El CD Tudelano sumó un punto en su visita al municipal de Sendero tras empatar (2-2) ante el CD Arnedo en un encuentro de alternativas que terminó dejando un sabor agridulce para los de César Monasterio. Los tudelanos, que acumulan tres jornadas consecutivas sin conocer la victoria, consiguieron sobreponerse a un inicio adverso y remontar el marcador, pero no lograron conservar una ventaja que parecía encaminarles hacia los tres puntos.
El encuentro comenzó bajo el guion que más convenía al conjunto local. El Arnedo, que llegaba a la cita después de haber sumado su primer punto de la temporada en Utebo, impuso desde los primeros compases un partido marcado por el juego directo, la intensidad y las constantes disputas por las segundas jugadas. Los riojanos encontraron en ese planteamiento su principal argumento para mantener el balón cerca del área visitante, mientras los visitantes, ayer ataviados de negro, encontraban dificultades para asentarse en campo contrario y dar continuidad a su propuesta.
Ese escenario terminó favoreciendo a los locales, que se adelantaron en el minuto 24 mediante un penalti transformado por Iván, señalado tras una acción embarullada en el área del conjunto ribero. El tanto obligaba al Tudelano a reaccionar en un encuentro que, hasta ese momento, había transcurrido lejos de sus intereses.
El punto de inflexión llegó apenas diez minutos después, en una acción protagonizada por Kevin Soeiro. El delantero, cuya influencia en el juego volvió a ir mucho más allá de su aportación goleadora, supo imponerse en la disputa de un balón largo y forzó una falta del último defensor local que terminó con la expulsión de Iker González. Una decisión rigurosa a ojos del público local que cambió completamente el escenario del encuentro y concedió a los de Monasterio una prolongada superioridad numérica.
La falta posterior encontró una intervención extraordinaria de Pradas, que evitó el empate con una espectacular parada. Sin embargo, en el saque de esquina resultante, Ekhiotz consiguió establecer el 1-1 con un remate desde el interior del área. El centrocampista prolongaba así su buen momento de cara a portería y devolvía la igualdad al marcador antes del descanso.
A partir de entonces, el encuentro comenzó a inclinarse progresivamente del lado visitante. El Tudelano ganó presencia en campo contrario y encontró mayores posibilidades de elaborar sus ataques, mientras el Arnedo, pese a su inferioridad numérica, mantuvo su apuesta por el juego directo y la disputa de cada balón.
Tras el paso por vestuarios, los albinegros consiguieron llevar el partido al escenario que buscaban. Con mayor protagonismo ofensivo y una presencia más continuada en las inmediaciones del área rival, comenzaron a sucederse las oportunidades. Ekhiotz, Kevin Soeiro y Gerard Solà dispusieron de numerosas ocasiones para culminar el dominio visitante, aunque la fortuna no terminó de acompañarles en los metros finales.
La insistencia encontró finalmente premio en el minuto 66, cuando Gerard Solà consiguió el 1-2 y estrenó su cuenta goleadora con la camiseta del Tudelano. Un tanto especialmente valioso por su significado en el encuentro, que culminaba la remontada y situaba al conjunto de Tudela en una posición favorable para afrontar el último tramo.
Con el marcador a favor y un jugador más sobre el terreno de juego, los visitantes encontraron espacios para amenazar en transición y dispusieron de varias situaciones prometedoras para sentenciar. Sin embargo, la falta de precisión en el último pase y algunas decisiones en los metros finales impidieron transformar esas llegadas en ocasiones definitivas.
El encuentro cambió nuevamente de rumbo en sus últimos compases. Lejos de conseguir instalar el juego en campo contrario y administrar su ventaja mediante posesiones más prolongadas, los de César Monasterio fueron cediendo terreno ante un Arnedo que, alentado por su afición y sin demasiado que perder, redobló su apuesta por el juego directo. Los locales comenzaron a imponerse en las disputas y a acumular balones sobre el área visitante, mientras el conjunto navarro encontraba cada vez más dificultades para templar el ritmo del partido.
La insistencia riojana terminó obteniendo recompensa en el minuto 87, cuando un nuevo penalti permitió a Iván firmar su segundo tanto de la tarde y establecer el definitivo 2-2. El gol dio paso a unos minutos finales de enorme nerviosismo, con un Tudelano volcado en busca de recuperar la ventaja y un encuentro abierto que pudo decantarse hacia cualquiera de las dos porterías.
El empate deja una lectura ambivalente para los de César Monasterio. El Tudelano consiguió reaccionar a un arranque complicado y mostró argumentos para remontar y dominar buena parte del encuentro, pero no encontró la pausa necesaria para administrar su ventaja en el tramo decisivo. Los blanquillos prolongan así una notable regularidad ofensiva, después de haber visto portería en las seis últimas jornadas, aunque los goles encajados en los compases finales de varios encuentros han condicionado su cosecha de puntos. El esfuerzo y la determinación de un Arnedo que nunca renunció a puntuar encontraron recompensa, mientras el conjunto ribero regresa de Sendero con la sensación de haber dejado escapar dos puntos cuando tenía la victoria al alcance.
Tras dos derrotas consecutivas, el Tudelano vuelve a sumar, aunque deberá hacer bueno este punto en su próximo compromiso para recuperar terreno en una clasificación que continúa mostrando una notable igualdad.












