionaba. Y yo me pregunto, ¿realmente hay que identificar de este modo a quienes colaboramos y apostamos por el reciclaje? ¿No sería más lógico controlar e identificar a los que no solo no colaboran, sino que además no respetan las normas mínimas básicas de limpieza, ni hacen un uso adecuado de los contenedores urbanos de recogida selectiva?

Podría entenderlo si se tratase de residuos peligrosos, pero no del resto. Si a esto añadimos que el registro de datos se hace cada vez que visitas el punto limpio móvil, creo que a esto hay que darle una vuelta. De lo contrario, nos podemos encontrar con que lo que se ha avanzado con mucho esfuerzo por parte de todos, se puede ir al traste en muy poco tiempo. Con medidas tan invasivas cómo está, nos va a resultar más cómodo depositar todo en cualquiera de los contenedores urbanos y de este modo nos evitamos el traslado y una identificación tan desproporcionada. El mundo al revés. Todavía no he visto a la Guardia Civil de tráfico, o la Policía Foral, parar en carretera a todos los conductores que cumplen las normas de circulación, para ser identificados solicitándoles copiosos datos, y obviar a los que no las cumplen mirando para otro lado.

Una pena, porque después de muchos años de concienciar a mi alumnado en la asignatura de Tecnología de la importancia de las tres R del reciclaje (Reducir, Reutilizar y Reciclar), como regla fundamental para gestionar adecuadamente los residuos de forma sostenible, ahora resulta, que a los que lo llevan a la práctica no se les facilita la tarea y se les pide todos los datos personales habidos y por haber para gestionarlos no se sabe cómo. Pues lo siento mucho, pero esto del punto limpio, tal y como se está gestionando, a mí me da que se ha convertido en un “juego sucio”. Bastante tenemos con la desproporcionada invasión de nuestra intimidad a través del teléfono y las RRSS, como para que ahora también participen en este juego los ayuntamientos y la Mancomunidad de residuos.

Ramón Lizar Planillo, Profesor jubilado