La XXXVI Marcha por el desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas reunió este domingo a unas 250 personas en una movilización que volvió a reclamar el cierre de la instalación militar y el fin de las actividades de bombardeo en el corazón del Parque Natural y Reserva de la Biosfera.
La convocatoria, organizada por la Asamblea Antipolígono, recorrió más de cuatro kilómetros hasta las inmediaciones del polígono en un ambiente reivindicativo y pacífico. Durante el trayecto, los participantes corearon consignas a favor de la paz, contra las guerras y en solidaridad con Palestina, además de reclamar el cierre definitivo de la instalación militar cuando finalice el actual convenio entre la Comunidad de Bardenas y el Ministerio de Defensa en 2028.
A las puertas de la instalación militar Milagros Rubio recordó la figura de Gladys del Estal, fallecida en 1979 durante una protesta antinuclear en Tudela, y pidió un minuto de silencio en su memoria y en recuerdo de todas las víctimas de los conflictos armados actuales, con una referencia expresa a las personas fallecidas en Palestina, Oriente Medio y Ucrania.
Rubio insistió en la necesidad de que las entidades congozantes rechacen una posible renovación del convenio con Defensa. “Pedimos que no vendan la paz y la seguridad de la ciudadanía a cambio de dinero”, defendió durante su intervención.
Un convenio que expira en 2028
La cercanía del vencimiento del actual acuerdo entre la Comunidad de Bardenas y el Ministerio de Defensa centró buena parte de los mensajes lanzados durante la jornada. Desde la Asamblea Antipolígono consideran que la finalización del contrato abre una oportunidad para impulsar el desmantelamiento definitivo de una instalación que lleva funcionando desde 1951.
Los organizadores recordaron que el polígono es utilizado principalmente por el Ejército español, aunque también acoge ejercicios de otros países de la OTAN, al tratarse de una instalación con características únicas en Europa para determinadas maniobras militares.
En el manifiesto leído durante la marcha, los convocantes vincularon la existencia del polígono con los conflictos bélicos que se desarrollan actualmente en distintas partes del mundo. «Es aquí donde se prueba el armamento que destruirá hogares y matará a mujeres, hombres, niñas y niños», señalaron, defendiendo que las guerras «no son una solución» y reclamando una apuesta decidida por la resolución pacífica de los conflictos.
Argumentos medioambientales
La movilización también puso el foco en la conservación del entorno natural de las Bardenas y defendieron que el espacio ocupado actualmente por el polígono pueda convertirse en una reserva natural una vez concluya la actividad militar.












