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El área de Urbanismo del Ayuntamiento de Tudela ha vivido en los últimos años un ritmo intenso de actuaciones y planificación que, según su responsable, Zeus Pérez, no tiene precedentes recientes en la ciudad. El concejal defiende un trabajo continuo y estructurado, apoyado en gran medida por la llegada de fondos europeos, que ha permitido activar numerosos proyectos de transformación urbana. Sin embargo, más allá del volumen inversor, Pérez insiste en que la clave está en la gestión diaria y en una planificación que afecta tanto a grandes obras como al mantenimiento cotidiano de la ciudad.

¿Cómo resumiría estos años al frente del área de desarrollo urbano? ¿Qué cree que se ha conseguido?

Hemos conseguido poner en marcha un proceso de transformación de la ciudad que creo que es patente y visible. Nunca antes se había hecho tanta obra pública ni ha habido tanta inversión.

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La clave ha sido poder mantener un ritmo constante de actuación y eso ha sido posible, sobre todo, gracias a la obtención de fondos europeos. Ha sido la diferencia fundamental: primero por la oportunidad que supuso la salida de la pandemia con los fondos Next Generation con la ejecución de la EDUSI y ahora obtención nuevamente de Fondos Feder para la ejecución del PAI de Tudela.

El área de urbanismo es la que los ciudadanos perciben de forma más directa. ¿Qué percepción cree que tienen los ciudadanos de lo que se está haciendo?

Es una concejalía difícil y complicada, porque la mayor parte del trabajo, aunque no lo parezca, no se ve ni se percibe por los ciudadanos. Hay una gran cantidad de cuestiones del día a día que hay que ir resolviendo constantemente. Aun así, por lo que me trasladan los ciudadanos creo que existe cierto grado de satisfacción generalizada. Al menos es lo que a mí me llega.

Las grandes inversiones requieren mucho trabajo y seguimiento, pero más allá de éstas el trabajo real de la concejalía está en el día a día, en esas pequeñas cosas que no se ven, pero que son muy importantes.

¿Qué proyectos se van a hacer realidad en este 2026?

Este año destaca la actuación en el Puente Cuartero, que era una necesidad imperiosa. Como es sabido, el estado del puente había generado numerosas quejas, por lo que el Ayuntamiento ha invertido en torno a 100.000 euros en una rehabilitación integral.

Quedará pendiente, eso sí, la actuación en los paseos del parque del Queiles, que en muchos tramos están levantados. En este momento no hay partida presupuestaria recogida para ello, aunque el proyecto ya está redactado en el Ayuntamiento.

Quizás el proyecto más llamativo de este año sea la renovación y mejora de la accesibilidad de la calle Manresa, ¿en qué punto se encuentra?

Nos encontramos en el proceso de adjudicación y a medida que avance, podremos dar más información.

Para nosotros es una actuación importante por el estado en el que se encontraba la calle. Es una zona en la que se han producido numerosas caídas y presentaba muchas dificultades desde el punto de vista de la accesibilidad, por lo que era necesario intervenir.

Además, es una de las calles del centro que quedaba pendiente de actuación.

La mejora va a aportar un cambio sustancial, especialmente en la conexión entre las dos vías principales, la avenida de Zaragoza y Juan Antonio Fernández. El proyecto contempla la instalación de un ascensor, ya que el espacio es muy reducido y hay un importante desnivel que salvar.

Esto permitirá contar con una zona más iluminada, más limpia y renovada, pero, sobre todo, más accesible. En definitiva, mejorará la conectividad entre la Avenida de Zaragoza y Juan Antonio Fernández y facilitará el acceso, por ejemplo, al centro de salud Santa Ana.

¿Va a continuar la apuesta por las campaña de asfaltado para la mejora de calles en el núcleo urbano y los polígonos?

Cuando llegamos en el año 2019, no se había hecho nada en materia de mantenimiento, y considero que es algo fundamental.

Por eso, mientras yo esté aquí, seguiré defendiendo que exista una partida destinada a este fin.

