Inicio Colaboradores Carlos Muñoz Todo pasa en Tel Aviv, por Carlos Muñoz

Todo pasa en Tel Aviv, por Carlos Muñoz

Una parodia en medio del drama

Han sido muchas las películas que han tratado el conflicto árabe-israelí y de distinto modo. Entre ellas están: Hanna K de Costa Gavras, Paradise Now de Hanny Abu- Assad y Omar del mismo director. En esta ocasión, el director palestino Sameh Zoabi, utiliza el conflicto más como un pretexto para hacer una parodia sobre las telenovelas, ahora que éstas y concretamente las turcas, ganan adeptos por todo el globo. En esta ocasión se nos narra, cómo un actor palestino tiene que cruzar la frontera de Israel todos los días para el rodaje de un culebrón en Ramala, y logra la amistad de un comandante israelí que le ayudará con sus ideas. El film lo protagonizan: Kais Nashif, Yaniv Biton, Lubna Azaba, Nadim Sawaha.

Salam (Kais Nashif), es un palestino que vive en Jerusalén, pero va a trabajar a Ramala, concretamente actúa en una telenovela palestina titulada: Tel Aviv On Fire. Para llegar hasta allí, cada día tiene que pasar por el puesto fronterizo israelí del comandante Assi (Yaniv Biton), con el cuál intercambia algunas ideas.

Al enterarse Assi que trabaja en la famosa telenovela de la que su mujer Tala (Lubna Azaba) es super fan, le empieza a sugerir ideas para introducir en el guion de la novela. A medida que Assi le hace participe de sus nuevas ideas para la telenovela, la carrera de Salam como guionista empieza a despegar de un modo veloz, y se va forjando entre ellos una amistad, a pesar de las diferencias ideológicas.

El objetivo del film del director Be Quiet es simplemente criticar, y reírse de árabes, de judíos, y sobre todo parodiar el mundo de las telenovelas. Combina a partes desiguales la autenticidad y el engaño, apoyándose en el marco ficticio del culebrón para mezclar pasado y presente. Otro elemento curioso radica en que muchas de las ideas que el aprendiz de guionista introduce para su telenovela, proceden del ambiente de la calle, de ahí que los secundarios aportan otras perspectivas al problema. Lo más flojo del film radica en algunos personajes muy estereotipados, en determinadas subtramas que no aportan nada a la narración, y sobre todo se echa en falta un poco más de coraje para posicionarse políticamente sobre el conflicto.

El film descansa en el buen hacer de dos actores, Kais Nashif que ya deslumbró en Paradise Now, y le da la réplica el actor Yaniv Biton, aunque a nivel interpretativo esté bastantes peldaños por debajo del actor palestino.

En definitiva, un film sobre el problema palestino-israelí en clave de humor e ironía, que no aportará demasiada luz a un conflicto bastante más difícil de resolver que realizar la receta de hummus, uno de los platos preferidos de los protagonistas.