Vivir, soñar y sentir. Un paraíso de emociones en Ablitas.

Un pasado antiguo glorioso

Francisco Santos Escribano / COLABORADOR

La historia de Ablitas es significativa por que ha forjado la idiosincrasia de sus gentes y su manera de ser. Es, un universo de lucha constante ante la adversidad, en un pueblo donde el Ebro se burla despiadadamente.

En sus extensos límites municipales se encuentra un poblado celtibérico que domina desde una atalaya natural defensiva al enemigo, “el Cabezo de la Mesa”. Desde esa colina los valientes celtíberos se defendían de cualquier ataque.

Y llegaron los romanos, por ello, posee el mejor tramo de calzada romana conservada en Navarra. Se pueden visitar 160 metros de los que se han excavado 100. Todos ellos, dentro de la vía principal romana de Italia a Hispania, y, es parte del trazado que unía Tarraco (Tarragona) con Asturica Augusta (Astorga).

Además, tenemos una villa romana en el término del “Villar”, y que en su entorno están protegidas como yacimiento cuatro hectáreas, lo correspondiente a un campo de fútbol. En dicho recinto se encuentran ubicadas habitaciones para la estancia de los señores, y dependencias dedicadas a elaboración y almacenamiento de los productos agropecuarios. Los niveles excavados corresponden al siglo IV y V, cronología bajo imperial. Las estancias residenciales cuentan con un sistema de calefacción hipogeo que recorre todos los habitáculos. Asimismo, entre los restos encontrados destacan una figura de bronce que representa a Cupido. Pero, sin duda, la joya de la villa es la aparición de un mosaico policromado de motivos geométricos y excelentemente conservado. Se trata de un pavimento de 23,5 m2 de teselas o dados de piedra tricolor (blanco, negro y rojos), se adornan con círculos secantes y cruces, muchas de ellas de pirita, en el centro.

A su vez, el término municipal ablitero cuenta con una necrópolis visigoda pendiente de excavar y poner en valor. En este lugar moran los últimos visigodos antes de la conquista de Hispania por los musulmanes.

Y Pamplona se convirtió en reino.

A lo largo de su historia la islamización de Ablitas y del Valle del Ebro del Ebro fue muy importante, habiendo una comunidad musulmana muy destacada que es quizás la que edificó en el siglo X la fortaleza castillo que luego en el medievo se volvió a reedificar.

El reino de Pamplona y Aragón se unieron durante un largo tiempo. Así, el rey Aragonés Alfonso el Batallador conquistó Tudela y los diversos pueblos de la Ribera en 1119, entre ellos Ablitas a los musulmanes. A la muerte del mismo sin descendencia, García Remirez el “Restaurador” se desliga de Aragón y recupera Ablitas a los aragoneses, restaurando el reino de Pamplona. De este modo, García Remirez pone a vigilar el castillo real de Ablitas, a un tenente que es Gonzalo de Azagra que permanecerá hasta su muerte, siendo su viuda quien lo restituya al rey en este caso su hijo Sancho VI “el Sabio” · Con este monarca dejará de existir el reino de Pamplona para transformarse en reino de Navarra.

En tiempo de las dinastías francesas con Carlos II Evreux mandará la defensa del castillo a su Alférez Real Martín Enríquez de Lacarra. Sus políticas erráticas queriendo jugar un papel destacado en la Guerra de los Cien Años, hará al pueblo de Ablitas vulnerable a castellanos y aragoneses.

La grandeza de los judíos abliteros.

En esta época tenemos que hacer un inciso para hablar de los judíos, pues tenemos noticias, a partir del siglo XIII de la familia Abenabez de Ablitas que estuvieron en nuestro pueblo hasta su expulsión 300 años después. A finales del siglo XIII don Juce Abenabez de Ablitas “el Rico” funda el banco “La Casa de Ablitas” y presta con generosidad grandes sumas de dinero a la nobleza navarra.

Ablitas se convierte en señorío.