Este año, de hecho, hay consignación tanto para el asfaltado de calles de la ciudad como de los polígonos, y ambas actuaciones se encuentran ya en proceso de licitación.

Cuándo el alcalde y la concejala de Hacienda anunciaron el superávit de 7 millones de euros en el cierre de cuentas hubo personas que apostaron por invertir parte de ese dinero en mejorar parque y jardines. ¿Cree que la ciudad tiene un debe con sus zonas verdes?

Este Gobierno escucha las sugerencias de los ciudadanos, pero habrá que debatir internamente a qué destinar ese superávit. También hay que tener en cuenta que estamos trabajando en otros proyectos que van a requerir un importante esfuerzo inversor, como el de Sementales, que, fruto de un convenio con el Gobierno de Navarra, se adjudicó a finales del año pasado la actualización del proyecto a Rafael Moreno.

Respecto a las zonas verdes, sí está previsto actuar. De hecho, en los presupuestos de este año hay partidas destinadas a su mejora. Es necesario intervenir en algunos parques donde, por ejemplo, el césped necesita ser renovado por el paso del tiempo. Pero en cualquier caso, creo se ha mejorado de forma sustancial con respecto a 2019; el corredor verde es una muestra de ello.

Otras de las reclamaciones onmipresentes de parte de la ciudadanía es una apuesta decidida por el Casco Antiguo.

El Plan Estratégico para el Casco Antiguo está ahora mismo en fase de redacción. De hecho, en los próximos días se va a lanzar una encuesta, ya que coinciden dos procesos: la encuesta del Gobierno y la elaboración por parte del Ayuntamiento del Plan Estratégico del Casco Histórico, que incorporará también participación ciudadana.

Ese documento será fundamental para conocer la opinión de los vecinos y marcar la hoja de ruta de actuación. En paralelo se está trabajando en proyectos relevantes como la actualización del entorno de Sementales con Rafael Moneo, la revisión del Plan Director del Cerro de Santa Bárbara o posibles actuaciones de reurbanización en el exterior de San Nicolás.

Se trata de proyectos importantes, algunos de gran envergadura, que requieren planificación y consenso, porque los problemas del Casco Antiguo no se resuelven en una sola legislatura.

Una de las intervenciones más llamativas ha sido la limpieza de cañizo en el parque fluvial del Queiles lo que ha permitido una mejora sustancial del entorno y que vuelvan a conectarse visualmente las zonas verdes de ambas orillas, ¿ha sido algo puntual o está previsto mantener estas intervenciones?

Mi intención es actuar anualmente y convertirlo en una tarea habitual de mantenimiento año tras año. El cañizo es un tema que preocupaba, sobre todo por las imágenes y situaciones que hemos visto que se han producido en los últimos años, en las que, en caso de riadas, este tipo de vegetación no ha ayudado precisamente.

En cuanto a por qué no se ha hecho antes, lo desconozco. Lo que sí ha ocurrido ahora es que se comprobó que la administración competente para realizar esta limpieza era el Ayuntamiento de Tudela. A partir de ahí se solicitaron los permisos correspondientes a la Confederación y al Gobierno de Navarra para poder actuar.

En las últimas semanas también ha habido quejas sobre el agua acumulada en el Corredor Verde del Prado a consecuencia de las lluvias. 

El camino de tierra del Corredor Verde, como hemos explicado en numerosas ocasiones, tiene un sistema de drenaje sostenible, es decir, un terreno que tiene que permitir la filtración del agua. Cuando las lluvias son intensas, como ha ocurrido en esta ocasión, ese sistema funciona de forma más lenta y es normal que se produzcan acumulaciones puntuales.

En cualquier caso, he dado indicaciones al departamento para reforzar el mantenimiento de ese camino, porque las lluvias lo que sí ocasionan son deterioros en la tierra y es necesario realizar labores periódicas de conservación.

También ha habido quejas por algunos fallos en el pavimento del Muro

Se trata de una cuestión relacionada con las propias características del terreno sobre el que se ejecutó la obra. Al restar sobre el cubrimiento del río, los adoquines situados
en las franjas de dilatación han sufrido desplazamientos debido al paso de vehículos pesados, como el camión de la basura o vehículos de reparto.

