Escena de la crucifixión

Las calles de Tudela revivirán este miércoles santo la Pasión del Señor en una representación viviente que cumple 22 años. Más de 200 personas saldrán a la calle a partir de las 20:30h. para recrear los principales pasajes que relatan los evangelios y que han encontrado en distintos rincones del Casco Viejo de Tudela el mejor de los escenarios.

Eduardo Esparza en el papel de Jesús

Al frente de la representación está su protagonista, Eduardo Esparza, que asumió el papel de Jesús la pasada edición y que lo representará por segunda vez. Pero la vinculación de Esparza con este espectáculo de la Semana Santa Tudelana se remonta a 2010, un tiempo, asegura, suficiente para considerar al resto de personajes como amigos. «Desde aquella edición del 2010 hasta la edición de 2022 llevé a cabo el papel del ladrón malo que es crucificado a la izquierda de Jesús, llamado Gestas, y que tiene una única frase en todo el acto en la escena final de la crucifixión. En la edición del año pasado debuté en el papel de Jesús habiendo observado durante más de diez años cómo lo hacía mi compañero Juanma para partir de la misma base que él construyó y desde ella crear mi propio Jesús con mis matices que imprimo en el personaje», explica.

Eduardo Esparza con la Cruz en un momento de la representación

Esparza asegura que la representación de la Pasión «significa volver a encontrarme con personas a las que aprecio mucho y que me abrieron sus puertas hace ya quince años, siendo yo un chaval. Nuestras vidas han ido cambiando en estos años y vernos ahora supone ponernos al día y recordarnos que aquí seguimos a pesar de muchas cosas, y ello me anima y reconforta. De modo que el acto tiene un efecto reparador en mí».

«Logramos una emotividad que llega a la gente»

Si por algo destaca la representación es, sin duda, por el corazón que le ponen todas y cada una de las personas que dan vida al espectáculo, reconoce. «Al margen de lo mucho que hemos avanzado y crecido a lo largo de las ediciones en cuanto a recursos y medios tecnológicos, creo que logramos una emotividad que llega a la gente y eso es lo que buscamos. Son muchos años observando desde el escenario las caras de nuestro querido público tudelano y en ellas varias veces he visto algunas lágrimas, señal de que ha empatizado con la historia y con Jesús y señal de que por nuestra parte hay un trabajo bien hecho».

Para el protagonista de la representación, la Pasión Viviente de Tudela es, sin duda, «un acto solemne».

«Cuando empieza nuestra actuación se produce un silencio entre el público y nosotros que nos inunda a todos por igual. Espectador y actor saben que asisten a algo superior a ellos y el respeto del público es igualmente comparable al cuidado que el actor pone en lo que va a hacer. Es un silencio respetuoso que me recuerda al que se siente cuando alguien asiste a una misa o un acto religioso de cualquier tipo. Otra palabra o grupo de palabras que usaría es el de ‘crecimiento constante’, porque a lo largo de los años el acto ha evolucionado mucho y cada año aportamos algo nuevo, ya sea una nueva decoración para una escena, vestuario u otros recursos, incluso escenas nuevas o diálogos nuevos que se añaden. El acto está siempre recibiendo alguna novedad que lo engrandece y mejora cada vez más», explica.

Eduardo Serrano, Caifás

Otra de las caras veteranas de la representación es Eduardo Serrano, Caifás en el juicio al que somete el Sanedrín a Jesús. El actor tudelano recuerda que llegó a la representación en 2009, como uno más de los sacerdotes que dan vida a una de las escenas más visuales de la Pasión que tiene como escenario la Plaza de Yehuda Ha Levi. Reconoce que desde que llegó al acto «el grupo de sacerdotes del Sanedrín formamos una piña. Mientras esperamos nuestra actuación, entre los bastidores de la Peña La Jota, se nos ocurrió preparar alguna cosilla para merendar para combatir los nervios y al poco tiempo la oficializamos».

Eduardo Serrano en el Juicio del Sanedrín

Asegura que lo que más satisface del espectáculo es ver al público emocionado al terminar cada una de las escenas representadas y resalta también el acierto del escenario original que aporta el casco viejo de Tudela a la Pasión. Pero si tiene que remarcar algo «es el cariño y la entrega de todos los actores y no actores, que participamos en la representación y como no, el apoyo del pueblo tudelano que nos acompaña por las diversas escenas».

Es un acto en el que, asegura, hay emoción y nostalgia. «Representar lo que fue el inicio del cristianismo llevado a escena por personas aficionadas, entregando el alma en cada una de las escenas y el recuerdo emocionado a los compañeros que fueron a reunirse con nuestro Padre, allí en el cielo, con el paso de estos años» y que este año tendrá muy presente a Gonzalo Muñoz «compañero y amigo fallecido el día 6 de marzo de este mismo año y a quien dedicaremos la Representación», señala.

