Ablitas se ha convertido en el punto de encuentro de los municipios navarros que conviven con espacios naturales protegidos en su entorno y que desde hace años reclaman un mayor reconocimiento por las limitaciones y responsabilidades que asumen para conservar nuestro patrimonio medioambiental.
Por este motivo, la casa de cultura de la localidad ribera ha acogido una jornada organizada por el Gobierno de Navarra en la que alcaldes y representantes municipales de distintos puntos de la Comunidad Foral han analizado el valor que aportan los espacios de la Red Natura 2000 y debatir sobre posibles mecanismos de compensación para los territorios que los albergan.
El encuentro es un paso más en un proceso en el que Ablitas ha desempeñado un papel destacado durante los últimos años. El municipio ribero ha venido defendiendo la necesidad de establecer medidas que permitan equilibrar las restricciones que conlleva la protección ambiental con nuevas oportunidades de desarrollo para las localidades afectadas. Su alcalde, Carlos Bonel, ha venido defendiendo un modelo que reconozca el valor que aportan los municipios que preservan algunos de los espacios naturales más importantes de Navarra.
Un trabajo de varios años
Durante la apertura de la jornada, el alcalde de Ablitas, Carlos Bonel, recordó que el Ayuntamiento y el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente llevan varios años trabajando conjuntamente para avanzar en este objetivo.
Bonel destacó que la conservación de espacios protegidos aporta beneficios al conjunto de la sociedad, pero también implica limitaciones para los municipios donde se ubican. En este sentido, defendió la necesidad de que esa contribución sea reconocida y respaldada mediante herramientas y recursos que permitan afrontar los retos del medio rural.

El alcalde puso como ejemplo la Zona de Especial Conservación de los Yeseras, uno de los espacios protegidos más relevantes de Navarra y de Europa por la singularidad de sus hábitats y especies, y recordó el esfuerzo realizado por la localidad para actualizar recientemente su plan de gestión.
Asimismo, valoró la colaboración mantenida durante toda la legislatura entre el Ayuntamiento de Ablitas y el Departamento de Medio Ambiente para avanzar en este proyecto, destacando que el diálogo institucional ha permitido trabajar en beneficio de todos los municipios navarros con espacios protegidos.
El valor económico de la naturaleza
Uno de los aspectos centrales de la jornada fue la presentación de un estudio elaborado por Tragsatec para el Gobierno de Navarra sobre los denominado servicios ecosistémicos, es decir, los beneficios que los espacios naturales aportan a la sociedad.

El informe concluye que los ecosistemas integrados en la Red Natura 2000 generan en Navarra un valor anual estimado de 84.789 millones de euros, el equivalente a tres veces el PIB anual gracias a funciones como la regulación climática, la captura de carbono, la mejora de la calidad del agua, la prevención de inundaciones, la polinización o los usos recreativos y culturales.
La Red Natura 2000 ocupa actualmente más de 280.000 hectáreas en Navarra, lo que representa más de una cuarta parte del territorio foral y engloba más de cuarenta zonas de especial protección.

Reconocer el esfuerzo del medio rural
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José Mari Aierdi, defendió durante su intervención la necesidad de abrir una nueva etapa en la relación con los municipios que albergan estos espacios.
Aierdi recordó que los beneficios ambientales de estas zonas son disfrutados por toda la ciudadanía, mientras que gran parte del esfuerzo de conservación recae sobre las localidades rurales y sobre quienes viven y trabajan en ellas.
El consejero insistió en que los espacios protegidos no son territorios vacíos, sino lugares donde existe actividad agrícola, ganadera y económica, y donde sus habitantes quieren seguir desarrollando sus proyectos de vida sin que la protección ambiental suponga un obstáculo para su futuro.
Por ello, apostó por avanzar hacia un modelo que combine conservación, desarrollo rural y cohesión territorial, reconociendo el papel que desempeñan los municipios en la preservación de estos espacios.
Ana Bretaña: «Si los beneficios son para todos, las cargas y las limitaciones también tienen que repartirse entre todos»
La directora general de Medio Ambiente, Ana Bretaña, contextualizó la evolución de la Red Natura 2000 en Navarra y defendió la necesidad de abrir un debate sobre su futuro desde una perspectiva de justicia territorial. Recordó que la actual red de espacios protegidos es el resultado de décadas de trabajo y planificación, hasta alcanzar las actuales 42 Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y 16 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), que abarcan alrededor del 27% del territorio navarro.

