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La novia, por Carlos Muñoz

El amor, un experimento peligroso

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Se cumplieron los pronósticos en Los Goya 2026, y Alauda Ruiz de Azúa, arrasó con Los Domingos con cinco estatuillas, a Sirat la gran derrotada, veremos si tiene mejor suerte en Los Oscar.. Comento el nuevo film de la actriz Maggie Gyllenhaal, que debutó con éxito en 2021 con la Hija Oscura, y ahora revisa de un modo muy personal, el clásico: La novia de Frankenstein de James Whale de 1935. El film lo protagonizan: Christian Bale, Jessie Buckley, Anette Bening, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard,

La historia arranca con el fantasma de Mary Shelley deseando volver de la muerte para acabar su obra, y para ello se aloja en el interior de la cabeza de una chica, Ida, que tiempo atrás fue asesinada. Seguidamente, vemos al monstruo Frankenstein, (Christian Bale), por las calles del Chicago de los años 30, buscando al Doctor Euprhonius (Anette Bening), para que le cree una compañera y acabar con su solitaria vida.

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La doctora y Frank desenterrarán y devolverán a la vida a la chica asesinada Ida. Sin embargo, la nueva creación, La Novia, con un fuerte carácter tendrá sus planes, y la relación con Frank al inicio será conflictiva. Poco a poco se compenetrarán, y a su paso sembrarán el caos y la muerte. Por ello, la policía, junto al detective Jack (Peter Saargsgaard), y su ayudante Myrna (Penélope Cruz), comenzarán a perseguirlos.

Maggie Gylenhall se distancia del original de Whale, no solo por el tono reivindicativo feminista sino por mezclar géneros tan dispares como el drama, el musical, el policiaco y el amor romántico evocando al Joker y Harley Quinn. El problema del film radica no solo en el extravagante recurso fantasmal de Mary Shelley, sino en la mezcla de géneros, en ocasiones precipitada, con demasiado efectismo, provocando que no sepamos cuál es el verdadero propósito de la historia: la identidad, el rechazo social o la venganza.

Jessie Buckley como demostró en Hamnet, es capaz de pasar de un registro de ternura a otro de locura, con solo pestañear, lo contrario a un Christian Bale, desdibujado. El resto de actores, incluida Penélope Cruz, están perdidos por un guion a veces demasiado delirante.

Una revisión del clásico de 1935, donde algunos quedarán satisfechos ante la osadía de romper moldes estéticos y narrativos, mientras que otros, quedarán aterrorizados por las licencias que se toma la directora con este mito fímico.

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