El Gobierno de Navarra ha determinado que la segunda fase del proyecto de Planta Centralizada de Fangos de Tudela, promovido por Navarra de Infraestructuras Locales S.A. (NILSA), no tiene efectos significativos sobre el medio ambiente. Así lo ha establecido la Dirección General de Medio Ambiente en una resolución publicada en el Boletín Oficial de Navarra.
El documento ha puesto fin a la evaluación ambiental simplificada del proyecto, que permitirá ampliar las instalaciones de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Tudela con el tratamiento de los fangos generados en la Ribera y otras zonas de Navarra y generar energía renovable a partir de biogás.

Evaluación ambiental y medidas correctoras
La resolución ha concluido que la ampliación no afecta de forma apreciable a la Zona de Especial Conservación (ZEC) Río Ebro ni a las especies protegidas de su entorno. Eso sí reclama una supervisión previa por especialistas para detectar fauna catalogada; restricciones al calendario de obras para evitar interferencias en el periodo de cría del visón europeo; canalizar y proteger acequias para impedir vertidos o atrapamientos de fauna; reforestar y revegetar las zonas afectadas con especies autóctonas; establecer un control de olores, emisiones acústicas y contaminación lumínica; y gestionar de manera adecuada los residuos frente a posibles inundaciones.
No obstante, la autorización definitiva del proyecto queda supeditada a lo que determine la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Reacción del alcalde de Tudela
El alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, ha mostrado su sorpresa y decepción por la resolución. Ha señalado que esperaba el dictamen, pero ha criticado que el Gobierno de Navarra haya dado el visto bueno a la ampliación, pese a la proximidad de la planta al casco urbano.
Toquero ha subrayado que, a su juicio, el verdadero objetivo del proyecto no es solo tratar fangos, sino generar y vender biometano, lo que, según él, podría poner en riesgo la seguridad de los vecinos de Tudela y la Ribera. Ha recordado que el Parlamento de Navarra ha aprobado recientemente una moratoria para la planta de biometano prevista en Sesma, más alejada de núcleos urbanos, y ha anunciado que el Ayuntamiento intensificará la presión para obligar a Nilsa a buscar un nuevo emplazamiento a su proyecto.
El alcalde ha adelantado que si la movilización ha parado el proyecto de Sesma, la Ribera no se quedará atrás y que desde el Ayuntamiento de Tudela se actuará para que NILSA “se olvide de este despropósito o busque otro emplazamiento, que evite que miles de vecinos convivan con una planta de biometano a 800 metros de sus casas”.
