José Luis Sagaseta, Poncio Pilatos

José Luis Sagaseta lleva vinculado a la representación desde el primer día, 21 años en la escena y 11 años presidiendo el juicio que se celebra en el marco de la Plaza Vieja de Tudela imprimiendo carácter a un personaje al que ha dotado de un estilo muy propio.

Reconoce que la Pasión es un acto muy arraigado en su familia. «Varios participan o han participado en la Pasión. Mi madre fue la promotora y quien dirige actualmente el acto, por lo que le tengo un cariño especial, aparte de que como persona que he sido educado en la Fe tiene unas connotaciones muy profundas para mí», relata.

José Luis Sagaseta, Poncio Pilatos

De la Pasión Viviente de Tudela destaca la fidelidad de la recreación «y un entorno tan especial para mí, como tudelano, como es el casco antiguo de Tudela. Mención especial tiene para mí el que mi escena del juicio de Pilatos se realice a la sombra de la catedral donde tiene su morada nuestra patrona Santa Ana», asegura.

Considera que con el paso de los años se ha ganado su propio hueco como acto cultural, tradicional, religioso y popular, puesto que está abierto a que participe todo el mundo, indica. «Siempre animo a la gente a que venga a disfrutar del acto de la pasión viviente de Tudela, puesto que es un acto que está muy bien recreado y ambientado en las hermosas calles del casco antiguo de Tudela, y la gente que lo interpreta, pese a no ser profesionales de la actuación, lo hacen con todo el cariño del mundo y dedicación y eso lo transmiten a todos los espectadores que nos visitan cada año», concluye.

Maribel Antón, María

Maribel Antón es la encargada de representar el papel de la virgen María en la Pasión Viviente de Tudela. Se enganchó a la escenificación hace 9 años, primero como pueblo participando en la escena de las negaciones de Pedro y en los últimos 5 años representando a María.

Maribel Antón en el papel de María

Asegura que es un acto que vive como una gran experiencia. «Escuchar las felicitaciones de muchas personas que te siguen con respeto te llena mucho. Aunque en la sociedad actual lo religioso ha perdido mucha presencia y muchas personas ven este acto como algo lúdico, creo que conseguimos que el corazón se nos encoja, o por lo menos a mí eso me pasa».

Para la actriz tudelana la representación consigue ir más allá de la propia escenificación. «Creo que a la gente le remueve valores que nos van faltando como sociedad. Es una hermosa iniciativa, una gran convivencia en la que todos nos unimos y si lleva tantos años será por algo».

Un acto para no perderse

Los cuatro actores coinciden en el que representación de la Pasión es un acto que se ha ganado su hueco en la Semana Santa de Tudela y que merece la pena descubrir para aquellos que todavía no lo han hecho.

«Nos da pena que mucha gente se marche en Semana Santa a ver otras cosas sin conocer lo que tienen en casa», señala Antón. «Yo que lo vivo desde dentro y soy consciente del esfuerzo que hay detrás y del trabajo de días antes, no puedo más que animar e invitar a venir a verlo. Animo a toda la gente de Tudela y de donde sea, al margen de cualesquiera que sean sus creencias religiosas, a que acudan con la mente abierta a vernos, y verán que somos un grupo humilde de personas que ponemos todo nuestro corazón en contar una historia, para que también llegue a sus corazones. Una historia que tuvo una relevancia y una trascendencia en un momento del pasado que nos une a todos», asegura Esparza.

Por su parte, Serrano asegura «que es una buena forma de pasar la tarde-noche del Miércoles Santo, recordando lo que fue la Pasión y Muerte de nuestro señor Jesucristo, y donde la participación es libre y todas las personas interesadas pueden participar como en participar como pueblo».

Merche Pérez, la persona que está detrás del acto

Buena parte de la responsabilidad de que el acto de la Pasión Viviente de Tudela salga adelante, remarca Esparza, corresponde a Merche Pérez Lizar, quién ideó el proyecto y se encarga de que cada año pueda seguir adelante. «Ella es la persona detrás de La Pasión de Tudela y sin la que nada de esto sería posible. Es quien más ha creído en la grandeza y en el futuro de este acto, es el pegamento y el corazón de nuestro equipo, ha trabajado en él con dedicación a pesar de las complicaciones de la vida que todos experimentamos, nos presta su voz para el personaje del narrador, de modo que ella es la voz de La Pasión», explica.

«A nivel personal es la persona que me abrió las puertas de la familia de La Pasión y que creyó en mí desde el principio para que hoy tenga el papel que tengo en la obra. Gracias a todos mis compañeros y amigos, gracias a Juanma, y sobre todo, gracias a ti, Merche», concluye el protagonista.