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El CD Ribaforada ya es campeón. El conjunto rojillo ha culminado una temporada sobresaliente logrando el título de liga tras una campaña de crecimiento constante. El desenlace, eso sí, llegó de manera inesperada tras la resolución del recurso por alineación indebida en el encuentro frente al Melidés, que otorgó finalmente los tres puntos al equipo ribero y certificó matemáticamente el campeonato.

Lejos de relajarse tras el logro, el equipo mantiene intacta la ambición. Con seis puntos aún en juego, el objetivo es claro: cerrar la liga con pleno de victorias para asegurar una posición privilegiada de cara a la fase de ascenso. “La liga es nuestra, pero queremos los seis puntos que quedan por disputarse, ya que es vital para jugar la vuelta en casa”, trasladan desde el entorno del club, que hace un llamamiento a la afición para acompañar al equipo en este tramo decisivo.

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La próxima cita será en el Campo de San Francisco, donde el Ribaforada podrá celebrar el título ante los suyos y buscar una nueva victoria frente al Castejón, en un ambiente que se espera festivo.

Rubén Armendáriz

Al frente del equipo, Rubén Armendáriz cumple su segunda temporada y ha sido uno de los artífices del crecimiento del grupo. El técnico reconoce la evolución del equipo desde su llegada: “La temporada está siendo buena. El año pasado ya cogimos inercia; la primera vuelta fue de adaptación, pero la segunda fue excepcional y este año, con los refuerzos, se ve en ha visto en la clasificación cómo va todo”.

Pese a tener asegurada la fase de ascenso, el técnico pero insiste en la importancia de no bajar el ritmo competitivo. “Ahora nos interesa conseguir cuantos más puntos mejor”, explica.

Armendáriz pone el foco en el compromiso del vestuario como una de las claves del éxito. “Hay una implicación que en pocos sitios he visto. Es un grupo excepcional, con gente joven que se toma muy en serio los entrenamientos y los partidos”.

La plantilla combina juventud y experiencia, un equilibrio que, según el técnico, resulta fundamental. “Tenemos un grupo joven con varios veteranos que tiran del carro y ayudan a los más jóvenes a entender lo que significa estar aquí. El sentimiento de club es muy grande”.

El preparador de los rojillos no oculta su ambición de futuro y confía en el potencial del equipo. “Creo que este equipo puede estar en una categoría más, incluso en otra. Nos gustaría ver hasta dónde pueden llegar. Esperemos continuar y terminar bien, porque el objetivo este año es muy claro, ascender”.

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