Inicio Opinión ¿Es la hora de Alejandro Toquero?, por Germán Gorraiz

¿Es la hora de Alejandro Toquero?, por Germán Gorraiz


A lo largo de la breve pero intensa historia de UPN como formación política, han sido continuas las turbulencias internas y luchas soterradas por el control del aparato del partido, encontrándonos en estos momentos en la antesala de una nueva crisis endógena.

Crisis identitaria de UPN

Tradicionalmente se ha considerado que UPN estaría formado por dos sectores caricaturizados como el de la toga y el de la boina, que haría referencian al sector de votantes de UPN de filiación urbana frente al sector rural de la Zona Media y Ribera de Navarra y que compartirían diferentes estrategias políticas.

Así, tras la celebración del 40 aniversario de UPN, Miguel Sanz habría plasmado las inquietudes de la corriente interna de UPN conocida como “sector de la boina” afirmando que “la imagen de UPN está un poco confundida en Navarra Suma” y posteriormente, apostilla que “tenemos que volver a recuperar el alma y que nuestras siglas sigan apareciendo en cuantas iniciativas políticas se tomen en Navarra Suma”.

Dicha declaración de intenciones desembocó en un debate interno en el seno de UPN entre los sectores de la boina y de la toga con el objetivo inequívoco de recuperar su identidad primigenia (navarrista y foralista) que habían quedado diluidas en Navarra Suma y reeditar en un futuro mediato la Teoría del Quesito sanziana (reparto del Poder en Navarra entre UPN y el PSN).

¿Órdago de EH Bildu?

En consecuencia, UPN decidió dar por finiquitada la coalición Navarra + y presentarse en solitario a las elecciones municipales y forales así como las Generales del 23J. Sin embargo, la reedición del Gobierno Progresista de María Chivite, integrado por PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin y con el apoyo externo de EH Bildu, deberá satisfacer las exigencias de la nueva estrella-alfa del universo nacionalista, EH Bildu.

Así, tras las elecciones del 23J, Bildu se habría consolidado como segunda fuerza política en Navarra y dado que Chivite necesitaba “velis nolis” de su abstención para formar un nuevo Gobierno progresista, los dirigentes de la formación abertzale habrían decidido lanzar un órdago en la certeza de que sus postulados serían aceptados por el PSN para evitar la repetición de las elecciones Forales.

La entrega por el PSN a la derecha navarrista de UPN de las alcaldías de Pamplona y Estella provocó un amargo resquemor entre los ediles de Iruña y Lizarra, por lo que en las negociaciones con Chivite, Bildu habría exigido la presentación de mociones de censura en Iruña y Lizarra para sustituir a los alcaldes navarristas de UPN por candidatos de EH Bildu siguiendo su estrategia de incrementar su poder municipal.

¿Es la hora de Alejandro Toquero?

La posible pérdida de la alcaldía de Pamplona considerada como la joya de la corona navarrista, aunado con la condena a Esparza a seguir amarrado al duro banco de la oposición en el Parlamento foral y la debacle electoral del 23J, habrían encendido las alarmas entre los rectores de UPN que habrían dado ya por amortizado a Esparza.

Así, estaríamos ya en la antesala de una nueva marejada política en UPN que podría desembocar en la defenestración de Javier Esparza y su sustitución por la nuestra estrella rutilante del firmamento navarrista, el alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, no siendo descartable una posterior entente electoral UPN-PP que simbolizará el requiem por la Teoría del Quesito sanziano.

Germán Gorraiz, analista