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El Museo Muñoz Sola abre sus sala de exposiciones temporales al talento de uno de los pintores más representativos de la capital ribera con la exposición dedicada a Miguel Pérez Torres (Tudela, 8 de mayo de 1894–Pamplona, 15 de abril de 1951), organizada con motivo del 75 aniversario de su fallecimiento.

La muestra, que han presentado la concejala de Cultura, Reyes Carmona, José María Muruzábal, comisario de la exposición, reúne una treintena de obras del artista tudelano en un recorrido que permite redescubrir su universo de escenas populares, personajes tudelanos, interiores de taberna, paisajes y algunos de sus retratos más reconocidos.

Toquero, Carmona y Muruzabal en la presentación de la exposición

“Queremos dar las gracias a todas aquellas personas que han cedido sus obras para que esta exposición pueda hoy ver la luz”, ha señalado Carmona durante la inauguración en la que ha destacado que estas exposiciones con autores locales impulsadas durante el último año y medio han incrementado el número de visitas a la pinacoteca “en casi un 65%”.

Un artista “tudelano hasta la médula”

Para José María Muruzábal el aniversario es “una muy buena ocasión para acordarnos de Miguel Pérez Torres”, especialmente cuando han pasado ya 25 años desde la última gran exposición dedicada al pintor, celebrada en 2001. “Veinticinco años ya es un tiempo como para poder volver a acordarnos de uno de nuestros artistas”, ha afirmado.

El comisario ha definido a Pérez Torres como “tudelano hasta la médula, navarro hasta el tuétano”, y ha explicado que buena parte de las obras expuestas proceden de colecciones particulares, en su mayoría de tudelanos y tudelanas. “Sin los coleccionistas que han dejado las obras no se podrían hacer este tipo de iniciativas”, ha agradecido.

La exposición incluye piezas emblemáticas como Oración, El Cristero o Entre Pita y Pita, además de retratos y escenas costumbristas que sobre los que se cimentó la fama del artista. También se exhibe Capuchino en meditación, uno de los cuadros más significativos de su producción, que ha permanecido durante décadas fuera de Navarra y que ahora regresa a su ciudad natal.

Tradición, simbolismo y excelencia técnica

La pintura de Miguel Pérez Torres se inscribe en la tradición figurativa, con una notable calidad técnica que se apoya en el dibujo preciso, la cuidada composición y el modelado riguroso, sin renunciar a una aplicación del color naturalista. Aunque su obra mantiene una clara raíz costumbrista, en muchas de sus escenas parece asomar una intencionalidad simbólica que va más allá de la mera representación.

Sus trabajos más destacados se concentran en la década de 1920, etapa a la que pertenecen algunos de los paisajes tudelanos y escenas rurales presentes en la muestra. El recorrido se completa con obras de su periplo pamplonés, ya en los años cuarenta, donde el tono y la atmósfera adquieren matices distintos.

Especial relevancia tiene también el retrato que le realizó su maestro, el pintor navarro Javier Ciga, una pieza de gran modernidad para su tiempo que dialoga en la sala con la producción del propio Pérez Torres y recuerda la influencia decisiva que Ciga ejerció en su trayectoria.

Una oportunidad para mirar de nuevo

La exposición no solo propone una revisión artística, sino también un ejercicio de memoria para la ciudad. Los personajes tudelanos, las escenas populares y los paisajes de la Ribera que Pérez Torres fijó en el lienzo forman parte de la identidad e idiosincrasia de la ciudad. “Es una ocasión para recordar lo que fue Pérez Torres y lo que fue la pintura de aquella época”, ha apuntado Muruzabal, que resalta el valor de esta muestra para difundir el patrimonio artístico navarro y a reforzar el vínculo con el público.

La Exposición Miguel Pérez Torres en Tudela nos reencuentra con un artista y una obra arraigada en la capital ribera podrá visitarse hasta el 15 de marzo.