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Las obras de las nuevas piscinas municipales de Tudela, en la avenida Naranjel, ya han levantado las paredes del futuro frontón, uno de los elementos más visibles del nuevo complejo municipal. La instalación contará con una cancha de 36 metros de largo y 10 de ancho y estará integrada en una zona deportiva que podrá utilizarse cuando las piscinas permanezcan cerradas, gracias a su acceso independiente.

El avance de los trabajos en las últimas semanas ya ha desvelado la configuración de este espacio, situado en la esquina suroeste de la parcela, junto al camino de la Albea hacia Murchante. El proyecto ya ha alzado las tres paredes con su frontis, la pared lateral y la de rebote con una superficie de 360 metros cuadrados.

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Para los muros se ha empleado hormigón armado, con un espesor de 45 centímetros y una cimentación continua bajo las paredes. Su ubicación en el extremo sur tampoco es casual. Al tratarse de uno de los elementos de mayor altura, se ha separado de los vasos para reducir las posibles zonas de sombra sobre las piscinas y otras zonas de esparcimiento.

Su aspecto definitivo llegará con los acabados, con pintura de resinas sintéticas resistentes al impacto para las paredes de juego, con el verde como color de referencia. Para el suelo se contempla un revestimiento de pintura epoxi sobre hormigón en gris oscuro.

Iluminado e independiente

Además instalación contará con iluminación artificial mediante seis proyectores distribuidos en tres columnas de doce metros de altura que permitirán la iluminación de la cancha como la del camino exterior.

Uno de los aspectos más relevantes de esta instalación es que contará con independencia respecto al resto de las piscinas con un acceso desde la parte trasera del edificio, lo que permitirá utilizar el Frontón fuera de la temporada de baño.

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