Los alumnos y alumnas de 4ºA
-- Publicidad --

Érase una vez un niño llamado Marcos de 7 años. Vivía con sus padres en una bonita casa donde el espíritu de la Navidad se sentía en cada rincón. Era la noche del 5 de enero y junto al árbol Marcos había preparado una jarra de agua fresca y galletas para los camellos y los Reyes, deseando que tuvieran fuerzas para seguir su viaje.

Marcos se fue a dormir porque era muy tarde y sino no iban a llegar los Reyes Magos. Le costó mucho dormirse porque estaba muy nervioso.

A media noche se despertó y pasó una cosa impresionante: ¡No había regalos! Se fue a su habitación a llorar y pasó otra cosa impresionante, de repente apareció una luz brillante y un grupo de alegres duendes. Al principio se asustó un poco por la sorpresa, pero la sonrisa amable de los duendes lo tranquilizó. Ellos se acercaron y le explicaron una misión increíble:
– Marcos, eres el niño elegido para salvar la Navidad -dijo uno de ellos.

Marcos no se lo podía creer.
-¿Por qué yo? -preguntó Marcos.
-Porque eres un niño valiente y con un gran corazón.
-¿Y por qué no han venido los Reyes Magos con mis regalos?
-Tendrás que venir con nosotros para que lo veas y nos ayudes.

Así que los duendes y Marcos se tomaron de las manos contaron hasta tres y ¡se teletransportaron al desierto! Allí vieron una escena muy triste. Un antiguo mago envidioso los había capturado. Este mago malvado había sido también un Rey Mago, pero él no quería hacer el bien, quería hacer el mal y por eso capturó a Melchor, Gaspar y Baltasar y les quitó sus coronas. Sin ellas no podían usar su magia.

Los duendes le pusieron a Marcos una corona que le dio los siguientes poderes: valentía, fuerza y poder. Marcos se enfrentó al mago con coraje, recordando que la Navidad es más fuerte que cualquier maldad y logró recuperar las tres coronas.

Marcos devolvió su corona a los duendes y colocó las coronas sobre la cabeza de los tres reyes. En ese instante, las estrellas del cielo comenzaron a brillar. ¡La magia de la

Navidad había regresado, más fuerte que nunca!
Marcos sintió cómo volvía a su hogar. Corrió al árbol y esta vez lo encontró lleno de regalos y sobre ellos, había una corona grabada que decía: “Para Marcos, el niño que ha recuperado la magia de la Navidad.”

4ºA

Balín y el árbol mágico

Los amigos de 4ºB

Había una vez un niño llamado Balín que tenía 9 años y vivía en un pequeño pueblo de África. Las casas estaban hechas de barro y paja. No eran muy grandes . Su padre, Manolín, estaba aprendiendo el oficio de carpintero, mientras su madre Roselín, caminaba durante horas en busca de comida y agua.Joselín, era el hermano más pequeño de Balín.

Le encantaba jugar con un viejo balón hecho con tela. ¡Qué pena que no tuviera uno de verdad! Juntos formaban una gran familia, muy pobre pero feliz.¡Eso es lo más importante!

Un día, el sol calentaba más que nunca y Balín estaba sentado a la sombra de una gran palmera. Estaba un poco triste, porque era el mes de diciembre, y en su escuela habían hablado mucho de la Navidad. Balín, echaba mucho en falta no poder tener un bonito árbol navideño. Nunca había visto uno de verdad, solo los dibujos que su maestra había pegado en la pared. Tampoco recibía regalos.

Este año, algo cambiaría, ya que en el Colegio Compañía de María de Tudela todos los niños y niñas hicieron una colecta y mandaron dinero, comida y agua a los niños de África.

Gracias a ese dinero, los papás de Balín pudieron comprar ¡el primer árbol de Navidad de su vida! .Balín estaba muy ilusionado y ayudó a poner las luces. ¡Cómo brillaban en la casa de barro! Balín no podía dejar de mirarlas. Se durmió mirando las luces del árbol.

