Recital Solidario Palacios de Jamuz
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El viernes día 28 de noviembre, dos colaboradores en el Recital Solidario celebrado en Murchante, tuvieron ocasión de visitar la zona afectada por los incendios sufridos en León el pasado verano, especialmente Congosto, Palacios de Jamuz, Pinilla de la
Valdería y alrededores. A estas localidades fue la ayuda recaudada en dicho recital.

«Nos recibieron con los brazos bien abiertos Eugenia del Riego y Carlos Fano , miembros de la Plataforma / Asociación “Tierras Quemadas de La Bañeza y Comarca», cuentan los murchantinos. «Con Carlos tuvimos ocasión de mantener una entrañable charla con Aureliano y Luis, el padre y hermano de Maite, a quienes hicimos llegar hace días parte de lo recaudado en el recital -en concreto, 400 euros-. Nos comentaron que hasta la fecha, tan solo habían conseguido vaciar todo el escombro que quedó recogido tras la fachada de su vivienda, donde la primera planta y el tejado se vinieron abajo, quedando todo reducido a cenizas».

En estas localidades, les contaron que esperan «con mucha fe que la Diputación de León les ayude económicamente para recuperar su vivienda. Nos agradecieron de corazón el detalle que tuvimos para con su familia, y con un cálido abrazo les hicimos llegar el cariño y el recuerdo de todos los que arrimamos el hombro, de un modo u otro».

Por otra parte, los voluntarios riberos también tuvieron la ocasión de descargar y almacenar, hasta el momento de su distribución, un generoso lote compuesto por prendas de abrigo, mantas, edredones, cubiertas, sábanas, toallas… «Seguro que para la llegada del invierno les vienen muy bien», comentan.

«En compañía de Eugenia», prosiguen explicando, «pudimos desplazarnos hasta la orilla del río Eria, junto a la localidad de Pinilla de la Valdería, en los puntos donde han tenido lugar las dos “facenderas” (jornadas Visita a los receptores de nuestra recaudación en el Recital Solidario pro Palacios de Jamuz intensas para la recuperación de las orillas, tratando de evitar que las cenizas vayan a parar al cauce del río, así como para proteger los nuevos brotes de la flora del lugar). En ambas convocatorias han participado grupos de  voluntarios que han aportado su ayuda y colaboración desinteresada. Nos pareció, además de muy interesante, una tarea necesaria, para la que solicitaban mayor implicación por parte de los organismos oficiales. Una comida de hermandad puso fin a este entrañable encuentro».

«No descartamos volver en un futuro cercano (con más ayuda recaudada) para ver cómo se desarrolla la recuperación de la zona dañada y, por supuesto, para acompañar a todos los afectados en su ardua tarea». concluyen.

Texto y fotos: Lorenzo Eza