Mónica Rández

Mónica Rández Alvero es la jefa de la unidad de enfermería en hospitalización médica y a domicilio del Hospital «Reina Sofía» de Tudela. Con una experiencia de 22 años en enfermería, 8 de ellos en hospitalización médica y 3 como responsable de la unidad, reconoce que 2020 ha sido sin duda el año más duro de toda su carrera profesional. «Lo hemos vivido con una mezcla de sentimientos: miedo a llevar la enfermedad a casa, miedo a lo desconocido, incertidumbre, angustia y tensión. Recuerdo los primeros días de la primera ola, todo fue muy rápido y de la noche a la mañana la planta se llenó de pacientes COVID».

A nivel profesional, asegura, las enfermeras del hospital tudelano han superado una etapa de aprendizaje, superación y adaptación en una situación cambiante conforme iba evolucionando la pandemia. «A nivel personal está la excelente respuesta humana y la buena disposición de todo mi equipo de enfermeras y auxiliares de planta, así como de hospitalización a domicilio. Estando siempre dispuestas a trabajar y a darlo todo para cubrir las necesidades del paciente y de sus familias en todo momento. Su trato tan cercano en esa situación tan difícil. No negándose a un cambio de turno o a prolongar la jornada cuando ha sido necesario», destaca.

Si la primera ola fue brusca y repentina ésta segunda, lamenta, se veía venir. «La primera la vimos en la TV pero siempre con sensación de distancia. De repente un día llegaron los primeros pacientes. Nos cogió desprevenidos porque pensábamos que era imposible que llegase aquí. No teníamos experiencia, no sabíamos cómo protegernos y no conocíamos nada de la patología del paciente, estos empeoraban en cuestión de horas. Los pacientes de la primera ola eran de edad avanzada y con más patologías. En la segunda los pacientes no han sido tan inestables, son de mediana edad, incluso más jóvenes. Afortunadamente tenemos mayor conocimiento de la enfermedad, sabemos cómo protegernos y tenemos experiencia en el tratamiento de la misma. Podemos decir que hemos aprendido a convivir con el COVID al igual que con otras enfermedades».

Con la vista puesta en la Navidad, la enfermera tudelana pide que no vuelvan a repetirse los errores cometidos durante el verano. «Es cierto que según han descendido los casos de contagios, la gente se ha relajado con las medidas de prevención y de distanciamiento social. De la relajación del verano llegó la segunda ola. En nuestra mano está intentar evitar una tercera ola. Hay que tener responsabilidad y serenidad. La vacuna tardara en ser efectiva ya que tenemos que alcanzar un nivel alto de inmunidad de rebaño y esto requiere cierto tiempo. Es necesario no relajar las medidas de prevención y sobre en estas fechas que se aproximan. Tenemos que ser rigurosos en este aspecto».

No duda de que llegará un momento en el que podremos pasar página y la COVID quedará como un mal recuerdo. «Vamos a tardar mucho en recuperar nuestra vida anterior, pero tenemos que ser optimistas y esperar que la vacuna haga su función poco a poco y confiar en su eficacia. Tenemos que ser conscientes que el virus no va a desaparecer del todo y que tendremos que aprender a convivir con el durante algunos años».