En tiempos de Carlos III el Noble concederá el señorío en 1405 de la villa y sus derechos a Mosén Martín Enríquez de Lacarra, pero no le entrega la jurisdicción. La hija del rey Blanca de Navarra se casa con el príncipe Juan II y tienen un hijo, Carlos “Príncipe de Viana” al que por derecho le corresponde el reino a la muerte de su madre, y que su padre no quiere entregar. En los campos de batalla luchan partidarios y detractores, Agramonteses y Beaumonteses. El señor de Ablitas defiende como Agramontes a Juan II frente al Príncipe de Viana. Con el triunfo de rey aragonés le concede al señor la jurisdicción baja y mediana en 1450.

En 1512, durante la Conquista de Navarra con Fernando el Católico, la señora de Ablitas permaneció fiel a al legítimo rey Juan de Labrit, y en el Castillo de Ablitas y el de Marcilla conspiraron los legitimistas.

En tiempos de Carlos I, Felipe Enríquez de Lacarra trae al gran arquitecto francés renacentista Guillorme de Brinbez para reconstruir el castillo y darle glamour.

De señor a conde.

En tiempos de Felipe IV, Austria menor, los problemas hacendísticos hacen que, para evitar la bancarrota, el Conde-Duque de Olivares venda jurisdicción por dinero y de este modo, Gaspar Enríquez de Lacarra se hace con la jurisdicción criminal, y es, además, nombrado conde en 1652 transformándose el señorío en condado.

Este condado conocerá un nuevo poder que es elegir al alcalde y dos corregidores. De este modo, los Enríquez de Lacarra pondrán a Diego Jacinto de Arguedas como alcalde de la villa.

En el siglo XVIII en la Guerra de la Sucesión entre los Austrias y Borbones, la defensa del reino de Navarra del sucesor francés llevará a la invasión en 1710 y 1711 de las tropas aragonesa del Archiduque de Austria. De este modo arrasan Ablitas y su castillo.

En el siglo XIX Ablitas participará activamente en la Guerra de la Independencia. En la Batalla de Tudela el castillo jugará un papel muy destacado.

A partir de esta guerra, Ablitas seguirá la coyuntura histórica sin grandes sobresaltos ni conflictos bélicos por lo que el castillo se abandona. Y el pueblo luchará con ahínco por la vida en un pueblo de secano que ha tenido siempre a sus vecinos mirando al cielo y rogando a Dios para que lloviera.

Monumentos más destacados.

Iglesia de Santa María Magdalena de estilo gótico tardío renacentista. Es un templo donde se puede visualizar la construcción más antigua del siglo XIV en la torre y dos edificaciones del siglo XVI una primera de 1564 llevada a cabo por Guillorme Brimbez y la posterior del 1583 de Diego Hurtado. Para terminar con el remate de la torre del siglo XVIII. La iglesia alberga retablos del maestro Juan de Gurrea, retablo principal de estilo manierista y barrocos del maestro Serrano. Además, de un genial retablo platerescos de Pierres de Fuego.

Castillo Medieval. Fortaleza medieval que jugó un papel destacado en la defensa del Reino primero de Pamplona y luego de Navarra frente a los aragoneses. Consta de una torre gótica del siglo XIII de 17 metros que acaba de ser restaurada por el Gobierno de Navarra, y que merece la pena visitarla. Además, tiene unas galerías rupestres excavadas en la roca a pico y pala. Unos 12 ballesteros y un alcaide defendían sus muros en la frontera con Aragón.

Casa Condal.

Edificio señorial de los Enríquez de Lacarra, antigua cárcel real. Es un palacio del siglo XVII que se construyó en 1645 y curiosamente, la piedra de sillería se trajo de la Torraza de Valtierra. Es de estilo renacentista aragonés a pesar de lo tardío de su construcción.

Convento de Capuchinos. A la par del palacio de los Lacarra en la Plaza de los Fueros esta el convento de Capuchinos que, contiguo a la casa del conde su fachada recorre también parte de la cuesta de Capuchinos que recibe el nombre del convento. Popularmente se llama cuesta de Cenarro porque tuvo un comercio en dicha cuesta el revolucionario de 1868 Francisco Cenarro que llegó a ser alcalde.

Los poches. Ablitas vive apostada en una colina, el Montecillo que le protege del sur, de Aragón. Es una defensa natural que tiene entrada al pueblo por tres porches que cerraba sus accesos por la noche para evitar a malhechores y bandidos.

