Sonrisas en 5ºA
-- Publicidad --

En un bosque muy lejano, hace muchos años, llegó la Navidad.

En ese lugar remoto vivían el Zorro de las Luces del Norte, el Coleccionista de los Deseos, la Niña de los Farolillos y un muñeco de nieve muy curioso.

Un día, los tres amigos estaban en el bosque decorando los árboles. El muñeco de nieve observó cómo colocaban las luces y los adornos, pero al rato, sus amigos notaron que él estaba tan ocupado con las compras navideñas y comprando compulsivamente a través de la pantalla, que no disfrutaba de su entorno.

Un rato más tarde, fueron a verlo y le propusieron un reto: celebrar la Navidad sin gastar tanto y aprovechando mejor lo que ya tenían.

El muñeco aceptó la idea y, después de unos días, construyó un pequeño puesto donde los niños y niñas podían llevar juguetes usados para reciclarlos y darles una nueva vida.

Desde entonces, cada Navidad, los niños y niñas del bosque visitaban el puesto del muñeco para intercambiar regalos y sonrisas.

El muñeco de nieve cambió para bien, y su puesto se convirtió en el lugar más alegre del bosque.

Y colorín colorado, estas Navidades se han salvado… ¡y el muñeco no dejó de reír!

Alumnado de 5ºA

Lo más importante de la vida

Los amigos de 5ºB

Érase una vez, en una ciudad muy antigua cuyo nombre era Tudela, un niño llamado Mateo, pidió para Navidad una consola, pero el 20 de noviembre le llegó una carta muy curiosa que decía: – “No te vamos a dar esa máquina”.

Mateo se enfadó mucho y dijo: —«Soy el niño con peor suerte del mundo».

Entonces su gata Mara se presentó en casa con unas gafas mágicas. Eran unas gafas que permitían ver los problemas de la gente. Salió a la calle con ellas y descubrió que Noa había perdido a su perro, que la madre del carnicero tenía Alzhéimer, que un abuelo había perdido a su nieto, que Carolina tenía cáncer y que al padre de un amigo se había quedado sin trabajo y no podían pagar el alquiler.

Entonces Mateo comprendió que las cosas como la familia, los amigos y la salud son más importantes que las cosas materiales.

Colorín, colorete, por la chimenea salió un cohete.

Alumnado de 5ºB

Alicia y Félix salvan la Navidad

Érase una vez, cuando los niños y las niñas solo sabían entretenerse con pantallas y habían perdido la magia de la lectura.

Entonces apareció una pequeña salvadora llamada Alicia y un gato llamado Félix, dispuestos a salvar la Navidad.

Un día, específicamente el 20 de diciembre, Alicia y Félix estaban dando un paseo por un parque, hasta que se encontraron con un gran cofre.

Lo abrieron y dentro había una nota que decía:

“- Si queréis celebrar la Navidad este año, debéis enseñar a los niños y niñas cómo celebraban la Navidad cuando no existían las pantallas.”

Después de leerlo y pensar en el mensaje, se les ocurrió una brillante idea.
—¿Y si viajamos a 1492, observamos y hacemos fotos de las tradiciones de antes? —preguntó Félix.
—Brillante idea, Félix —contestó Alicia.

A la mañana siguiente, se pusieron manos a la obra y, después de tres horas y dos bocatas, ¡la máquina del tiempo estaba lista! —exclamó Alicia.

Después de una ducha, se fueron directos al pasado.

Cuando aterrizaron, buscaron una cámara para grabar cómo eran las costumbres navideñas antiguamente.

Después de caminar durante horas, encontraron a una gran familia cenando todos juntos y sin ninguna pantalla.

Jugaban a juegos familiares como el bingo, las cartas, contaban chistes, los niños y niñas se divertían, y hacían muchas cosas más.

En ese momento empezaron a sacar fotos y rápidamente regresaron a la máquina del tiempo.

Cuando llegaron, enseñaron a todos —niños, niñas, mujeres, hombres, abuelos y abuelas— cómo eran las tradiciones navideñas antiguamente.
Y así pudieron celebrar la Navidad un año más.

De esta forma, estos dos amigos salvaron la Navidad.

Alumnado de 5ºC

El mejor regalo de Navidad

Los compañeros y compañeras de 6ºA

En una pequeña ciudad de Navarra, vivía un niño llamado David.