Bretaña destacó que la etapa de ampliar o reducir espacios protegidos está superada y que el reto actual pasa por mejorar la relación entre conservación y desarrollo rural. En este sentido, reconoció que el modelo aplicado durante décadas ha generado desequilibrios territoriales, ya que los beneficios ambientales derivados de estos espacios son disfrutados por toda la sociedad navarra mientras que gran parte de las responsabilidades recaen sobre los municipios rurales que los albergan. Como ejemplo, señaló que el 90% de la Red Natura 2000 se concentra en localidades donde reside únicamente el 15% de la población de Navarra.
La directora general advirtió además de que la principal amenaza para estos espacios no es el cambio climático ni la transformación del suelo, sino el despoblamiento rural. «La Red Natura no es nada si no hay un territorio que la cuide», afirmó, reivindicando el papel de quienes viven y trabajan en estos entornos. Por ello, apostó por avanzar hacia un modelo más equilibrado basado en la cohesión territorial, el apoyo al medio rural y la puesta en marcha de mecanismos estables de compensación que reconozcan el esfuerzo que realizan los municipios en la conservación del patrimonio natural. «Si los beneficios son para todos, las cargas y las limitaciones también tienen que repartirse entre todos», concluyó.
Una reflexión compartida entre municipios
La jornada concluyó con una mesa redonda en la que participaron representantes municipales de Ablitas, Peralta, Doneztebe, Aezkoa y Viana, quienes compartieron experiencias sobre la gestión de espacios protegidos, las oportunidades que ofrecen y las dificultades que afrontan sus localidades.
El alcalde de Ablitas, Carlos Bonel, puso el foco en la necesidad de seguir trabajando en la sensibilización social sobre el valor de espacios naturales menos conocidos que otros enclaves de Navarra. «A mí como alcalde me cuesta mucho convencer a la gente de Ablitas de que tenemos una de las zonas de avistamiento de aves más importantes de Europa», reconoció. En su opinión, todavía existe una percepción que asocia los espacios protegidos únicamente a paisajes de gran atractivo visual, mientras que zonas esteparias como las Bardenas o los entornos de la Ribera albergan una riqueza ambiental que muchas veces pasa desapercibida. «Hay más riqueza natural que la que se ve en un valle bonito o en una sierra. Tenemos un gran valor y una gran riqueza territorial, pero cuesta mucho darla a conocer», señaló.

Bonel defendió además el potencial de estos espacios como motor de desarrollo turístico ligado a la observación de aves y la naturaleza. «Si tengo una zona protegida, lo que tengo que hacer es aprovecharla utilizando mecanismos que ayuden a potenciar el turismo», afirmó. El alcalde de Ablitas apostó por reforzar la colaboración entre municipios y mantener vivo el trabajo iniciado en este encuentro. «Me parece importantísimo que no dejemos esto aquí y que sigamos avanzando todos juntos. Ahí está la oportunidad para que el patrimonio natural sea realmente una herramienta de desarrollo territorial», añadió.
«Cuando pones un valor económico a algo, se abren los ojos y empiezas a valorar realmente lo que supone»
Desde Aibar, el alcalde Kiko Martínez destacó la importancia de reconocer la aportación que realizan los municipios rurales a la conservación del patrimonio natural navarro. «Nosotros aportamos un beneficio a toda la sociedad navarra», afirmó, al tiempo que reclamó que parte de la riqueza generada por estos espacios revierta en los pueblos que los mantienen. «No puede entenderse que dependiendo del código postal se tengan unas oportunidades u otras. Hay que llevar estas reflexiones al territorio, que es donde estamos los alcaldes gestionando el día a día», subrayó.
Por su parte, la alcaldesa de Viana, Yolanda González, explicó cómo la conservación de la Laguna de las Cañas forma parte de la identidad local y se ha convertido en un recurso educativo y turístico de primer nivel. «La población está muy mentalizada del valor que tiene este espacio», aseguró. González destacó la estrecha colaboración existente con el Gobierno de Navarra para impulsar actuaciones de conservación y accesibilidad, así como el impacto positivo que el humedal tiene en la economía local. «Nos aporta un turismo diferente, vinculado a la naturaleza, la observación de aves y la investigación, complementando nuestra oferta patrimonial», señaló.
El alcalde de Peralta, Juan Carlos Castillo, valoró especialmente que estudios como el presentado permitan cuantificar económicamente la aportación de estos espacios. «Cuando pones un valor económico a algo, se abren los ojos y empiezas a valorar realmente lo que supone», afirmó. Castillo recordó además que los ayuntamientos rurales gestionan amplios territorios y asumen responsabilidades relacionadas con la prevención de incendios, las inundaciones o la compatibilidad entre agricultura, ganadería y conservación ambiental. «Hay pueblos muy pequeños que gestionan territorios enormes y ese desequilibrio también debería tenerse en cuenta», apuntó.

El medio rural como oportunidad
Desde Doneztebe, la alcaldesa Arantza Arregui reivindicó el papel fundamental de quienes viven en el medio rural como garantes de la conservación del territorio. «La población es la que verdaderamente sostiene y cuida ese territorio», afirmó. Arregui defendió que la conservación y el desarrollo deben avanzar de la mano y apeló a una mayor solidaridad territorial. «No puede estar separado el desarrollo de la conservación. Tenemos que caminar juntos hacia un futuro en el que preservar el medio rural y la biodiversidad sea una oportunidad para todos», señaló.
El debate permitió constatar que, pese a la diversidad de realidades existentes en Navarra, los municipios comparten retos similares y una misma aspiración: compatibilizar la protección del patrimonio natural con el desarrollo económico y social de sus territorios.