Placeta del Olmo: pequeña plaza pintoresca coronada con un olmo. Lugar singular de Ablitas donde se celebra, entre otras cosas en veranos, los encuentros literarios haciendo una lectura de poemas por la gente del pueblo.

Paisajes naturales.

Aunque su imagen sigue asociándose con paisajes desérticos y sin vida, la estepa de Peñadil, Montecillo y Monterrey, en el municipio de Ablitas, esconde más de lo que deja apreciar a simple vista. Bajo su apariencia árida y desolada, es uno de los ecosistemas de mayor interés de la Península Ibérica por la presencia de especies de conservación prioritaria, como la alondra de Dupont, un ave esteparia, y la conocida como planta jabonera.

Esta estepa, típica del valle del Ebro, atesora un rico ecosistema gracias a la capacidad de adaptación de su flora y fauna. Su escasa vegetación, formada por arbustos de bajo porte, matorrales, plantas y suelo desnudo u ocupado por liquen, se combina con cultivos de secano que estéticamente dibujan un característico mosaico.

El Barranco de la Cañada divide este paraje de Ablitas en dos zonas. En la parte occidental los suelos están dominados por yesos cristalinos, muy escasos en Navarra. Son precisamente estos minerales los responsables de la vida vegetal del lugar, ya que, a pesar de la sequía, algunas plantas pueden sobrevivir gracias al agua que extraen de minerales como el yeso.

Pero para los abliteros más idealistas y románticos (Francisco Santos Escribano y Juan Carlos Reinaldos) hay un paraje que destaca por encima de los demás. Es un lugar de sueños, sentimientos, metáforas, paseos y meditaciones. Lugar de encuentro con la sabia naturaleza. Se trata de la Abejera, lugar paradisiaco que invita a la meditación transcendental.

Ablitas impulsa su casco antiguo

El ayuntamiento de Ablitas lleva meses trabajando para mejorar la vida de sus vecinos, en especial cuidando y rehabilitando las calles y los inmuebles del casco antiguo.
Entre esas mejoras, desde el consistorio se está insistiendo en la zona del casco antiguo, ya que es una zona en la que viven muchos vecinos y está muy deteriorada por el paso del tiempo. Entre otras intervenciones, se han adquirido ya 5 inmuebles para su derribo y crear en esas zonas aparcamientos para los vecinos, que es algo muy demandado y necesario en la zona más antigua de la localidad. En el espacio de otros de los edificios que se derribarán se pretende crear espacios diáfanos, con alguna zona verde, que mejore la accesibilidad y la calidad de vida.
Además, gracias a una subvención del Consorcio Eder se está mejorando el entorno del Castillo: se va a tirar la vivienda anexa al Castillo, se realizará un cierre perimetral y se construirá un punto de encuentro turístico.
También se han realizado obras en puntos concretos, como el ayuntamiento viejo, cuya fachada ha sido totalmente rehabilitada, y el Paseo del Montecillo cuyos caminos han sido adecuados con gravilla y se ha puesto iluminación led y mobiliario. Otras zonas que están siendo rehabilitadas son la Placeta del Olmo y el asfaltado y creado de zonas de descanso en la calle de bajada del Castillo y en breve la calle Costeras.
Desde el ayuntamiento se muestran muy ilusionados además con el proyecto de adecuación y puesta en valor del Castillo y sus alrededores presentado a una subvención de los Fondos Europeos, destinada a la rehabilitación de edificios catalogados como BIC, por un importe superior al millón de euros y que permitirá finalizar todo lo pendiente en esta zona, mediante pequeñas pero importantes actuaciones dentro y fuera del castillo (apuntalamiento y estabilización de los muros que rodean al Castillo, iluminación interior y alumbrado exterior, creación de zonas ajardinadas, etc).
El alcalde de la localidad, Carlos Bonel, ha afirmado que para el equipo de gobierno “es una prioridad centrar nuestro trabajo en todo aquello que pueda mejorar el día a día de nuestros vecinos y vecinas, haciendo de Ablitas un lugar en el que la gente quiera vivir y al que la gente quiera acudir”. Además, se ha manifestado orgulloso “de poder por fin trabajar y realizar obras en el casco antiguo de la localidad, que llevaban tanto tiempo siendo demando”.