Félix Floristán Redrado, concejal de Turismo, Agricultura y Medioambiente, tiene 47 años, su vida ha girado en torno a la ganadería, pero en febrero de este año decidió abandonarla, vendiendo las 1.000 cabezas de ovino que tenía, para trabajar en una empresa hortícola de Fontellas. En la legislatura 2019-2023 se animó a meterse en política en la candidatura del PSN-PSOE, y en la 2023-2027 en la de Por Fustiñana “para trabajar por mi pueblo”, tal y como insiste en dejar claro.
Félix, ¿cuál es la situación actual de la agricultura en Fustiñana?
Con poco relevo generacional, tanto en la agricultura como en la ganadería. No digo que vaya a desaparecer, pero sí que cada vez hay menos agricultores y ganaderos.
¿Y sus objetivos para esta legislatura?
Tenemos mucho secano y poco regadío y, en este último caso, un poco problemático por las inundaciones del río Ebro. Mi objetivo es intentar hacer una transformación de las tierras del regadío con otros sistemas para ahorrar agua y que sea una agricultura más efectiva y viable para el agricultor.
67 kilómetros cuadrados
¿De cuánta superficie estamos hablando?
El término municipal tiene 67 kilómetros cuadrados, de regadío hay en torno a las 1.000 hectáreas, y el resto de secano.
¿Cuales son los principales cultivos?
En el regadío, como es huerta, brócoli, coliflor, alcachofa, en cuestión de cereales, maíz, trigo, cebada y forraje como la alfalfa.
¿Qué papel juega la congeladora ubicada en esta localidad?
Es una empresa potente que da puestos de trabajo, pero en lo que se refiere estrictamente a los agricultores creo que no influye mucho en que puedan funcionar mejor o peor. Entre otras cosas, porque los productos pasan por la cooperativa y éstas lo gestionan con la congeladora. No obstante, es cierto que le ha dado vida al pueblo.

“Fui ganadero durante 30 años pero la burocracia está matando al sector”

Usted fue ganadero, ¿por qué lo dejó?
Me dediqué a la ganadería desde 1993 hasta febrero de 2023 y este sector está siendo muy castigado a nivel general por los cambios de normativas y leyes, como consecuencia de la PAC, que están afectando seriamente a los ganaderos, un sector en el que se trabaja 365 días al año. No hay vacaciones ni días en rojo, llueve y hay que estar, hay sequía y hay que estar. Es un oficio muy duro y cada vez el tema burocrático está llevando a la gente a abandonarlo. Van a quedar prototipos de ganaderos que no van a vivir de esto.
Curiosamente, la carne de ovino cada vez está más cara en las carnicerías y grandes superficies.
El cordero ha pasado casi a ser un artículo de lujo, pero no para el ganadero. Una oveja está preñada cinco meses, cuando pare necesita entre 30 ó 35 días para hacer un lechal bueno, y si es parto múltiple, 45 ó 50 días. Hemos estado vendiendo corderos a 36, 42, 50 ó 60 euros y vas a las carnicerías de los centros comerciales y te encuentras que un cordero vale como tres que vende el ganadero. El encarecimiento del precio es brutal por los intermediarios, pero al ganadero no le repercute. Esto ha provocado que el consumo de ovino en España esté en 1,3 kilos por persona, que es ridículo.
La burocracia
¿Por dónde pasa la solución?
Ni los agricultores ni los ganadero somos oficinistas, somos gente trabajadora, que nos dedicamos a cultivar buenos productos en el campo y a alimentar bien a nuestros animales para tener un buen producto. Sin embargo, el papeleo y la burocracia se nos está llevando por delante.

