Las plantas de Congelados de Navarra en Arguedas y Fustiñana han culminado la negociación de su primer convenio colectivo propio, un acuerdo que rompe con la aplicación del convenio estatal de Conservas Vegetales y que supondrá importantes mejoras salariales y laborales para más de 800 personas que trabajan en la firma alimentaria. El pacto, suscrito por el sindicato ELA, establece incrementos salariales de entre el 21% y el 36% respecto a las tablas estatales, reducción de la jornada laboral, primas económicas y una mayor protección frente a futuras reformas laborales.
Hasta ahora, ambas plantas se regían por el convenio estatal de Conservas Vegetales, un marco que, según ELA, imponía condiciones “muy precarias” y que año tras año era negociado y firmado en Madrid por UGT y CCOO, bloqueando la posibilidad de un convenio propio en Navarra. Con este acuerdo, Congelados de Navarra se desmarca por primera vez de ese marco estatal y fija condiciones adaptadas a la realidad socioeconómica de la Ribera.
Subidas salariales y mejoras laborales
El nuevo convenio, explican desde el sindicato ELA, contempla los mayores incrementos en las categorías más bajas. Los auxiliares verán aumentados sus salarios en un 21%, los especialistas en un 28%, los oficiales de segunda en un 30%, y otras categorías alcanzarán subidas de hasta el 36%. Además, se ha pactado que los salarios se actualicen por encima del IPC en los próximos años: IPC + 1,5% tanto en 2027 como en 2028.
El acuerdo incluye también mejoras en pluses —como el aumento del precio de la hora nocturna y de las horas extra— y el reconocimiento de complementos específicos para puestos expuestos a bajas temperaturas.
En materia de tiempo de trabajo, el convenio reduce la jornada anual en 28 horas a lo largo de tres años (12 horas en 2026, 8 en 2027 y 8 en 2028), lo que equivale a tres días y medio menos de trabajo al año. A ello se suman mejoras en licencias y permisos, una prima de 1.200 euros brutos a la firma del convenio y una prima de fidelidad de 400 euros a partir del 1 de enero de 2027 para quienes cuenten con más de cuatro años de antigüedad.
El texto incorpora además la ultraactividad que garantiza que el convenio siga en vigor hasta que se firme uno nuevo, y una cláusula de inaplicación que lo blinda frente a posibles efectos de la reforma laboral no derogada.

Un proceso impulsado desde la plantilla
Desde ELA destacan que la negociación ha sido posible gracias a la organización de la plantilla, en un proceso que arrancó cuando un grupo de personas trabajadoras —en su mayoría migrantes— decidió dar el paso de organizarse sindicalmente y convocar elecciones en unos centros donde no existía representación sindical. Tras el proceso lograron el respaldo mayoritario de la plantilla, lo que permitió iniciar la negociación desde el centro de trabajo.
Las delegadas sindicales Viviana Vanessa Rodríguez Justiniano (Fustiñana) y Maricela Suárez Henao (Arguedas) destacaron en rueda de prensa que este acuerdo “recompensa la valentía” de quienes han apostado por un sindicalismo de carácter reivindicativo y por negociar en Navarra unas condiciones propias.
Desde el sindicato destacan el compromiso de las delegadas y delegados, así como del conjunto de la plantilla, y ponen este convenio como ejemplo de que “organizarse y negociar desde abajo” permite superar marcos laborales que consideran insuficientes.













