Alumnos, padres, profesores y vecinos tudelanos asistieron a la misa y al aperitivo popular, que todos los años programa la comunidad religiosa de Jesuitas en Tudela con motivo de la festividad de San Francisco Javier, patrón de Navarra, de Tudela, de las misiones y del colegio. A ambos actos asistieron más de 200 personas y la parte musical la puso el coro del centro educativo que dirige el profesor Jesús Nieva.

El saludo de bienvenida lo hizo el profesor cirbonero Paco Romera y la celebración la presidió el superior de la comunidad Carlos Fraile. Le acompañaron en el presbiterio los jesuitas y compañeros José Miguel Clemente, José Antonio Castellot, Miguel Ángel Mora y Gonzalo Ibáñez, y los sacerdotes diocesanos Sergio Álava y Jesús Zardoya. Las lecturas corrieron a cargo de los alumnos Encina Romera y Diego Vicente.

Carlos Fraile, en su homilía, destacó la importancia de esta festividad y los dos mensajes que nos dejó Francisco de Javier hace más de 500 años. “Él apostó y se dejó ganar por Jesús renunciando a la vida del castillo, París o incluso los ejercicios espirituales para ser y vivir como vivió Jesús. En esta sociedad plural en el mundo religioso os invito a que analicemos y nos hagamos esta pregunta: ¿Dónde está Jesús en mi vida?”, señaló el celebrante.

Como segundo mensaje, Fraile animó a los presentes “a ser testigos de Jesús”. “Hablar a otras personas de Jesús, fuera la comodidad y sentirnos misioneros con palabras y obras. Francisco de Javier recorrió en sus once años de misiones más de 120.000 kilómetros por China y Japón. Y lo hizo hace más de 500 años, sin los medios de transporte que hoy tenemos a nuestra disposición”, concluyó.

Las peticiones las realizaron los alumnos y hermanos Blanca y Javier Rubio, María Ostiz y Juan Moya. Además, Pablo Saso, Pablo Balmont y Pablo Vicente acercaron hasta el presbiterio unos murales donde se hacía eco al Proyecto Impronta del colegio San Francisco Javier, y la labor y el trabajo que desarrollan la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes y el Centro Lasa. La colecta recaudada en el oficio religioso se destinará a las familias más necesitadas de la comunidad educativa.

La celebración religiosa finalizó con una jota cantada por la alumna arguedana Aroa Bronte Íñiguez, acompañada a la guitarra por Jesús Nieva. Antes del aperitivo que tuvo lugar en el comedor del colegio tudelano, el oficiante Carlos Fraile dio a besar la reliquia de San Francisco Javier.