¡Debió ser el día más feliz de Balín! Soñó que viajaba muy lejos para conocer a los niños y niñas que le habían ayudado a cumplir uno de sus sueños.

A la mañana siguiente, Balín se despertó con la tripa haciendo ruido, pero se acordó del árbol y saltó de la cama, ¡pum, pum! Y fue corriendo al arbolito. abía un regalo y una nota de los reyes magos que decía: “Los Reyes magos siempre encuentran el camino a los corazones llenos de bondad”.

4º B

La Navidad mejora

Los amigos de 4ºC

Ariane y su familia eran muy pobres. No tenían casa porque la guerra la había destruido. Ni Papá Noel, ni los Reyes Magos se acordaban ya de aquel pueblo destruido. Todos los días seguían cayendo bombas y la tristeza envolvía las calles. No se oían ni risas ni cantos. La noche del 22 de diciembre el bombardeo fue más fuerte de lo habitual. Toda la familia temblaba de miedo. Nadie podía dormir. En medio del estruendo en la habitación de Ariane apareció un ángel. La despertó y le concedió tres deseos. Ella pidió por todos los habitantes del pueblo y que no les faltase comida. La mañana del 23 todos y todas pudieron desayunar alegremente. Todo el pueblo estaba muy agradecido, se respiraba alegría. Ese día pidió que por favor todas las casas del pueblo volviesen a estar como nuevas. Y así ocurrió. Parecía como si la guerra no hubiese pasado por la localidad. Cada familia volvió a su casa. La noche del 24 pidió que se acabase la guerra. Aquella noche las bombas dejaron de sonar. En el pueblo sí pudo celebrar la Navidad. Se oyeron villancicos y risas. Papá Noel y los Reyes Magos volvieron a pasar y todos los niños y niñas tuvieron sus regalos.

4º C

Cuento de Navidad

Los chicos y chicas de 4ºD

Érase una vez un pueblo llamado Tudela en el que vivían dos hermanos de 5 y 8 años llamados Mauro y Pablo.

Un día de frío invierno, durante las vacaciones de Navidad, Mauro y Pablo salieron a jugar a la calle pero hacía tanto frío que se les ocurrió una idea mejor… ¡Escribir la carta a los Reyes Magos! No les costó mucho porque los niños tenían muy claro lo que iban a pedir.

Pasado un rato, salieron en busca de un buzón real pero no encontraron ninguno en el pueblo, lo cual les extrañó bastante. No obstante, siguieron su búsqueda y se adentraron en el bosque y cuando se quisieron dar cuenta… ¡Se habían perdido!

Se hizo de noche y empezaron a sentir frío y mucho miedo. Pensaron que iban a morir de frío y sentían mucha pena por sus padres.

De repente, apareció en el cielo una luz brillante muy fuerte y pensaron que era un helicóptero de rescate, así que comenzaron a agitar fuertemente los brazos esperando que alguien pudiera verlos.

Aquella luz les cegó la vista y un segundo más tarde, a su lado, los Reyes Magos de Oriente aparecieron sentados en sus camellos. Sus majestades preguntaron a los niños que hacían por allí a esas horas y estos les respondieron que se habían perdido buscando un buzón real.

Los niños aprovecharon para darle la carta a los Reyes Magos y estos les dijeron que les llevarían de vuelta a casa. Los niños les dijeron que eran de Tudela y los Reyes los montaron en sus camellos y juntos regresaron de nuevo a sus hogares. Los niños se extrañaron porque no vieron ninguna carroza con juguetes y por ello dudaron si realmente eran los verdaderos Reyes Magos.

Cuando llegó el día de Reyes, Pablo y Mauro visitaron las casas de sus amigos y entonces descubrieron que en ese pueblo los Reyes no traían juguetes ya que los niños preferían otro tipo de regalos de los que nunca se cansarían. Para ellos los regalos más importantes eran la FELICIDAD y el AMOR , lo mismo que habían pedido Pablo y Mauro.

Así, Tudela es el pueblo más feliz del mundo porque no necesitan juguetes de los Reyes para ser felices.

4ºD