En esas juntas de dilatación, el espesor del mortero es menor, lo que hace que el adoquín sea más vulnerable en ese punto concreto. Es un problema localizado que, en su momento, ya se había detectado y era conocido por la dirección de obra. Inicialmente se entendió que la solución prevista podía funcionar, pero al comprobar que no era suficiente, se ha optado por una solución definitiva propuesta por la dirección de obra, sin que ello suponga ningún coste adicional para el Ayuntamiento.

En cualquier caso, es una incidencia técnica que ya está identificada y en vías de solución dentro del mantenimiento normal de la obra.

Ya han comenzado las obras de las nuevas piscinas, ¿es el gran proyecto de esta legislatura?

Lógicamente, es el proyecto más importante de la legislatura por su importe, ya que ronda los 4,5 millones de euros, y supone una mejora sustancial en los equipamientos e instalaciones deportivas de la ciudad.

Además, paralelamente se está finalizando la zona de conversión de las antiguas piscinas, que ha quedado muy bien y que creo que va a gustar.

Es cierto que, durante estos años de transición, la ciudad ha contado con menos instalaciones deportivas disponibles en verano, pero afortunadamente el proyecto de las nuevas piscinas ya es una realidad y la previsión es que puedan disfrutarse el próximo año.

¿Qué uso esperan darle a esa nueva zona verde de las antiguas piscinas del Ciudad de Tudela?

En principio, no puede albergar grandes infraestructuras debido a las características del terreno. No obstante, ha quedado como una zona verde muy agradable y accesible, pensada para el disfrute de los ciudadanos. Además, en el futuro está previsto que este espacio conecte con nuevas sendas en la zona de Santa Quiteria, lo que reforzará su uso como área de paseo y esparcimiento.

¿Se ha avanzado en ese proyecto de sendas y recorridos por Santa Quiteria?

Hay que redactar el proyecto. Está recogido en los presupuestos y cuenta con financiación europea, por lo que corresponde desarrollarlo a lo largo de este ejercicio.

En cuanto al contenido, todavía no hay nada concreto definido. Habrá que sentarse a estudiarlo y valorar distintas opciones, como la creación de sendas o incluso algún tipo de circuito saludable con actividades deportivas.

Por ahora, es un proyecto en fase inicial que aún no ha requerido una dedicación específica.

¿Caben cambios al proyecto que se anunció en su momento? Ha habido voces que, antes del inicio de los trabajos, han reclamado un frontón cubierto o más zonas de sombreado.

Una obra de estas características no se puede improvisar, porque está previamente presupuestada y definida, con unas condiciones ya establecidas. En principio, no están previstos cambios como la construcción de un frontón cubierto. En Tudela ya existe el polideportivo Ciudad de Tudela, que cuenta con instalaciones cubiertas y entendemos que puede cubrir esa demanda. Además, hay que tener en cuenta que un frontón como el proyectado supone una inversión importante, en torno a medio millón de euros, por lo que no es una actuación menor.

Durante la redacción del proyecto se escucharon distintas propuestas de mejora respecto a las antiguas piscinas y se han intentado incorporar, como una mayor zona de sombra, más arbolado, más superficie de agua o la separación entre una piscina de nado y otra más recreativa o de chapoteo.

Una vez aprobado el proyecto, es muy difícil introducir cambios, salvo que surja alguna cuestión extraordinaria.

¿Confía en que todo el proyecto salga adelante según los plazos y el presupuesto previsto?

Espero que sí, aunque, lógicamente, una obra de esta dimensión y presupuesto es compleja y siempre pueden surgir imprevistos o problemas. Confiamos en que se desarrolle lo mejor posible.

¿En qué momento está el proyecto de Gardachales, el plan urbanístico más importante que prevé desarrollar la ciudad?

En 2019, cuando llegué, era una de las cuestiones que más me preocupaban, porque la ciudad no tiene suelo disponible, y eso es un problema que, con el paso de los años, se ha agravado aún más con la situación de la vivienda.