David era un niño divertido y le encantaba hacer deporte y jugar con sus amigos.

Uno de sus mejores amigos era Nicolás , que llevaba pocos meses en España y había llegado nuevo al colegio de David.

David y Nicolás desde que se conocieron se llevaron muy bien y jugaban mucho juntos.

Una tarde del mes de diciembre , David , notó que Nicolás estaba triste , y le preguntó : ¿Qué te pasa Nicolás , que te noto triste? En aquel momento a Nicolás se le cayó una lágrima y le contó a David que estaba triste porque su mamá no podía pagar los billetes de tren para ir a Madrid a cenar en la cena de Nochebuena donde vivía parte de su familia que también habían venido de su país.

Esa noche , David estuvo pensando qué podría hacer para ayudar a su amigo y se le ocurrió una gran idea. Vendería sus juguetes el domingo en la plaza del pueblo para recaudar dinero para comprar los billetes del tren para su amigo.

Al domingo siguiente , salió un día super soleado y consiguió vender los juguetes que preparó.

Al día siguiente David le metió un sobre con el dinero y una carta diciendo” que disfrutes las Navidades con tu familia, de parte de tu amigo David” en la mochila de Nicolás.

Nicolás cuando llegó a su casa y vio el sobre y la carta se le cayó una lagrima pero esta vez de alegría . Fue a enseñárselo a su madre y fueron a comprar los billetes para poder ir a Madrid la noche de Nochebuena.

El día de Nochebuena , a David le llegó una foto de Nicolás con su familia en la que ponía el “mejor regalo de Navidad”.

6ºA

Una Navidad en casa

Los alumnos y alumnas de 6ºB

Era Nochebuena y la nieve cubría el pequeño pueblo. Lucía, una niña de ocho años, miraba por la ventana esperando a su padre, que trabajaba lejos. Junto al árbol iluminado, colocó dos tazas de chocolate caliente, por si llegaba.

De pronto, un golpe suave en la puerta la hizo correr. Era él, cubierto de escarcha, con una sonrisa cansada y un regalo envuelto en papel dorado. “No podía faltar esta noche” dijo.

Lucía lo abrazó con fuerza. Afuera, las campanas sonaron, y dentro, el calor del hogar hizo brillar la Navidad más que cualquier estrella del cielo.

6º B

El regalo invisible

Los chicos y chicas de 6ºC

Era una fría Nochebuena en el pequeño pueblo de Tudela. Las luces brillaban en las ventanas, el olor a chocolate caliente llenaba las casas, y los niños esperaban ansiosos la llegada de Santa Claus. Pero en una casita al final de la calle, Mateo, de ocho años, no estaba tan emocionado.

Su mamá había perdido su trabajo y ese año no iba a ver regalos bajo el árbol. El pequeño árbol que solo tenía unas cuantas luces viejas y una estrella de papel de Mateo que él mismo había hecho.

–No te preocupes, mamá–dijo él tratando de sonreír –No quiero regalos. Pero en el fondo, su corazón estaba un poco triste.

Esa noche, antes de dormir, Mateo miró por la ventana y vio una estrella fugaz cruzar el cielo.

–Deseo que mamá vuelva a sonreír–dijo en voz baja con los ojos cerrados.

De pronto, un suave sonido de campanas se escuchó desde el patio.

Mateo salió corriendo, y allí, entre la nieve, encontró un pequeño paquete envuelto en papel dorado, pero sin nombre ni dirección. Al abrirlo, encontró solo una nota que decía:

“El regalo más grande no se ve, se siente. Mira bien a tu alrededor”.

Confundido, Mateo miró hacia la calle: los vecinos estaban compartiendo comida, los niños jugaban con la nieve, y su mamá salía de casa con una manta para cubrirlo. Ella lo abrazó cálidamente, Mateo entendió el mensaje: ese era el regalo invisible. Amor, compañía, esperanza.

Cuando levantó la vista, juró ver una estrella parpadear en el cielo…como si alguien estuviese arriba y le guiñara el ojo.

Y desde esa noche, cada Navidad Mateo deja un pequeño paquete dorado en el árbol del pueblo, con la misma nota:

“El regalo más grande no se ve, se siente.”

Moraleja: “La magia de la Navidad no está en los regalos que se abren con las manos, sino en los que se abren con el corazón.”

6º C