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Más de 300 personas se concentraron este lunes en Arguedas para mostrar su condena y repulsa por el presunto asesinato machista de Saida El Yousif, una mujer muy querida por quienes la conocían y cuya muerte ha causado una profunda conmoción en el municipio.

La concentración, convocada por el Ayuntamiento de Arguedas, reunió a vecinos, representantes municipales de diferentes localidades de la Ribera, miembros del Gobierno de Navarra y representantes de la comunidad islámica de Arguedas y de otros puntos de Navarra, en un acto marcado por el silencio, el respeto y la unidad frente a la violencia contra las mujeres.

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El alcalde de Arguedas, José Luis Sanz, fue el encargado de leer el manifiesto institucional, en el que trasladó “todo el cariño y apoyo a la familia, amistades y personas cercanas a la víctima”.

“Cada agresión contra una mujer supone un atentado contra su dignidad y sus derechos fundamentales. Y cuando esta violencia llega hasta la muerte, nos encontramos ante la expresión más cruel y extrema de una desigualdad que todavía persiste en nuestra sociedad y que no podemos tolerar”, reclamó.

Sanz insistió además en que la violencia machista “no es un hecho aislado”, sino “consecuencia de una desigualdad estructural entre mujeres y hombres”, y pidió a la ciudadanía implicación y compromiso. “Hacemos un llamamiento para que nadie mire hacia otro lado y para que no permanezcamos en silencio ante ninguna agresión machista”, afirmó antes del minuto de silencio que cerró el acto.

Una comunidad conmocionada

La presencia de representantes de la comunidad islámica también se dejó notar en la concentración. Horas antes, la Unión de las Comunidades Islámicas de Navarra difundió un comunicado de condena “firme, rotunda e inequívoca” ante este nuevo caso de violencia de género.

“La violencia de género es una grave vulneración de los derechos humanos que no puede tener cabida en ninguna comunidad ni bajo ninguna circunstancia”, han sentenciado al mismo tiempo que hacía un llamamiento “a redoblar esfuerzos para combatir esta lacra social y proteger a las víctimas”.

Su presidente, Mohamed Amnay, reconoció el impacto que el crimen ha tenido entre la comunidad musulmana de Navarra. “La comunidad está destrozada, la gente no ha podido dormir. Nadie esperaba algo así”, comentó.

Amnay explicó además que Saida El Yousif llevaba poco tiempo en la localidad, pero que ya había creado vínculos con numerosas personas del municipio. “Era una mujer muy querida, muy alegre, siempre ayudando a los demás”, señaló tras conversar con familiares de la víctima.

El representante de la Unión de Comunidades Islámicas quiso dejar claro que este tipo de violencia “no tiene nada que ver con el origen de las personas”, algo en lo que también incidió posteriormente el alcalde de Arguedas.

“La convivencia en Arguedas es total”

Tras la concentración, José Luis Sanz agradeció públicamente la respuesta de los vecinos de la localidad, la comunidad islámica y destacó la convivencia existente en el municipio. “La convivencia aquí es total. Tenemos un nivel de inmigración alto, como ocurre en gran parte de la Ribera, pero hablamos de gente trabajadora y no tenemos ningún problema con la comunidad, todo lo contrario”, aaeguró.

El alcalde reconoció la dificultad de detectar situaciones como esta cuando se trata de personas recién llegadas. Según explicó, la pareja llevaba apenas unas semanas entre España y Francia y había llegado recientemente a Arguedas. “Tenemos que seguir haciendo una labor preventiva, aunque en este caso era muy complicado”, reconoció.

Una familia rota

Durante la concentración también estuvo presente el hemano de Saida El Yousif, Mohamed, todavía en estado de shock por lo ocurrido. “Era una mujer muy querida, muy alegre y muy voluntaria”, describía uno de sus familiares, que explicó que la víctima había decidido comenzar una nueva vida en España tras pasar por Francia.

La principal preocupación de la familia se centra ahora en el futuro de la hija de Saida, de siete años, que, según explicaron, quedará al cuidado de sus abuelos y otros familiares en la casa de la familia en Marruecos.

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