“Es necesaria la cultural del medioambiente, pero no nos dejan trabajar”

¿Cuál es la situación en medioambiente?
A nivel municipal no me encuentro grandes problemas pero, en cambio, sí que surgen a nivel de Administración. Por ejemplo, solicitas limpiar el cauce de unos barrancos, te tropiezas con Medioambiente, solicitas ampliar el polígono ganadero, tienes problemas con Medioambiente, intentas hacer unos nuevos regadío en el secano, tropezamos con Medioambiente. Creo que tenemos que tener cultura de Medioambiente, pero muchas veces no nos dejan trabajar. Muchas veces las leyes que han puesto son en contra del principio agrícola-ganadero. ¿Qué me he encontrado? Que vas a hacer algo y tienes que hilar muy fino con proyectos y cosas para que te den las cosas por buenas. Una pena.
¿Quién nos dirige?
Muchas veces la sociedad se pregunta ¿quien nos dirige?
Por lo que ves en la televisión y escuchas en la radio, a nivel nacional, te preguntas ¿en manos de quién estamos? ¿Ya sabe esta gente lo que es estar al sol, al aire, al agua? Yo creo que cocineros antes que frailes. Me fastidia pensar que estamos en manos de gente que no conoce el sector. Cuando esto ocurre, nos estamos enfrentando a un problema porque hay que vivirlo y trabajarlo para conocerlo. Tengo la sensación de que estamos en manos de gente que no conoce ni la estructura ganadera, ni la agraria, ni cómo podemos vivir. Es necesario menos burocracia y más hechos sobre el terreno. No es lo mismo tener un perro en casa, que unos perros para que el ganadero pueda trabajar. No se puede meter a todo el mundo en el mismo saco.

“No sabemos qué más tenemos que hacer para que la fiesta de la nuez se declare bien de interés turístico”

¿Qué proyectos tiene en cuestión de fomento del turismo?
Hemos hecho una urbanización donde se va a construir el albergue y un parking de caravanas que, cuando llegue la puerta sur de las Bardenas, tendremos un potencial para que los visitantes puedan disfrutar de los recursos que tiene, tanto el pueblo como las propias Bardenas. Además, en nuestro monte existe un proyecto de guarderío para que haya un turismo controlado con respeto hacia el propio pueblo y el medioambiente.
¿Cómo está evolucionando el turismo en Fustiñana?
Lo que se palpa es que empezamos a tener alojamiento rural y que los propietarios nos transmiten que hay movimiento y, sobre todo, así lo estamos comprobando en la zona de la Bardena Negra, no como a los niveles de la Bardena Blanca, pero se va moviendo.
¿Qué atractivos turísticos destacaría de su pueblo?
La ermita de Santa Lucía, la parroquia, incluso la zona más salvaje de los barrancos de Bardenas está en nuestro término, además existen caleras, y por otra parte, el Canal de Tauste, cuando se construyó, finalizaba en Fustiñana y se hizo una estructura donde moría en aquel entonces.
¿Qué nos puede decir del museo de Mariano Etayo?
Me emociona comprobar cómo una persona del pueblo ha sido capaz de recuperar y conservar herramientas de labranza, de carpintería, guarnicionería y de poner en valor de dónde venimos y cómo se empezó a hacer este pueblo agrícola y ganadero.
El Ayuntamiento de Fustiñana lleva mucho tiempo pidiendo al Gobierno de Navarra que la fiesta de la nuez se declare fiesta de interés turístico y cultural, ¿cómo van las gestiones para conseguirlo?
No sé qué hay que hacer para que una fiesta como ésta, que no hay otra igual, tenga este reconocimiento.
¿Cómo está el proyecto de extensión del cultivo de nogales?
Hace un par de años, los depositarios de las fiestas de la Virgen de la Peña eran la familia Arrondo-Beltrán y hubo una propuesta para que el pueblo tuviera su propia gestión de nueces. El Ayuntamiento la valoró positivamente y se hizo una plantación en unos terrenos disponibles. Si el pueblo es capaz de producir las nueces que se lanzan desde los balcones del Ayuntamiento, conseguiremos que la fiesta sea más nuestra, sin necesidad de comprar fuera los 800-900 kilos de nueces.