Hay momentos en los que una ciudad necesita recordar quién es y qué la sostiene. Tudela lo sabe bien. Nuestra historia, nuestras parroquias, nuestras tradiciones y nuestra Semana Santa forman parte de una identidad compartida que no pertenece solo al pasado, sino también al presente y al futuro.
Por eso, como presidente de la Asociación de Cofradías de la Ciudad de Tudela, me gustaría lanzar un mensaje sencillo, sereno y lleno de esperanza: no tengamos miedo. No tengamos miedo a vivir la fe. No tengamos miedo a mostrar que somos cristianos. No tengamos miedo a dar testimonio, también públicamente, de aquello en lo que creemos. Como recordaba nuestro Arzobispo en la homilía de la Segunda Javierada, no debemos tener miedo. Y ese llamamiento, tan claro y tan oportuno, interpela también hoy a nuestras cofradías y a toda la ciudad.
En un tiempo en el que muchas veces parece que la fe debe quedarse en el ámbito privado, las cofradías siguen ofreciendo una forma bella, sencilla y profundamente auténtica de vivirla en comunidad. Porque pertenecer a una cofradía no es solo participar en una procesión ni vestir un hábito durante unos días al año. Es compartir un camino. Es formar parte de una familia espiritual. Es aprender a rezar, a servir, a convivir y a mantener viva una tradición que, generación tras generación, ha ayudado a tantas personas a acercarse más a Dios.
La Semana Santa de Tudela es una de las expresiones más visibles de esa fe compartida. Es patrimonio, es cultura, es historia, pero ante todo es una manifestación pública de fe que sigue hablando al corazón de muchas personas. En ella encontramos emoción, belleza, silencio, oración, música, memoria y comunidad. Y todo ello cobra su verdadero sentido cuando nace de una fe viva y sincera.
Por eso, desde la Asociación de Cofradías, queremos hacer una invitación cercana y cordial a quienes todavía no forman parte de ninguna cofradía. A los jóvenes, a las familias, a quienes sienten inquietud, a quienes quizá han pensado alguna vez en dar el paso y no se han decidido.
Que no tengan miedo. Acercarse a una cofradía puede ser una forma preciosa de vivir más de cerca la fe, de encontrar comunidad, de compartir valores y de descubrir que la tradición, cuando está viva, sigue siendo un camino plenamente actual.
Nuestras cofradías necesitan seguir creciendo, sí, pero no desde la preocupación, sino desde la ilusión. Crecer en personas, crecer en participación y, sobre todo, crecer en profundidad cristiana. Porque cuanto más viva sea la fe de quienes forman parte de ellas, más verdadero será también el testimonio que ofrecen a la ciudad.
En este camino quiero subrayar con especial gratitud la gran labor que está realizando el equipo sacerdotal de Tudela. Vivimos un momento especialmente valioso en la vida de nuestra Iglesia local. Nuestros sacerdotes están desempeñando una tarea entregada, cercana y generosa, favoreciendo una verdadera unidad entre las distintas parroquias y ofreciendo un acompañamiento constante a los fieles y a las cofradías.
Su labor evangelizadora está haciendo mucho bien. Su disponibilidad, tanto en lo espiritual
como en la cesión de espacios, en el apoyo pastoral y en la cercanía diaria, es un regalo
inmenso para Tudela. Contar con un equipo sacerdotal así, tan unido, tan dispuesto y tan
comprometido, es una auténtica gracia que debemos saber agradecer y valorar. Gracias a
ellos, muchas personas encuentran apoyo, orientación y ánimo para seguir creciendo en la fe.
También quiero expresar mi agradecimiento al Ayuntamiento de Tudela por su colaboración y su disposición hacia todo lo que rodea a nuestra Semana Santa. Cuando las instituciones, la Iglesia y las cofradías caminan desde el respeto, la sensibilidad y la cooperación, el resultado es siempre positivo para toda la ciudad. Porque la Semana Santa, siendo esencialmente una realidad religiosa, forma también parte del patrimonio humano, cultural y social de Tudela.
Hoy, más que nunca, necesitamos mirar al futuro con confianza. Nuestras cofradías tienen mucho que aportar. Siguen siendo espacios de fe, de encuentro, de tradición y de servicio. Siguen siendo una escuela de compromiso cristiano y una manera hermosa de hacer visible a Cristo en medio de nuestras calles.
Por eso, el mensaje es claro: no tengamos miedo. No tengamos miedo a creer. No tengamos miedo a pertenecer. No tengamos miedo a dar un paso adelante. Porque quizá, para muchas personas, entrar en una cofradía pueda ser precisamente el comienzo de un camino más profundo de fe, de comunidad y de esperanza.
Alejandro Blanco Moneo, Presidente de la Asociación de Cofradías de la Ciudad de Tudela














