Cabanillas celebrará los días 6, 7 y 8 de junio sus Fiestas de Primavera, una cita marcada por la tradición y el protagonismo de los jóvenes de la quinta de 2008.
La alcaldesa de la localidad, Raquel Paz, destaca que “son unas fiestas muy queridas por los vecinos sobre todo por el protagonismo juvenil en torno a los quintos, que son los verdaderos protagonistas de estos días”.
El acto más simbólico y reconocible de estas fiestas es la colocación del mayo, un tronco de gran altura que los quintos alzan en la con ayuda de con la implicación de sus padres. que no dudan en implicarse a colaborar y revivir este momento tan singular de la localidad.

El origen de esta tradición, reconoce la alcaldesa, no está muy claro más allá del grupo de vecinos de la localidad que tenían que partir a realizar el servicio militar, “pero el mayo es una tradición que ha perdurado y que cada vez congrega a más gente”, reconoce.
La colocación del mayo tendrá lugar el sábado 7 de junio. Uno de los momentos más esperados, reconoce Raquel Paza, es cuando un intgrante de la quintos, normalmente ágil y deportista, trepa por el tronco para retirar el pañuelo que previamente ha sido colocado en su extremo superior. Un gesto emocionante que siempre se lleva la ovación del público.
Más actividades
Pero las fiestas de primavera en Cabanillas son mucho más. El programa incluye actividades para todas las edades y gustos. El viernes por la tarde-noche habrá conciertos y música en la calle para abrir boca. El sábado por la mañana se celebrará la prueba deportiva joya infantil y, joya absoluta, una prueba de atletismo que en los últimos años ha ganado muchos adeptos y participantes.
También el sábado se celebrará la comida popular, en la que el año pasado participaron más de 800 personas. El menú tradicional de paella. “Es un día muy intenso, lleno de ambiente, en el que no se para”, apunta la alcaldesa.
Traslado de San Roque
El domingo 8 de junio tendrá lugar otro de los actos más emotivos y característicos de estas fiestas: el traslado de San Roque. La imagen del santo, que pasa el invierno en la ermita de San Juan de Jerusalén, paseará en procesión hasta la iglesia de la Asunción. Un recorrido acompañado por los gigantes, los cabezudos, la banda de Fustiñana y el ambiente festivo que llena las calles.
La jornada se completa con espectáculos taurinos, música y conciertos, poniendo el broche de oro a unas fiestas que combinan a la perfección la tradición con el disfrute. “Son unas fiesta muy bonitas y tradicionales para nuestro pueblo”, concluye la alcaldesa.












