El consejero de Cohesión Territorial, Oscar Chivite, compareció el martes 13 de enero ante la Comisión de Cohesión Territorial del Parlamento de Navarra para informar sobre el estado del proyecto de la segunda fase del Canal de Navarra, una infraestructura estratégica para el regadío, la agroindustria y el abastecimiento de agua de boca en la Ribera. Chivite detalló los hitos técnicos, financieros y administrativos alcanzados en las últimas semanas para sacar adelante el proyecto y explicó los pasos que restan antes de la licitación, pero sin aventurar fechas.
“El Canal de Navarra es una infraestructura estratégica para nuestra comunidad, de gran interés económico, medioambiental y social” aseguró Chivite antes de reiterar el compromiso con la Ribera y el trabajo continuo para que “el agua de Itoiz llegue lo antes posible”.
Presupuesto de 373 millones de euros
El presupuesto total de licitación se estima en cerca de 373 millones de euros IVA incluido, con un plazo de ejecución de 48 meses. La financiación, explicó Chivite, se articulará mediante un préstamo del BEI, tesorería de Canasa (más de 70 millones de euros) y aportaciones del Gobierno de España y de Navarra en la proporción 60-40.
En este sentido avanzó que se está negociando un nuevo convenio de colaboración entre ambas administraciones para cerrar las cantidades, plazos y fórmulas de aportación. “Estamos al final de los trámites previos a la licitación. Tenemos proyecto y financiación; ahora la licitación depende de Canasa y del Ministerio, y será ejecutada por este Gobierno”, concluyó Chivite en relación a los retrasos heredados de anteriores ejecutivos.
El consejero adelantó los pasos previstos en 2026, con un Ejecutivo centrado en iniciar las concentraciones parcelarias, como ya ha ocurrido en Corella y avanzan en Tudela y Cintruénigo, entregar los primeros proyectos básicos y estudios ambientales para la zona regable, continuar el acompañamiento técnico y administrativo a las comunidades de regantes y ayuntamientos, y preparar el terreno para la licitación y ejecución simultánea de los dos tubos principales.

«El avance administrativo permite afirmar que la licitación está próxima»
El consejero explicó que la segunda fase del Canal de Navarra tiene ya el proyecto constructivo aprobado, la financiación principal asegurada y los trámites medioambientales culminados. Según expuso, el avance administrativo permite afirmar que la licitación está próxima, si bien todavía quedan hitos formales pendientes antes de su publicación oficial.
Entre estos trámites destaca la obtención de permisos interministeriales, necesarios para que el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) pueda remitir la licitación al Ministerio de Hacienda. Al mismo tiempo, la sociedad estatal Canasa —responsable de la ejecución— ultima la redacción de los pliegos técnicos y administrativos, que deberán regir el concurso.
Uno de los aspectos más relevantes de la comparecencia fue la explicación sobre el modelo de licitación. La obra, indicó, se dividirá en cinco lotes constructivos, con el objetivo de agilizar la ejecución y facilitar el acceso a diversas empresas. Dos lotes correspondientes a las balsas de Mostrakas y Tudela y tres lotes para la conducción principal, correspondiente a los 71,4 km de doble tubería proyectados
El consejero subrayó que tanto el Gobierno de España como el de Navarra trabajan con un “objetivo compartido”. Licitar la obra lo antes posible y garantizar que las entidades locales y los futuros usuarios puedan conectarse al suministro una vez esté operativa la infraestructura.
Chivite cerró su intervención destacando que, tras décadas de retrasos, el Gobierno de Navarra se encuentra “comprometido con la Ribera, trabajando con rigor técnico, jurídico y financiero para que el proyecto sea una realidad cuanto antes. Tenemos proyecto y tenemos financiación. Se va a licitar el proyecto como hemos explicado con la construcción simultánea de dos tubos y es el gobierno de María Chivite es el que lo va a licitar”.

