El próximo 25 de julio, en el marco de las fiestas patronales de Santa Ana, la Peña Moskera rendirá homenaje a los propietarios del bar Quei Plaza de Tudela con el título de Taberneros Populares 2025, un reconocimiento que celebra la dedicación y trayectoria de cuatro socios que han hecho de este local un punto de referencia en la ciudad: Elisa Lostado Vicente, Rubén Torres Catalán, Eva Lostado Vicente y Francisco Javier Rodríguez Enériz (Pachi).
«Estamos muy contentos por este reconocimiento», afirma Pachi. «La verdad es que gusta que valoren así el trabajo y el esfuerzo, y más viniendo de una peña como la Moskera». El Quei Plaza abrió sus puertas el 23 de noviembre de 2004, y desde entonces se ha mantenido firme gracias al compromiso de sus propietarios y al respaldo de una clientela fiel, tanto local como de fuera: “Aquí tenemos la clientela habitual, la que viene a diario, y también turistas: ingleses, alemanes, franceses, gente del País Vasco y de los pueblos de la Ribera… Con todo eso, hacemos que esto vaya para adelante”.
Durante estas más de dos décadas, no todo ha sido fácil. «Hemos vivido de todo: la crisis de 2008, que nos afectó mucho a todos, y luego la pandemia, que nos obligó a cerrar. Eso fue muy duro para la hostelería y para todos los gremios. Pero a base de esfuerzo y trabajo, aquí seguimos, hasta que el cuerpo aguante».
El equipo detrás del Quei Plaza ha sido clave en su supervivencia. “Queremos agradecer a todos los empleados que nos han acompañado todos estos años: Ricardo, Fran, Maqui, José… Y muchos más. El personal de cocina, de limpieza… Sin ellos, esto no se podría haber llevado a cabo”.
Para Pachi, una de las mayores anécdotas no es un episodio concreto, sino el hecho de que los cuatro socios sigan juntos tras 21 años: “Aunque tengamos distintos puntos de vista, ese es nuestro verdadero fuerte. No es fácil, pero aquí seguimos”.
El premio también sirve para visibilizar las exigencias de un oficio que, aunque muchas veces pasa desapercibido, requiere entrega total: “Es un trabajo muy, muy sacrificado. Son muchas horas. Hasta que ‘pagamos’ el bar, hemos tenido que doblar turnos muchas veces. Si faltaba algún empleado, había que meter más horas. Ahora, después de tanto, buscamos un poco más de calma”.
Por último, el homenaje no es solo para ellos. “Lo hacemos extensivo a todo el gremio de la hostelería, a los restaurantes, las peñas y a todos los que trabajan en fiestas: servicios de emergencia, policía, guardia civil… Gracias a todos nosotros, la gente puede disfrutar de lo que son las fiestas de Tudela”.
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