Recreación de Sancho con las cadenas en la batalla de las Navas de Tolosa
-- Publicidad --

Sancho el Fuerte vuelve a caminar por Tudela, contempla las obras de la ciudad, recibe embajadores, combate en Las Navas de Tolosa y pasa sus últimos años en el castillo tudelano. Lo hace ocho siglos después a través de un cortometraje de animación de apenas diez minutos realizado por Chema de la Osa, tudelano y apasionado de la historia local que ha dedicado alrededor de dos meses a reconstruir visualmente algunos de los principales episodios de la vida de Sancho VII de Navarra.

El trabajo, advierte el autor «busca acercar nuestra historia a todos. No pretende ser una reconstrucción definitiva ni sustituir el trabajo de los historiadores. Está dedicada a quienes sienten curiosidad por nuestro pasado».

-- Publicidad --

La aclaración resume la filosofía de De la Osa. Su propósito no es presentar una investigación académica ni resolver otros debates en torno al monarca, sino despertar la curiosidad y hacer accesible la historia mediante un atractivo audiovisual. «Cogí toda la documentación que encontré y la parte que más me interesaba para hacerlo de manera que no fuera muy sesudo, sino que se pudiera ver desde que nació hasta que falleció», explica.

Un rey contado desde Tudela

El corto recorre la juventud del monarca, la sucesión de Sancho VI, las relaciones con los reinos vecinos, la pérdida de los territorios occidentales, las Navas de Tolosa, la sucesión y los últimos años del monarca. También destaca el espacio que el autor dedica a aquellos lugares que permiten seguir su huella en la ciudad. «Tudela tiene mucho protagonismo porque, si pongo todo lo que hizo por Navarra y por otros sitios, hubiera sido un corto mucho más largo», reconoce. Entre esos elementos aparecen la estatua dedicada al rey, las cadenas conservadas en la Catedral, el puente sobre el Ebro, el castillo y otras referencias vinculadas a su memoria.

La película termina precisamente regresando al presente. Ocho siglos después de la muerte del monarca, la cámara recuerda los vestigios y símbolos que mantienen viva su figura antes de trasladar al espectador hasta Roncesvalles, donde reposan sus restos.

Documentar primero, recrear después

Uno de los mayores retos del proyecto ha estado en construir un relato sencillo a partir de fuentes que no siempre coinciden. De la Osa reconoce que consultó publicaciones disponibles en internet, artículos académicos y trabajos específicos, entre ellos estudios sobre Sancho el Fuerte y Las Navas de Tolosa. «El problema que hay con estas cosas es que, al ver varios autores, unos no se ponen de acuerdo con lo que dicen los otros. Entonces he intentado buscar un punto en común», señala.

Los acontecimientos históricos sirven como columna vertebral, pero algunas conversaciones han tenido que ser reconstruidas con la imaginación del autor. No existe, por ejemplo, constancia de lo que Sancho pudo decir al recibir al enviado castellano que solicitaba su participación en la guerra contra los almohades, ni de las palabras intercambiadas con otros personajes. «Hay cosas que realmente me las he inventado, entre comillas», admite. «El contexto de que sí le visitó y de lo que ocurrió está, pero no pone exactamente qué palabras dijo. Ahí sí que invento lo que dijo», aclarando que no pretende presentar los diálogos como una cita histórica.

De una estatua a un Sancho de carne y hueso

Para imaginar el aspecto de Sancho, De la Osa tomó como referencia la conocida estatua del rey existente en la Plaza que lleva su nombre en Tudela. Fotografió la obra y utilizó inteligencia artificial para intentar convertir sus rasgos en el rostro de una persona. «La cara de Sancho el Fuerte es una copia de la estatua que tenemos aquí en Tudela. La puse en la inteligencia artificial y le dije: reconstruye esa persona, pero real», explica.

Después llegaron diferentes pruebas hasta encontrar una fisonomía que le convenciera. A partir de ese modelo fue envejeciendo al personaje conforme avanzaba la narración.

Algo parecido ocurre con la ciudad. De la Osa parte de fotografías propias de la Catedral, el puente y otros rincones de Tudela para crear escenarios inspirados en la Edad Media. A esas imágenes añadió elementos como el castillo, la judería o las antiguas torres del puente. «Cogí fotos de la Catedral, de las naves, del puente… y luego lo transformé en la Edad Media», relata. El resultado es, nuevamente, una herramienta visual para ayudar al espectador a imaginar el escenario en el que transcurrieron aquellos acontecimientos.

Inteligencia artificial, pero también muchas horas delante del ordenador

La producción del cortometraje ha combinado herramientas tradicionales y aplicaciones recientes. De la Osa insiste en desmontar la impresión de que trabajar con inteligencia artificial consiste simplemente en escribir una orden y esperar el resultado. «Que vea la gente que no es decirle al chat: “Oye, hazme esto”, aprietas un botón y sale. Hay hasta siete herramientas diferentes y luego hay que coger todo lo generado, la música, las imágenes y montarlo».

A modo de ejemplo, recuerda, algunas escenas de unos pocos segundos de animación llegaron a consumir una mañana completa. «Yo le decía una cosa y no me entendía. A lo mejor, para una escena de seis segundos, he estado toda una mañana insistiendo para ver cómo lo hacía», recuerda.

Todo el proyecto está realizado en «ratos libres» durante aproximadamente dos meses, sin financiación ni estructura profesional detrás. «Todo lo he hecho yo y encantado», resume.

Una afición que viene de lejos

El corto de Sancho el Fuerte no es una experiencia aislada. De la Osa comenzó a experimentar con este formato de animación con IA después de preparar una animación para  el festival Ópera Prima. Después llegaron trabajos dedicados a Benjamín de Tudela y Juan Antonio Fernández. También tenía previsto abordar la figura de Berenguela de Navarra, protagonista actualmente de una exposición que también cuenta con un corto de animación, pero las discrepancias encontradas entre distintas biografías le llevaron a posponer el proyecto y centrarse primero en el Rey Sancho.

Y en lo que respecta a su interés por divulgar el patrimonio local viene de mucho antes. Mantiene desde hace años ciudadtudela.com, una página cuyos contenidos históricos, asegura, han sido utilizados incluso por profesores y alumnos para realizar trabajos.

En este sentido, reconoce que le hace ilusión que sus vídeos tengan también una vida educativa. «Cuando me lo dicen profesores, yo encantado. Y para estos vídeos, si me llaman, iré», señala. Incluso tiene ya prevista alguna proyección acompañada de coloquio. «No cobro nada», asegura con ironía dejando patente su carácter altruista y su pasión por seguir documentándose, experimentar y compartir el resultado con cualquiera que tenga interés.

Más de 11.000 visualizaciones

La respuesta al vídeo ronda ya las 12.000 visualizaciones acumuladas en diferentes plataformas: Crono Historia Navarra, Instagram, Facebook y YouTube. «Estoy muy contento con la respuesta de la gente. He tenido los típicos “enhorabuena” de la gente que me sigue, pero también de gente que no conozco de nada y que me ha agradecido que haya hecho el vídeo», explica.

Esa reacción es, precisamente, la que le anima a seguir con el siguiente proyecto. «Que a la gente le guste es lo que hace que siga haciendo estos cortos».

La próxima protagonista ya está decidida, será la Reina Berenguela y si, todo marcha según sus previsiones, estará terminado antes de Navidad.

-- Publicidad --