Competencias y antecedentes
Chivite recordó que la licitación del proyecto corresponde al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) a través de la Sociedad Mercantil Estatal Canasa. Este acuerdo, que data de hace 28 años, estableció un reparto de participación del 60% a cargo del Estado y 40% de Navarra.
El Canal de Navarra fue concebido como una infraestructura vertebradora destinada a garantizar el abastecimiento humano y a modernizar el regadío en diversas comarcas del territorio foral. La primera fase concluyó en 2012 y, de acuerdo con los plazos iniciales, la segunda fase debería haber estado en servicio “desde hace más de trece años”, en palabras del consejero de Cohesión Territorial.
Chivite situó la raíz del retraso en las decisiones adoptadas esa década por los gobiernos de la coalición UPN–PP. Recordó que en 2012 se produjo un cambio en la planificación: en lugar de extender la conducción hacia la Ribera —la zona con mayor necesidad hídrica— se priorizó una ampliación hacia Tierra Estella, sin haber asegurado previamente la demanda de futuros usuarios.
Un perjuicio a la Ribera que debe repararse
Ese desajuste, explicó el consejero, generó problemas técnicos, administrativos y económicos, además de reclamaciones posteriores, retrasos en la ejecución y la necesidad de nuevas tramitaciones. La decisión también implicó que la Ribera —territorio al que estaba destinada la segunda fase— quedase sin abastecimiento procedente del embalse de Itoiz durante más de una década, algo que para el Gobierno actual fue un perjuicio que debe “repararse”.
Pese al retraso acumulado, el consejero insistió en que la segunda fase del Canal de Navarra constituye una infraestructura de futuro, que contribuirá a garantizar el suministro urbano, reforzar el tejido agroindustrial y afrontar las consecuencias del cambio climático en las próximas décadas.
El consejero se mostró optimista sobre el futuro de la infraestructura y destacó dos hitos recientes que marcan un avance decisivo en el proyecto. Por un lado la aprobación definitiva del proyecto de construcción de la segunda fase por parte del MITECO en noviembre de 2025, incluyendo modificaciones medioambientales y ajustes de trazado, expropiaciones y líneas eléctricas recogidas en la Adenda 1-25.
Por otro, el préstamo aprobado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) por 228 millones de euros el pasado 8 de enero de 2026, que permitirá financiar la obra a bajo interés, reforzando la sostenibilidad ambiental y social del proyecto.

Características del proyecto
El proyecto de la segunda fase contempla la construcción de la balsa de Mostracas, reguladora de la entrada de agua a las tuberías de la segunda fase del canal.
Estas dos tuberías principales, con una longitud total de 71,4 km, estarán divididas en distintos tramos. Contarán con 12 tomas de riego y abastecimiento, incluida la derivación al ramal de Corella y la balsa de Tudela, con capacidad de 7,95 hectómetros cúbicos. Su ejecución, explicó Chivite, garantizará el abastecimiento de agua de boca a 17 municipios de la Ribera y el riego a más de 20.000 hectáreas en toda la zona regable.
Para llegar a este punto, Joaquín Puig, de Riegos de Navarra, detalló el trabajo que se está desarrollando con las comunidades de regantes. Recordó el pasado año se han celebrado unas 40 reuniones con representantes de propietarios de Corella, Cintruénigo, Valcaldera, Muga, Bardenas, Huertas Mayores, Murchante, Monteagudo, Ablitas, para garantizar una toma de decisiones informada y consensuada sobre la adhesión al canal.
Unos 10 años para que la segunda fase esté completamente operativa
Puig reconoció que el proceso de concentración parcelaria es un paso clave para reorganizar el parcelario agrícola, mejorar la eficiencia y garantizar los derechos de los propietarios.
Explicó los procesos que se han llevado a cabo en Corella, donde el proyecto fue respaldado por el 98,1% de la propiedad de las 3.400 hectáreas afectadas y donde la concentración parcelaria se inició en diciembre de 2025 con duración prevista de dos a dos años y medio. Asimismo destacó los pasos adelante dados en Cintruénigo y Tudela, donde actualmente se está procediendo a la reordenación de las parcelas comunales. Los terrenos de las tres localidades, explicó, suman 7.663 hectáreas integradas en el canal y el objetivo es seguir avanzando hasta alcanzar las 20.000 hectáreas de la segunda fase en los próximos años.

El responsable de Riegos de Navarra recordó que en este proceso es necesario que cada comunidad de regantes apruebe la adhesión al Canal y las concentraciones parcelarias, tras lo cual se inicia un proyecto constructivo, con duración aproximada de 6 meses, seguido de la ejecución de las obras cuya duración se acerca a los dos años. El inicio de cada fase depende del momento en el que se alcanzan los acuerdos en las comunidades y no de su ubicación geográfica respecto al canal.
El objetivo del plan de trabajo es que en un plazo de 10 años se completen todas las concentraciones parcelarias y obras, logrando que la segunda fase del Canal de Navarra esté plenamente operativa, con riego y abastecimiento de agua de boca garantizados, indicó Puig.