Por eso, una de mis prioridades ha sido reactivar este proyecto. Se han ido salvando distintos obstáculos y el último paso ha sido la aprobación, recientemente en Junta de Gobierno, de una revisión del proyecto de urbanización.

Según me ha trasladado la Junta de Compensación —ya que no es el Ayuntamiento quien desarrolla directamente la urbanización—, la intención, si todo va según lo previsto, es comenzar las obras el próximo año.

A partir de ahí, lo que puedo decir es que el Ayuntamiento hará todo lo posible para facilitar su desarrollo, teniendo en cuenta que se trata de una actuación muy importante, con unas 3.200 viviendas previstas.

En la pasada legislatura se modificó el proyecto para su desarrollo por fases, ¿qué parte será la primera en ejecutarse?

La primera fase se centrará en la zona central, en torno al parque y las áreas vinculadas a ese espacio.

¿Confía en que pueda paliar el problema de vivienda en la ciudad?

Se prevé que más del 30 % de las viviendas sean de carácter público, en diferentes regímenes, lo que permitirá impulsar iniciativas en ese sentido. Sin duda, este proyecto va a poner sobre la mesa una oferta de vivienda muy importante. No sé si solucionará completamente el problema, pero sí contribuirá a paliarlo. En cualquier caso, habrá que ver cómo evolucionan también otros factores externos que pueden influir en el desarrollo de este tipo de proyectos.

¿Hace bien la ciudad en dejar en manos privadas la ejecución del desarrollo urbano? Lo hemos visto en Azucarera, más tarde en Queiles y Gardachales sigue la misma línea. 

Es una cuestión que habría que valorar en función de la capacidad del propio Ayuntamiento. En el caso de Gardachales, estamos hablando de una inversión de más de 40 millones de euros, por lo que habría que analizar si la administración tendría el músculo suficiente para acometerla directamente.

En cualquier caso, cuando el desarrollo recae en juntas de compensación privadas, lo importante es que el Ayuntamiento supervise y vigile las propuestas que se plantean. A mí no me ha tocado intervenir en desarrollos anteriores como Azucarera, pero si me corresponde el desarrollo de Gardachales, y puedo decir que el Ayuntamiento estará vigilante para garantizar que se haga correctamente.

Hemos conocido que la apuesta del Ministerio es mantener la estación en el centro y crear una variante externa para los trenes que no paren. ¿Se asume ya como una decisión definitiva?

No, el Ayuntamiento va a intentar defender la que considera una decisión beneficiosa para la ciudad de Tudela con una estación en el exterior de la ciudad. De hecho, estamos en fase de redacción de alegaciones.

La decisión adoptada por el Ministerio, además, resulta sorprendente porque es contraria a lo que se venía planteando en los últimos veinte años y, desde nuestro punto de vista, es la peor opción para la ciudad.

Aquí no se trata solo de decidir dónde va a estar la estación, sino de definir el modelo de ciudad que queremos: una ciudad más conectada, con más zonas verdes y más espacios en el centro.

Con esta propuesta, la ciudad quedaría encajonada entre dos vías, lo que supone un condicionante importante para su desarrollo futuro. Por eso consideramos que es la peor decisión que se puede tomar.

¿Cree, además, que podría perderse incluso la opción de que no haya finalmente parada de Alta Velocidad?

Con este Gobierno de España y el de Navarra, cuando hablamos de proyectos estratégicos como el tren de alta velocidad o el Canal de Navarra, la confianza es limitada, porque los hechos no siempre han respaldado lo que se ha ido anunciando.

En cualquier caso, me remito a lo que hay objetivamente sobre la mesa. Es una mala noticia lo que plantea el estudio informativo complementario en este sentido. Dicho esto no creo que el AVE avance más en esta legislatura ni que llegue en los plazos que se han  anunciado.

Dicho esto, sobre las paradas en Tudela, no tengo el temor de que no haya parada, pero sí que el modelo final no sea el que inicialmente se planteó.

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